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Sigo esperando la respuesta a la pregunta que lancé en el post de ayer. Sigo esperando que algún funcionario, docente de la pública, que usa la sanidad concertada (el 80%) o lleva a sus hijos a la concertada, me responda claramente a la pregunta de ayer. Voy a repetir la pregunta para que se me entienda, si creéis que para vosotros y vuestros hijos es mejor la educación o la asistencia sanitaria concertada, ¿estáis a favor que se deje optar a los ciudadanos para tener la misma posibilidad de elección, incluso que la misma signifique que deba hacerse, si los ciudadanos optan libremente por ello, una eliminación paulatina de los funcionarios y, asimilar sus condiciones laborales a las de los que trabajan en esos centros “concertados”? Va, además la he remarcado en negrita.

Fuente: http://www.elmaky.com/

No voy a entrar a las causas que muchos alegasteis ayer acerca de las listas de espera, la posibilidad de hacer lo que os dé la gana, el egoísmo o, simplemente, esconder vuestra incoherencia bajo argumentaciones inverosímiles. Bueno, voy a entrar en una por lo repetido de la misma: los funcionarios docentes tenemos posibilidad de elegir mutua sanitaria (entre ellas la Seguridad Social) y si no se elige la Seguridad Social, no hay dinero que vaya a ese tipo de asistencia. O sea que, mientras los ciudadanos están pagando nuestro sueldo con sus impuestos (ya sé que va a saltar el que dice que también nos pagamos nosotros el sueldo con los nuestros… va a ser que una ínfima parte), los que eligen asistencia sanitaria privada están detrayendo parte del dinero que iría destinado a la Sanidad de todos los ciudadanos. Es una realidad y conviene decirlo en voz alta. También creo que, los que llevan a sus hijos a la concertada, deberían comentar a los padres de sus alumnos los motivos por los que libremente han tomado esa opción. Ya veis que no entro en ellos, pero sí en la incoherencia que ya he mencionado en más de una ocasión. Aprovecho para decir que no es lo mismo, como algunos argumentan, de uno que trabaja en la Mercedes y se compra un BMW. Aquí estamos hablando de salarios pagados por todos y servicios públicos. Nada que ver con una empresa privada. Hay muchas diferencias y, una de ellas es que solo los compradores del Mercedes pueden hacer ciertas cosas, mientras que la educación pública, al ser financiada por todo el mundo, permite que todo el mundo pueda opinar sobre la misma porque TODO EL MUNDO la está pagando.

Escribo esto para pediros que, por favor, los docentes de la pública que habéis huido de ese modelo educativo para vuestros hijos y del sanitario para vosotros y familia, me respondáis si permitiríais, aún con la consecuencia que he comentado antes, que todos tuvieran los mismos derechos que vosotros. Creo que es una pregunta lógica y con las repercusiones, en caso de que los ciudadanos tuvieran la misma libertad que vosotros y tomaran las mismas decisiones, de empezar a cerrar los centros educativos públicos por “no ser los que interesan a la mayoría”. La misma libertad de elección para vosotros y vuestros hijos que para el resto. Es fácil.

Finalmente, no puedo despedirme sin comentaros que yo sí que creo en que la escuela pública funciona, que la sanidad pública, tiene listas de espera interminables pero si tienes algo te lo solucionan y que, algo no se soluciona votando cada cuatro años. Todo se soluciona desde dentro del sistema porque, al final, importan tanto las decisiones individuales de unos como las colectivas. Algo que más de uno debería saber. No vale buscar excusas inverosímiles. No hace falta.

