Vivir en la Matrix

No tengo muy claro dónde estoy trabajando pero, por lo que intuyo, debe ser en la Matrix. Una realidad paralela que funciona a base de estrategias educativas que no son las que nos quieren vender algunos. Una realidad, donde después de ver cómo pierdo el tiempo en reuniones que no sirven, se participa en proyectos que sólo sirven para la foto (y algunos ni para eso) y se dota de ordenadores a los alumnos para que usen su maravilloso libro de texto digital, demuestra ser muy poco parecida a muchas cosas que me dicen.

Fuente: http://inteligenciaartificialcav.wordpress.com

Fuente: http://inteligenciaartificialcav.wordpress.com

Después de quince años en mi realidad no veo que la tecnología esté mejorando la vida de los chavales. Lo único que veo, más allá de algunas experiencias que quedan muy bien para contar o que van bien a algunos frikis entre los que me incluyo, es que los alumnos están perdiendo habilidades a un ritmo vertiginoso (no acreo que sea achacable a la tecnología en ella misma). Alumnos que cada vez escriben peor a mano (sin corrector informático veríamos auténticos despropósitos) curso tras curso, operaciones matemáticas básicas que algunos se empeñan en no recordar (y no hablo del aprendizaje de las tablas de multiplicar), imposibilidad de situar los países que nos rodean en un mapa y, especialmente, incapacidad de concentrarse más de dos minutos haciendo algo. Me preocupa el tema, y mucho. Por suerte, es algo que ningún informe, de esos que tanto se empeñan en publicar algunos por ser la base de su vida en la burbuja, nunca va a ratificar. Informes que hablan de realidades paralelas. Investigaciones que una vez publicadas, leídas y, abiertos los ojos para ver su “realidad” demuestran que hay alguien que se está equivocando. Quizás sea yo. Quizás mi realidad, al ser sólo mía y no basada en complejos cálculos estadísticos recogidos por personas que no han pisado nunca el aula, sea totalmente producto de una ficción autoinducida.

Tampoco he conseguido ver ningún alumno necesitado, que no medicado, con pastillas por tener TDAH. Una enfermedad (bueno, trastorno según los expertos del tema). Toda la vida he visto alumnos que se mueven más o menos y que tienen pocas ganas de concentrarse. Si somos sinceros con el tema… me parece recordar que ni tan sólo yo he sabido concentrarme a esas edades. Qué triste es no poder reconocer un trastorno cuando lo dice gente que sabe mucho más que tú. Qué mal profesional que no consigo distinguir algo que llena líneas en muchos medios de comunicación e ingresa pingües cantidades en las cuentas corrientes de algunas farmacéuticas.

Me falla también el tema de las inteligencias múltiples (y sus encuestas). Resulta que, hace bien poco, una empresa relacionada con la venta de libros de texto (ahora en formato digital superguay) postulaba que el 70% de los docentes creían que una de las soluciones a los problemas educativos pasaba por trabajar con inteligencias múltiples. No conozco a ninguno de mis compañeros, exceptuando a alguno de esos que tenemos la manía de leer todo lo que llega a nuestros manos vía tuit o documento, que sepan en qué consiste esto de las inteligencias múltiples. A propósito, alguien debería explicarme por qué resulta que un alumno que es bueno (llamémosle excelente) en matemáticas es bueno en música y lenguas. ¿Alguien me podría explicar por qué taxonomizar unas inteligencias que se dan de forma global en los alumnos? ¿Alguien me puede decir por qué es necesario montar un entramado económico y mediático alrededor de un concepto que se sostiene, en la práctica (por mucho que me digan algunos), realmente poco?

Podría seguir con el desprestigio a la profesión docente por parte de algunos de forma encubierta. De por qué se intenta conmutar modelos de experiencia y conocimientos en modelos que permitan que el alumno aprenda sin esfuerzo. ¿Alguien cree que un sistema educativo tiene un mecanismo para introducir aprendizaje en los alumnos sin que les cueste esfuerzo? Gamificar es sano, jugar para que los chavales se lo pasen bien sin ningún tipo de objetivo la deriva más habitual de esa práctica.

Es que vivo sin vivir en mí. Un mundo donde lo que es no es lo que me dicen. Donde el fracaso educativo tiene mucho que ver con las condiciones socioeconómicas de los padres. Donde la realidad y lo que se está haciendo con todas esas “novedades” tiene muchos visos de no solucionar nada. Y el problema no es sólo ese. El problema fundamental es que estamos dejando pasar oportunidades y, cada vez, se van a generar menos. La Educación es una realidad. Una realidad muy compleja que poco tiene que ver con lo que estoy oyendo o, quizás, demasiado poco con lo que estoy viviendo.

No se trata de reformular la Educación a golpe de idea “brillante”. Se trata de formularla de forma global de una vez por todas. Tenemos las herramientas y los profesionales para ello. Ahora sólo falta encontrar a algún estadista que se atreva a situar las piezas en el tablero.

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