Y los Claustros aprobaron el TIL

logo_TIL_esPongámonos en antecedentes. Comunidad educativa balear muy caliente el curso pasado por la introducción del TIL. Muchos miembros de la comunidad educativa en la calle para oponerse a un supuesto menoscabo de los derechos lingüísticos de un territorio concreto. Directores cesados, inspección educativa descolocada, gobierno en sus trece. Lo previsible en cualquier decreto que no cuente con la aprobación de los que van a ser afectados por el mismo. Algo que, no por habitual, es deseable en un estado democrático.

Los enfrentamientos sobre decisiones políticas es lo que tienen. Al final se convierten en luchas ideológicas. Luchas legítimas. Pareceres válidos e, incluso, aportes que pueden ser positivos a lo largo del proceso. Proceso que, en demasiadas ocasiones, se lleva a cabo sin contar con nadie más que la inspiración cazallera de turno o las entidades que apoyan a uno u otro partido político.

Lo curioso del TIL, más allá de su idoneidad (en lo que no quiero entrar en este artículo) es que, según publica un medio de comunicación, ha sido finalmente aprobado por la mayoría de Claustros (o sea, por la mayoría de los docentes) y, los mismos Claustros indican que van a emprender medidas contra esa aprobación que han realizado.

muchos de los claustros dieron el sí después de varias votaciones y porque estaban «hasta las narices» de tantos proyectos y tantas reuniones para aprobar unos proyectos lingüísticos con los que no estaban de acuerdo.

Me han informado por otras vías que la noticia anterior es cierta. Que la mayoría de centros educativos han aprobado el TIL. Vamos a ver… ¿la mayoría de docentes han aprobado un proyecto en el que no creen? Revisemos la situación.

Lo de los Claustros y de muchos docentes no tiene ningún tipo de justificación. ¿Votar por cansancio? ¿Votar para largarse de vacaciones y que no se les empantane el mes de julio con reivindicaciones? Lo siento, no lo digiero. Veo mucha incoherencia en lo anterior. Si luchar por algo en lo que se cree lleva al cansancio es que, quizás no se tiene tan claro. O, ¿será que los docentes tienen pocas ganas de lucha y, a la mínima, se bajan de sus reivindicaciones?

El colectivo docente tiene mucho de burgués en sus filas. Demasiado luchador de boquilla que, una vez determinados planes les pueden llegar a beneficiar personalmente, abandonan la lucha. Bueno, lo mismo que las camisetas. Vendidas a miles y llenas de sudor. Eso sí, descuentos salariales por hacer huelga… pocos. Muy pocos.

Algunos nos lo creeemos, otros aparentan creérselo pero, a la hora de la verdad uno descubre muchas cosas. Cosas que dicen muy poco bueno de la mayoría de compañeros. Cosas que obligan a reflexionar en voz alta.

Uno puede estar a favor o en contra del TIL (o cualquier otra decisión política que afecte al sistema educativo) pero, lo que no se puede hacer es buscar la comodidad frente a cualquier posicionamiento. Hay posicionamientos incómodos y si uno no está dispuesto a sufrir esas incomodidades que no venda de boquilla sus reivindicaciones. Desandar caminos hace que la distancia al destino se duplique.

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Desde aquí todo mi apoyo a los defensores o detractores del TIL que siguen manteniéndose en sus trece (o que han variado, por convicción personal, en sus posicionamientos iniciales). Cualquier postura puede defenderse pero, cambiar la misma por presiones externas, es algo que dice muy poco de la coherencia de algunos. Empezar una batalla es muy fácil, finalizar una guerra ya es harina de otro costal.

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