Vamos pibe… que cada vez tenemos más plataformas educativas

plataformas_evaNo hay desánimo entre las empresas tecnológicas. Son numerosas las plataformas que surgen de forma exponencial para intentar encapsular al máximo la gestión de las aulas de los centros educativos. Maximizando el control del alumno mediante diferentes mecanismos. Dejando cada vez menos a la improvisación del docente la gestión de sus cursos.

En este enlace nos informan de 31 plataformas educativas gratuitas. Seguro que alguna se dejan (estoy convencido de ello). Eso sin contar los cientos de plataformas de pago que existen. Eso sin contar lo que, tal vez no se ha bautizado como plataforma, pero hace la función de una.

Hay una necesidad imperiosa de establecer el control como máxima educativa. Gestionar evaluaciones, gestionar tiempos, gestionar hasta el pestañeo de las cejas de ese alumno cejijunto. Cientos de alternativas para llevar al límite una evaluación cada vez más dependiente de la tecnología. Tecnología como sistema. Educación como simple campo de experimentación (o negocio) de ese control. No hay plataformas abiertas, hay posibilidad de controlar mediante una ficticia libertad.

Llevo años trabajando con los chavales y usando diferentes plataformas educativas. Cada una con sus potencialidades. Cada una con sus recursos (cada vez aumentados y mejorados para un mejor control de la misma). Cada una estableciendo como objetivo final que haya una perversión educativa derivando a un fenómeno carcelario. Algo que simplemente aumenta el régimen semipresidiario de la asistencia al aula. Algo que complementa las vallas, cada vez más altas, que rodean a los centros educativos. Fascismo ideológico trasladado a plataforma.

¿Deben existir las plataformas educativas? Sí. No hay porque dejar de usar algo que a despistados (como es mi caso) pueda ayudar a tener un poco más claro qué es lo que debo impartir. Algo que me marca una legislación educativa cuyo objetivo es la evaluación. Cuestiones en las que sólo queda la solución de acatar. Acatar bajo diferentes pretextos. Acatar por necesidades imperiosas del guión. Acatamiento so pretexto de perjudicar al alumno con esas pruebas externas “tan importantes” que van a tener que pasar.

Creo que sobrar plataformas… no sobran. Creo también que es lícito utilizarlas. Creo, dentro de mis limitados conocimientos, que tener una herramienta de gestión del aula no es intrínsecamente malo. Creo que el único problema de esta proliferación de estas plataformas es que nadie se plantea lo que subyace detrás de su uso. Los datos que almacenan y quién tiene acceso a los mismos. ¿Alguien cree en la inocencia de un Moodle suministrado por la administración educativa? ¿Alguien cree que usar una plataforma educativa de pago no permite usar los datos que se intercambien en la misma por parte de las empresas que la venden? ¿Alguien cree que no hay un negocio increíble con esos datos que se obtienen?

Si usamos una plataforma educativa debemos tener muchas cuestiones claras. Eso sí, usarla como un simple repositorio de datos es algo que debería preocupar a más de uno. Si la Educación se convierte exclusivamente en control es que hay algo que no se está haciendo demasiado bien.

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Debo agradecer a Juanmi Muñoz (@mudejarico) el tuit al enlace sobre las 31 plataformas virtuales educativas gratuitas que me ha permitido plasmar, incoherentemente -como no puede ser menos-, una idea que rondaba en mi cabeza sobre el tema.

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