Por cierto, si algunos seguís insultando como ayer (lo de llamaros putos hipócritas a los que hacéis ciertas cosas no es un insulto, aunque os viene muy bien usarlo para evitar entrar en el debate), creo que os deberíais mirar qué es lo que os duele: ser incoherentes, o que se haya publicitado descarnadamente vuestra contradicción, abriendo un melón que no os gusta que se abra 😉

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La inmensa mayoría de funcionarios docentes de la escuela pública eligen para ellos y sus hijos sanidad concertada (un 79% eligen una de las mutuas concertadas que les propone MUFACE, frente al 21% que eligen la Seguridad Social). Por tanto, ya vemos que el discurso que algunos hacen de defensa de lo público, cuando están eligiendo libremente usar una sanidad que se concierta con una empresa privada, se cae por su peso. Si a lo anterior le añadimos que, dentro de ese 21% que eligen la Seguridad Social hay algunos padres -docentes de la pública- que también envían a sus hijos a la concertada (por clasismo en la mayoría de ocasiones), ya tenemos claro que lo público no lo defienden ni sus trabajadores. No son solo los políticos de muchos partidos los que huyen de lo público; huyen la inmensa mayoría de docentes que trabajan en ese sistema público. Eso sí, a final de mes a justificar que la gente pague con sus impuestos su salario y a ponerse, en algunos casos, de lo más reivindicativos contra la concertada. Sí, hay mucho hipócrita en todas partes y no creo que sea algo que deba sorprenderos.

Fuente: Pixabay

Es vergonzoso que los profesionales de los servicios públicos defiendan la privatización de los mismos. Lo hacen de forma nada encubierta más del 80% de los funcionarios docentes que trabajan en la escuela pública. Digo que más del 80% porque, entre los de la sanidad (los que eligen algo diferente de la Seguridad Social y algunos que han elegido Seguridad Social -normalmente porque tienen una enfermedad grave- y llevan a sus hijos a la concertada es lo que da). Bueno, ya hay pocas cosas que generen vergüenza y, a lo mejor, la lógica sea eliminar de una vez los servicios públicos porque… si solo 2 de cada 10 docentes de la pública creen en ello. Mejor que se les acabe el chiringuito. Y lo dice uno de ese 20% de docentes que ha elegido libremente la Seguridad Social y lleva a su hija a la pública.

No, no hay argumentos para defender lo público. Esto de usar los servicios públicos cuando ya no queda más remedio ya está bien. Si los funcionarios docentes huyen de los servicios públicos, sabiendo supuestamente cómo funcionan, ¿cómo se puede vender la existencia de unos servicios públicos? ¿Cómo se puede negar la necesidad de cargarse de una vez la función pública? Es que, al final, argumentos no les faltan a los defensores de la privatización de los servicios públicos.

Creo que a los funcionarios y responsables políticos que ejerzan responsabilidades políticas se les debería obligar “por ley” a usar los servicios públicos porque, al final, ¿cómo podemos justificar ante el ciudadano lo necesario que es lo público si los docentes que trabajan ahí no la quieren ni en pintura para ellos ni sus hijos? Además, si sale más barato concertar que crear centros educativos o sanitarios públicos… ya tardamos.

Los padres no deberían elegir para sus hijos algo que no quieren los profesores de esos centros para sus hijos. Sí, me estoy tirando piedras contra mi tejado pero lo público no se defiende de boquilla, mientras se huye de ello.

Espero que el día en que los funcionarios se vayan a la calle, yo pueda cagarme en todos los que han hecho lo posible con sus actuaciones para cargarse el sistema público desde dentro (o con sus elecciones) porque, visto lo visto, si solo somos 2 de cada 10 funcionarios públicos los que creemos en lo público, lo lógico es cerrar de una vez el chiringuito. O hay algún docente que crea que deban eliminarse los conciertos si está usando esos servicios… porque ya sería de traca.

No es un artículo para hacer amigos. Es un artículo para que se lea, algunos reflexionen y otros “pasajeros” vean que el barco se hunde gracias a que hay muchos tripulantes que están arrancando tablas del mismo. El enemigo de los servicios públicos está dentro de los mismos. Y sí, seguro que más de uno lo justifica bajo argumentos inverosímiles.

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Propongo un supuesto a los defensores de la escuela concertada: la creación de un centro educativo islámico concertado. Los musulmanes, al igual que los católicos, tienen el mismo supuesto derecho torticero a la libertad de educación de sus hijos y a elegir el tipo de centro más acorde con sus valores y creencias. Por eso supongo que los defensores de la concertada estarían a favor, en áreas donde la población musulmana haga posible tener suficiente número de alumnos (especialmente en las grandes capitales), se puedan crear centros educativos con ese ideario religioso y que reciban los mismos beneficios que los conciertos católicos. Bueno, que los conciertos en general.

