Los cómplices del naufragio educativo
Es reconfortante vivir instalados en la queja perpetua. El malestar docente es innegable, las administraciones educativas gestionan de pena y las leyes que afectan el aula son un insulto al sentido común. Todo eso es verdad, está tipificado y lo sufrimos a diario. Sin embargo, si de verdad pretendemos frenar la emergencia educativa que asola…
