¿Quién debe pagar la escuela pública? ¿Y la privada?

Hace unos días escribí un artículo titulado “No me parece mal que existan centros educativos privados PUROS“, en los que decía que, la existencia de centros privados no subvencionados (léase no concertados) era una elección de las familias que no perjudicaba, al no detraer dinero de la educación pública y seguir pagando esas familias impuestos, a la sociedad en su conjunto.

El debate se trasladó a Facebook (debo reconocer que Facebook está, me cueste reconocerlo por cariño que tengo a la red del pajarito, mucho más vivo que Twitter) donde, curiosamente, aparecieron de forma masiva y recurrente tres cuestiones:

  • La necesidad de los privados subvencionados (conciertos) porque ya que uno paga impuestos, debe poder elegir que los mismos se reviertan en él o su familia. Y en dónde deben revertirse.
  • El ahorro que supone la existencia de centros privados subvencionados para la administración.
  • Los derechos que tenían todas las familias con hijos que llevaban a sus hijos a la privada pura (no concertada) de poder desgravarse esa educación que reciben sus retoños en la declaración de la Renta.

Entonces la pregunta es obvia, ¿quién debe pagar la escuela pública? ¿El que no puede permitirse, no tiene disponibilidad de ese modelo por estar en lugares donde la privada (concertada o no) está implantada, o elige libremente esa opción? ¿Debería una persona que lleva a sus hijos a la privada dejar de pagar impuestos o desgravárselos por no usar los servicios públicos? Voy a ir más lejos y siguiendo ese argumento, ¿deberían las personas sin hijos, o que ya tienen hijos que no estudian, poder desgravarse el no tener hijos para que les devuelvan ese dinero que pagan en impuestos por un servicio que jamás van a utilizar?

El mismo argumento para la privada. ¿Quién debe pagar la privada? ¿Los que la usan? ¿Los que no la usan pero, con sus impuestos, pagan la privada con concierto a la que jamás, por cuestiones de renta podrán acceder? ¿Los que tienen solo hijos deben ser los que paguen centros que segregan por sexo y solo permiten matricular a chicas? ¿Los pobres? ¿Los ricos? ¿Los de qué nivel de renta?

No estoy haciendo demagogia. Estoy preguntando. Por cierto, permitidme un inciso, ningún usuario de la educación pública o de la privada concertada acaba pagando, vía impuestos de sus padres, ni con las “cuotas voluntarias”, lo que cuesta una plaza escolar. Vamos a ser claros. Los que defienden que ellos pagan la educación de sus hijos, mienten. Nadie paga/pagamos la educación de nuestros hijos con nuestros impuestos. Lo hacen otros y, mediante reparto entre los que tienen hijos, los que no, los más ricos, los más pobres,… se consigue pagar el servicio educativo. Es que hace falta ser muy cenutrio para no verlo.

¿Debe una familia hacer repago educativo? ¿Debe pagar el servicio público que no usa y, a su vez pagar el servicio privado al que lleva a sus hijos? ¿Debe repagar también la familia que lleva a sus hijos a la pública para permitir que esas familias puedan elegir centros educativos privados subvencionados? Es que es lo mismo que las becas para familias que cobran más de 100.000 euros al año que pretenden imponer en la Comunidad de Madrid. ¿Veis bien que una familia que no llega a los 20.000 euros al año aporte dinero de sus impuestos para pagar esas becas? Repito, estoy preguntando. Nada más que eso.

La pregunta es clara… ¿quién debe pagar la escuela pública? ¿Y la privada? Son dos preguntas muy claras. La respuesta, quizás no lo sea tanto. O quizás sí.

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Un comentario

  1. Los menores de edad son personas (con todo su significado) que la sociedad debe proteger. Y para ello se utilizan distintas vías: asignar la función (deber, no derecho) de su cuidado a los padres (no siempre); y asumir la responsabilidad social de su educación por ser ciudadanos cuya expectativa de desarrollo personal beneficiará en el futuro a toda la sociedad. Son los hijos los que, por su propio derecho, tienen la posibilidad de reclamar (aunque sea a posteriori al adquirir su plena capacidad de obrar) a los padres una educación ajustada a sus propias circunstancias sociales y económicas. Y en este deber de los padres frente a sus hijos tienen la posibilidad de elegir el centro escolar. Si no se preocupan de ello, se ocupa la sociedad; si se preocupan de elegir escuelas de pago, que paguen. Los padres no tienen derecho ni frente a sus hijos, ni frente a la sociedad; son los hijos los titulares de esos derechos.

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