Fuente: Desconocida

Esos centros educativos estarían acordes a las necesidades morales y éticas de sus padres, tendrían por defecto la asignatura optativa de religión islámica y existirían, en los mismos, simbología que representara, al igual que existen cruces en los concertados católicos, su religión. Además, claro está, de establecer rezos voluntarios en una mezquita interior que, a la hora de su construcción, se habría pergeñado. Y todo ello sin olvidar un uniforme específico que, respetando la ideología del centro educativo, permitiera que los alumnos fueran con chilaba y las alumnas con hiyab. Además de, por motivos obvios, permitir que los alumnos y las alumnas estuvieran en diferentes clases porque el ideario religioso hace que las niñas deban ser educadas por “profesoras mujeres” y los niños por “profesores hombres”. Nada diferente de los colegios concertados que segregan por sexo. Por tanto, cumpliendo la misma normativa que permite los conciertos anteriores.

El Estado o las administraciones autonómicas deberían asumir el coste de los docentes (seleccionados, de forma discrecional, con los requisitos -más allá de la titulación y las exigencias de máster obligatorias en Secundaria- que marcaran los propietarios del centro). En este caso uno de los requisitos para los docentes, al igual que sucede con muchos centros concertados católicos, es que la ideología de los mismos vaya de la mano con la del centro educativo. Por tanto, uno de los requisitos sería profesar la religión musulmana. Por tanto, ya tenemos uno de los filtros básicos del asunto que, más allá de lo anterior, podría ampliarse con otros filtros en función de la rama del islam que profesen los propietarios del centro. Y también, dentro del concierto, asumir los gastos básicos de mantenimiento que vienen incluidos en el módulo de conciertos.

Serían centros educativos con ideario propio, rezos voluntarios para los niños y niñas (sí, al igual que los centros concertados católicos deben matricular a alumnado de otras religiones, estos estarían abiertos a familias que no profesen esa religión -aunque ya sabemos que, si el ideario es uno, es complicado que vayan personas de otra religión o ateos) y celebración de todas las fiestas islámicas. Además, como dispondría de comedor, el mismo estaría sometido a la ley islámica, con determinados alimentos prohibidos y menús marcados por el imán de la zona.

El primer día de curso daría por inaugurado el mismo el imán y, después de una sesión de rezos para la familia, se empezaría la aventura. Porque, qué hay más ilusionante que la existencia de un centro educativo que dé cabida a las necesidades de muchas personas. Y qué menos que, al igual que sucede con muchísimo centros católicos, se concierte por parte de la administración educativa. Porque, lo que es un sinsentido es que, con la población musulmana actual en nuestro país, no se apoye desde el gobierno que tengan los mismos privilegios que otras religiones.

Creo que ya empieza a ser hora de tomar la decisión de empezar a facilitar ciertas cosas porque, lo que no se puede permitir son los privilegios. Y los conciertos están para permitir, según sus defensores, que todo el mundo tenga derecho a que a sus hijos se les adoctrine de una determinada manera. Así pues, qué mejor para irse de las redes de la izquierda adoctrinadora y perversa, que dar la oportunidad a todos los ciudadanos, con independencia de su religión, a que dispongan de sus centros educativos y subvencionárselos.

Por cierto, no se puede estar a favor de los conciertos educativos a centros católicos sin estar a favor de los conciertos a centros musulmanes, judíos, evangelistas o protestantes. Y ya no digamos a centros educativos de ideología atea porque, al final, los ateos también tienen derecho a que les subvencionen sus centros con dinero público y a elegir a sus docentes.

Supongo que los defensores de la concertada vais a estar de acuerdo con esta posibilidad que se plantea. Además, en este caso hay masa crítica de alumnos para hacerlo posible. Ya se tarda desde las organizaciones islámicas en crear sus centros educativos y pedir los conciertos. Tienen todo el derecho del mundo a hacerlo, ¿no creéis?

