Voy a ser brutalmente sincero en el tema de la formación del profesorado

Hoy me apetece desahogarme y empezar a dejar de mirar a otro lado cuando critico o cuestiono cierta formación que se ofrece desde la administración educativa. Además, voy a dejar de culpabilizar a los que ofertan los cursos para decir, de forma totalmente transparente, de quién es la culpa de la (mala) calidad de la mayoría de cursos que se ofrecen actualmente a docentes o futuros docentes. Y creo que, aunque algunos escondáis la cabeza o prefiráis buscar culpables fuera, sabéis que “los culpables de el tipo de formación que se ofrece a los profesionales de la educación somos los que participamos en ella”. Mezclando lo anterior con exigencias, tanto para el acceso a la profesión (oposiciones) como para la cobra de sexenios o concursos de traslados, de un determinado número de horas de formación, ya tenemos la mezcla perfecta.

Fuente: Pixabay

Hay sindicatos que están ofreciendo cursos de mierda, cuyos alumnos comparten las respuestas por internet e, incluso en ocasiones les son facilitadas las mismas por los propios sindicatos, que se llenan de opositores. Si uno necesita puntos para oposiciones, le es igual pagar lo que sea porque, al final lo que quiere, es tener el papel y los puntos que conlleva tener el mismo. No solo sindicatos, también hay organizaciones empresariales, entidades tanto públicas como privadas, Universidades, centros de formación privados e, incluso últimamente docentes que han montado academias online que han conseguido (nadie sabe cómo, pero se intuye) que la formación que imparten esté reconocida por la administración educativa.

Ayer, por ejemplo, para contar un caso real vivido en primera persona, tuve la última sesión presencial del “curso de acreditación de la función directiva”. Una certificación obligatoria para ejercer la dirección en la que NADIE ha aprendido nada pero que, tal y como han dicho muchos de los compañeros en pequeño comité, son las horas que han habido de perder para conseguir la certificación. Actividades que se iban pasando entre alumnos, que eran replicadas con fruición, abandonos del aula una vez pasada la hoja de firmas, y un largo etcétera de intentos de escaquearse ante una formación que nadie va a evaluar su aprovechamiento. Simplemente, ya tienes un papel y voilà… ya puedes ser director en un centro público. Y siendo sincero, nadie de los que ha hecho este curso (ni los del INTEF que acreditan para lo mismo, de otras administraciones o el que vende, como máster y caro, una determinada Universidad católica) estamos mejor preparados para ser futuros directores. Tampoco nadie nos va a evaluar. La falta de evaluación posterior de los cursos es un auténtico sinsentido. Cómo podemos ver que alguien ha aprendido si no hay ningún sistema de evaluación más allá de la entrega de tareas o proyectos. Hay cientos de páginas por internet que hacen trabajos. Y todos sabemos que cuando varios docentes de un mismo centro se matriculan al mismo curso, se reparten las tareas para cubrir el expediente. Estoy siendo brutalmente sincero. Es que creo que ya toca asumir parte de la culpa.

Claro que se ofrece formación de mierda. Claro que la formación docente es, en muchos casos, un simple negocio (para aquellos que la ofrecen) o un despilfarro de dinero público (para las administraciones que ofrecen ciertas cosas). Claro que la inmensa mayoría de docentes hacen un curso de formación por el simple hecho del papel. Es que si uno quiere ver lo que pasa lo tiene claro. Joder, que se lo pregunten a los alumnos que hicimos el CAP o ahora están haciendo el máster. La formación no ha servido de nada. Bueno, la diferencia es que a mí me salió gratis (o a un precio irrisorio) y ahora pagan miles de euros. Eso sí, salen igual de bien o mal preparados para ser docentes de lo que salíamos antes. Va, que no salimos preparados ni de coña. Ni tampoco salen capacitados para ser docentes.

Ya no entro en los centros privados que regalan capacitaciones en lengua extranjera, másters para docentes “de felicidad, emociones, flipped o análisis de ojetes”. Bueno, he entrado pero creo que la lista de chiringuitos que viven “del papel” son muchos.

La formación del profesorado no se arreglará hasta que la administración decida evaluar la formación que está ofreciendo, deje de reconocer la formación que se imparte por empresas privadas (si no existe validación posterior y no homologación previa) y a los docentes nos empieza a dar un ataque de honestidad. Eso sí, mientras uno que haga formación de mierda pueda tener más privilegios que otro en la función docente, es muy complicado apelar a esa honestidad cuando los docentes se están jugando entrar a ser funcionarios (aprobando unas oposiciones) o su puesto de trabajo/condiciones económicas (léase concurso de traslados, sexenios, etc.).

La formación del profesorado es, en líneas generales, un truño más o menos perfumado pero truño al fin y al cabo. Algo en lo que estamos colaborando todos: unos haciendo, otros ofertando y otros validando. Y así nos va.

¿Hay formación de calidad para docentes? Claro que sí pero, lamentablemente, no es el mayor porcentaje de la que se oferta 🙁

Ya sabéis que cuando escribo o, reflexiono en voz, alta acerca de ciertas cosas, lo hago en clave muy personal e intransferible. Por eso puedo estar equivocado y mi percepción ser errónea. Espero que lo sea y que hoy tenga un “mal día” que vea ciertas cosas como no son realmente.

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Ale

Yo soy docente Argentina. Y…coincido en cada una de tus palabras!!! No hay mucho mas para decir!! Nos tiene que por fin agarrar un ataque de sinceridad y darnos cuenta que la capacitación tiene que ser hecha con convicción de cambio y crecimiento.

M.D. Rodulfo

Estoy de acuerdo contigo en que la evaluación detectaria el nivel de conocimientos adquiridos y haría la criba entre aquellos que invertimos las horas de dedicación y las entendemos como una forma de crecimiento personal y profesional, y los que las entienden, como muy bien argumentas, con otra visión más mercantilista.
Pero insisto, también hay muchos docentes y aspirantes a docentes, que ven la formación como otra forma de acceso al conocimiento.

Esto es muy fácil, compañero. 1 profesor por asignatura. 1 web gratuita. Todas las clases en vídeo. Todos los PDF, Words, Excels… TODO ARRIBA, ONLINE.
TODOS LOS PROFESORES A LA CALLE, A REIVINDICAR LOS DERECHOS DE LOS SINTECHO.
Todas las universidades privadas, clausuradas.
1 Moodle. TODOS a la calle.

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