Vamos a aclarar algunas cosas sobre los libros de texto

A estas alturas de curso se abre, de nuevo, el recurrente debate acerca de los libros de texto con decenas de artículos en los medios hablando de los mismos. La verdad es que, resulta curioso que siempre se dé el debate en las mismas épocas y que nadie hable de ello hasta llegar de nuevo el próximo septiembre. Ya, lo entiendo. Es el momento en que los padres pagan libros, la administración usa dinero público para comprarlos o, simplemente, algunos los ungen y otros los convierten en su demonio particular. Algo que me la trae bastante al pairo (el tema de que se use dinero público para comprarlos no) pero que te hace escuchar algunas mentiras acerca de esos libros de texto, entre las que se hallan la obligatoriedad de su uso, el que siguen el currículum o, simplemente, que se obliga a tener 19 versiones de un mismo libro de texto. Mentiras interesadas que algunos compran sin ningún tipo de pudor. Y hay mucho que debe aclararse sobre el asunto.

Fuente: http://e-faro.info/

En primer lugar no hay ninguna ley que obligue a un docente a usar libro de texto. E, incluso, en Secundaria y etapas superiores, el docente no tiene que hacer caso a su Departamento didáctico y, por mucho que hayan decidido usar libro de texto, si llega nuevo al centro y no estuvo en la votación (ni decidió el uso o no uso de libro de texto en sus grupos) no tiene porque usar ese libro. Ya, las presiones de los padres por haber comprado un libro de texto que no va a usarse puede ser importante pero todo dependerá de la profesionalidad del docente. Y uno es un buen profesional si usa las herramientas y metodologías que mejor se adapten a su alumnado. El libro de texto, en este caso, puede ser totalmente obviado.

Otra cuestión clave es que los libros de texto no siguen el currículum ni están validados por la administración educativa. En los años 60 y 70 se finiquitó la validación de los libros de texto de un plumazo porque, en definitiva, dicha validación se puso para controlar que los contenidos en una determinada época histórica no se alejaran de lo que marcaba un determinado tipo de moral. Ahora, con libros de texto cambiados anualmente por las editoriales (nuevos ISBN, ya que sólo cambiar una portada ya te obliga a ello) e, incluso libros que acaban de editarse a principios de septiembre con el curso empezado, no hay ese tipo de validación. Interesa que algunos sigan creyéndoselo pero, sinceramente, ¿a nadie le extraña dicho tipo de validación cuando los materiales propios de los docentes (en formato analógico o digital) no requieren validación? No, no cuela pero interesa que aún se tenga esa idea. Por cierto, ampliando el tema del currículum… no hay un currículum diferente para cada Comunidad Autónoma, hay una distribución horaria diferente de las asignaturas. Es por ello que el tema del currículum es perverso porque, dentro de la libertad de los centros y los Departamentos, en su programación, podrían gestionar la temporización el currículum a lo largo, por ejemplo, de toda la ESO. Imaginémonos el currículum de Tecnología. Pues bien, el Departamento puede decidir cambiar el orden de los contenidos curriculares de primero y segundo de ESO mientras lo pongan en su programación. Así que no nos vengan con el cuento de currículums diferentes porque, a estas alturas, todos estamos obligados a seguir el currículum LOMCE. Un currículum que se puede temporizar como le dé la gana al centro o al Departamento didáctico (en caso de Secundaria).

Más detalles interesantes hacen mención a la referencia de la obligación de cambiar los libros de texto cada ciertos años. No es verdad. A lo único que obliga la administración es a mantenerlos a lo largo de un tiempo. El cambio va a depender de los centros o los Departamentos. Y si quieren pueden optar a seguir manteniendo libros de más de quince años. Que desaparece dicha versión y ya no la editan las editoriales pues podemos recordar que el libro de texto no es el currículum y es sólo un material más de ayuda. Por ello, salvo que los docentes dicten el problema 6 de la página 14 para casa, el temario que se incluye en los mismos no cambia.

También conviene mencionar las prácticas que algunos centros hacen con las ayudas de las administraciones públicas a los libros de texto. Un centro educativo no puede gestionar esas subvenciones y siempre que hay ayudas públicas, salvo alguna convocatoria concreta que hubo, me parece recordar que en Andalucía, son los padres quienes compran los libros de texto mediante esos bonos que se les paga en algunas Comunidades o realizan la primera compra de los libros de texto en los programas de reutilización (sí, lo sé, cuando en Cataluña se empezó el programa de reutilización fueron los centros educativos quienes efectuaron esa compra pero con importes finalistas otorgados y no mediante el ahorro de determinada cantidad de dinero que se quedan algunos centros concertados que actúan de intermediarios con esas subvenciones). Aclaro también que cuando se dan ayuda para libros de texto no se pueden incluir determinados materiales. Así que, por mucho que algunos no quieran reconocerlo, sí que hay ayuda pública directa al sector editorial de libros de texto. Eso sí, la ayuda no es a ninguna editorial en concreto, tal y como insinúan algunos.

Relacionado con lo anterior conviene remarcar que no es obligación de los docentes gestionar los libros de texto en su centro. Por mucho que la normativa autonómica de determinados proyectos educativos (por ejemplo XarxaLlibres en la Comunidad Valenciana) asigne incluso reducción lectiva a los docentes que participan en lo anterior, no hay ninguna obligación ni normativa que obligue a los docentes a hacerse cargo de ello. No, no es su función. Y por mucho que a algunos les guste atribuir a los docentes todas las labores profesionales habidas y por haber, en este caso concreto el docente puede negarse. E incluso, como centro educativo, se puede negar a gestionar estas ayudas. Otra cuestión es gestionar los libros de texto que pueden tener en su Departamento de curso anteriores o que hayan sido donados al centro por parte de las editoriales.

Finalmente, un último detalle… la mayoría de editoriales de libros de texto está en manos de organizaciones religiosas y, en muchos casos, poseedoras además de centros educativos concertados que usan, por obligación de la empresa, esos materiales. No todos los libros de texto cumplen la legislación vigente, ni son ideológicamente neutros, ni se plantean desde la perspectiva educativa. Hay libros de texto, especialmente en determinadas asignaturas, que manipulan sus textos para adaptarse a determinadas ideologías. Algo que tampoco se controla como se debiera porque, sinceramente, encontrar aún hoy en día libros de texto que hablen mal de determinados temas sociales, es aún demasiado habitual.

No se trata de una crítica al uso de libros de texto como una herramienta más. Se trata de aclarar algunas cosas que algunos, por desgracia, se siguen creyendo sobre el tema.

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