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Pobres pagando el colegio privado de los ricos, mientras sus hijos están estudiando en centros públicos que se caen a pedazos. Aulas masificadas, patios donde con suerte hay una portería y un par de canastas, ordenadores obsoletos, calefacción que no funciona,… y un largo etcétera de deficiencias en las infraestructuras de los centros públicos. Inversión bajo mínimos salvo honrosas excepciones y planes que, aún siendo lentos y mal implementados, intentan revertir en algunas Comunidades esa cuestión.

Es obsceno comparar las instalaciones de los centros públicos con las de los centros privados-concertados. Centros en los que la administración paga a sus docentes y su mantenimiento y que, gracias a dinero que nadie explica de dónde sale, consiguen tener instalaciones de ciencia ficción. De ciencia ficción para los pobres que, curiosamente, se intentan hacer con una mesa que no esté rota, una silla que no baile o encontrar, en algún cajón de conserjería papel para poder ir al servicio. Sí, esa es la realidad que muchos prefieren obviar.

Fuente: Twitter

La imagen anterior es la de un colegio concertado de Madrid. Como sabréis todos los madrileños que lleváis a vuestros hijos a la pública, sabéis que ésta es la dotación habitual. Que, como dicen siempre los concertados, son deficitarios en recursos y necesitan más dinero de la administración. Que, incluso sus cuotas voluntarias (denunciadas y denunciables por ser ilegales), a veces hacen que no les llegue dinero para pagar ciertas reparaciones. Supongo que debe ser porque el coste de la piscina que tienen no se lo permite. Sí, estoy siendo muy demagógico pero solo buscando “concertado con piscina en Google” me salen unos cuantos cientos de resultados como el siguiente. diferentes del primero).

Fuente: No importa

Ya veréis que voy a etiquetar las fuentes como “no importa”. Es porque son tantos los centros concertados que tienen instalaciones similares a la anterior que, al final, lo de menos es decir qué centro es el propietario de estas cosas.

Tampoco faltan las instalaciones deportivas de alto nivel dentro de esos centros educativos (pistas de tenis, de pádel, rocódromos e, incluso he encontrado uno con su propia hípica). Es lo que tiene saber filtrar los resultados en Google. Que, enseguida hallas lo que te interesa 😉

Fuente: Desconocida

Incluso algunos centros concertados tienen instalaciones, no del siglo XXI, del siglo XXII. No entro en su utilidad pedagógica porque, como bien sabréis, la calidad de la educación no se mide por el diseño de las aulas o las mejores instalaciones. Eso sí, queramos o no, siempre ayuda. Más aún incentiva a los alumnos con problemas socioeconómicos serios a que vean otro tipo de realidad de la que ven diariamente.

Fuente: No importa

Además ni se esconden de las cuotas que cobran, ni de la venta de libros de texto y uniformes que realizan. Tampoco lo hacen en mostrar que todos sus alumnos tienen las mismas características físicas. Incluso algunos cuelgan vídeos con sus maravillosas instalaciones y su colegio que han hecho totalmente nuevo (por la ubicación de éste y lo que veo en el vídeo, unos seis millones de euros debe haberles costado el asunto).

Siempre me he preguntado de dónde se saca el dinero para lo anterior. Todos los centros concertados me dicen que tienen pérdidas (incluso las cooperativas de profesores, que consisten en comprar la plaza de docente pagado con dinero público, mediante una inversión de unos 60000 euros por barba -por internet se compran y venden plazas de cooperativistas por unos 100000-). Por tanto no entiendo de dónde sale el dinero de todo lo anterior. Claro que las cuotas ayudan pero, en el caso de la mayoría, esas cuotas son de unos 60-90 euros mensuales, más 200 por matrícula. Claro que con ese dinero, sumando los precios inflados del comedor, del transporte escolar y las extraescolares, permiten financiar ciertas cosas pero… aún así me sigue faltando dinero. Un detalle importante… si esas cuotas e inflado de precios, además de la obligación de usar determinadas herramientas/materiales (como por ejemplo un iPad) impiden que alumnado sin recursos pueda acceder a esos centros, ¿qué hacemos concertándolos? No es que sea obsceno. Es que es muy obsceno el asunto. Y atenta contra el principio de igualdad de la Constitución que, por si algunos no lo saben está por encima de ese artículo que tanto mencionan algunos interesadamente.

Fuente: Twitter

También existen los que justifican lo anterior mediante el único ejemplo que pueden sacar de un centro público que tiene instalaciones decentes. Ya sabéis, la típica justificación del caso aislado para defender ciertas cosas…

Fuente: Twitter

Eso sí, en el caso anterior le pasas los datos del Ministerio acerca de la escolarización de alumnos con NEE e inmigrantes y tampoco le sirve. Es que es imposible que algunos se crean los datos por mucho que se los demuestres. Incluso serían capaces de ver un asesinato y considerar a la víctima como asesino. Contra este discurso demagógico es muy difícil de lugar.

Y, finalmente, existen aquellos que hablan de democracia y que, a lo largo de cuarenta años nadie ha querido quitar los conciertos. Que se vote democráticamente.

Fuente: Twitter

Pues va a ser que no todo puede votarse porque hay cuestiones, como la segregación o la igualdad de oportunidades, que jamás pueden ponerse encima de la mesa. Al igual que tampoco puede ponerse encima de la mesa la eliminación de los jubilados, el gaseado de los votantes de un determinado partido político, la eliminación de la posibilidad de practicar una determinada religión o, yendo a casos más conocidos que suceden en otros países muy poco democráticos, la venta de órganos al mejor postor. No, por suerte, no todo se puede votar aunque sí que pueden votarse más cosas de las que se votan actualmente. Y ya no entro en la imagen de esa excepción que me tuiteas de un centro concertado con inmigrantes porque, es que al final lo de sacar el caso aislado que, por desgracia algunos repetís siempre con la misma foto, ya cansa.

Hasta que se mejore el estado de los centros públicos (los de todos) no debería permitirse ningún nuevo concierto educativo. Además, tal y como marca la ley, deberíamos ir reduciendo el número de conciertos al ir aumentando la oferta pública y jamás deberíamos, por motivos obvios, cerrar líneas en los públicos mientras, en las mismas localidades se aumentan líneas en la concertada. La libertad de poder estudiar en centros públicos sin ideología religiosa en el que, los niños y niñas puedan estudiar en centros con infraestructuras adecuadas y con recursos, debería estar por encima de cualquier otra porque, al final la libertad de uno acaba donde empieza la de otro. Y es muy obsceno que, al final, los que amplian su libertad lo hagan a costa de la población más sensible y, normalmente, con menos recursos.

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A veces planteamos dificultad en ciertas cuestiones que, simplemente acudiendo al cumplimiento de la ley o a lo que nos permite, podrían ser solucionadas rápidamente. Hay asuntos que se enquistan por motivos políticos que, al final, tienen muy poco que ver con la educación y más con intereses privados (de personas, empresas u organizaciones). Es por ello que se hace habitual ver como patronales de cierta tipología de centros educativos hacen lo posible para que no se construyan centros públicos o, simplemente, se ofrezca ese servicio (fuente). Saben que el negocio se les puede ir al traste. Y no olvidemos que hay dos concepciones de educación: la de la consideración del alumno como cliente y la de la consideración de la educación como servicio. Además, nunca hemos de olvidar el poder “adoctrinador” de la escuela para incorporar o potenciar un determinado ideario en los alumnos. Algo que se hace de hace mucho en determinadas asignaturas o modelos de centros educativos. No discuto que haya algún cafre en la pública que pueda adoctrinar pero hay centros que ya lo llevan en su ideario/misión.

Fuente: Facebook

También el tema de la religión es de traca. Docentes elegidos por el obispado que entran en las aulas y obligan, por su culpa, a tener a los alumnos encerrados en el aula (tanto a los que reciben doctrina como a los que no). Son dos horas lectivas semanales (o una en algunas Comunidades). Demasiado tiempo que, ahora, van a compartir varias religiones. Sí, si se juega a impartir doctrina, todo el mundo tiene derecho a impartirla. Dos centros en Castellón van a incorporar islam como alternativa a religión católica y a su alternativa. Y, además, legalmente. Claro que sí. Si abrimos el abanico lo hacemos para todos. Curiosamente, los que se quejan de esta medida son los mismos que hablan de la necesidad de mantener religión católica en los centros (fuente). Todo muy lógico.

Pero vayamos a soluciones para las dos cuestiones. Y me vais a dejar empezar por la religión que, quizás, es de las más sencillas de solucionar. La solución para eliminar la religión es que nadie la elija. No hace falta derogar acuerdos. Simplemente trasladar esa asignatura a horarios como pueden ser tardes en centros que hacen jornada continua o a sábados para aquellos centros con jornada partida. No estamos prohibiendo que nadie la elija pero, si la hacemos no evaluable (ni a ella ni a su alternativa), por qué no proponer este cambio. Ahora viene la pregunta… ¿y qué hacemos con la asistencia obligatoria a religión o a su alternativa? Don’t worry. Todo está pensado. La alternativa se ofrece en jornada habitual (a primeras o últimas horas) porque ningún articulado legislativo habla de la coincidencia temporal de ambas asignaturas. Si se quiere no hacer una chapuza es más fácil hacer un decreto para que no exista esa alternativa a religión. Tiempo libre a cambio de religión. Creo que no haría falta ni tan solo decreto porque, lo que nos marca el Concordato, es simplemente la oferta de religión.

El tema de los conciertos es algo más complejo porque exige destinar recursos (léase inspectores) para ello. Se trata simplemente de obligar a que cumplan la ley, impidiendo las cuotas (voluntarias o no, ya que en la pública no existen ni unas ni otras y, tal como dicen los defensores de ese modelo ellos son de todos y para todos) y, haciendo una distribución de alumnado con NEE y de familias socioeconómicamente deprimidas a esos centros. Sí, uno de los puntos del decreto de admisión sería el nivel adquisitivo haciendo que, a mayor nivel adquisitivo de las familias fuera imposible matricularse en esa tipología de centros. No solo eso. Los centros concertados que, según sus hooligans, dicen que lo hacen mejor que en los públicos, asumieran la totalidad de alumnado inmigrante. Si tan buenos resultados sacan con los alumnos, ¿por qué al igual que sucede con la asignación de determinadas plazas/tutorías al profesorado más experimentado no asignarles la totalidad de alumnos complicados? Toda la FP Básica a los conciertos. Todos los proyectos de alumnado específico (PMAR, PR y PAM en sus diferentes versiones), etc. Además, no debería permitirse conciertos en centros que segreguen por sexo o ideología. Que haya centros donde alumnado de religión no católica se sienta excluido es algo que tampoco debería permitirse. Demasiado crucifijo aún en determinadas aulas. Algo que va en contra de esa educación inclusiva e integradora. Si todo es tan maravilloso, con lo anterior se demostraría que lo que tenemos que hacer los públicos es desaparecer.

Por cierto, no os lo he comentado. Los centros concertados no deberían obtener beneficios y sus trabajadores deberían tener los mismos derechos laborales que los de la pública (y el mismo sistema de acceso). También los mismos ingresos para que así no puedan acudir a ese mantra de recibir menos dinero por alumno que los de la pública. Entonces y con lo anterior, la concertada dura medio telediario. Y sin ir contra ella. Simplemente obligándola a hacer las cosas como toca.

Creo que no es tan complicado resolver el problema de la religión y los conciertos. Solo hace falta voluntad política y mirar el procomún. Un procomún muy alejado de lo que puedo desear yo o mi vecino y pensando más en el global de la población. Y, especialmente, en nuestros alumnos.

No es un post contra trabajadores ni ideología personal. Es, simplemente, un post en defensa del procomún y de la no discriminación.