Una nueva etapa para los CEFIRE

Estos últimos días se han conocido ya los nombres de los nuevos asesores de los centros de formación de profesorado valenciano. Muchos nombres que, por cierto, conozco por su presencia en las redes, sesiones de café e, incluso, algún proyecto diseñado a medias que se quedó, por desgracia en su momento, en el tintero. Sé que, en la mayoría de casos, son profesionales muy válidos y que pueden hacer mucho bien para mejorar la formación en la Comunidad pero…

Fuente: Twitter

Sí, en mis afirmaciones siempre hay un pero. El primero es la fórmula utilizada para renovar a los asesores que, de forma kafkiana, ha hecho que todos aquellos que estaban ocupando una de esas plazas se fueran a la calle. Nada, ya no ha valido de nada la experiencia ni un recambio ordenado. Se ha optado por la peor solución para empezar con buen pie el nuevo proyecto porque, ¿alguien se imagina un centro educativo donde, sin mantener parte de la plantilla, cambiara la misma en su totalidad y se quedara sólo, excepcionalmente, algún director? ¿Alguien sabe qué supondría que, en cuatro años, se renovara totalmente la plantilla del profesorado? Pues eso es lo mismo que ha pasado en los CEFIRE. Tanto querer hacer las cosas transparentes, querer cargarse un diseño montado hace años por el partido que ahora está en la oposición y, al final, obligar a que los pobres que acaban de entrar se encuentren con la necesidad de empezar de cero, sin ningún tipo de asesor con experiencia que les ayude e, incluso, desconociendo el funcionamiento más básico de ese tipo de centros de formación. No, así no se hacen las cosas. Menos aún habiendo mucha gente válida que podría haber renovado por no llevar los seis años que deberían establecerse como límite para ocupar dichos puestos porque, ya sabéis que soy muy crítico con el modelo formativo basado en centros de profesorado pero reconozco que, al igual que en los centros educativos, hay profesionales muy válidos que estaban ahí y de los cuales debería haberse aprovechado la experiencia estableciendo una renovación paulatina.

También me preocupa la falta de humanidad y despersonalización hacia los profesionales que han estado ejerciendo ahí. Ni una visita del responsable educativo de turno para agradecer sus servicios, ni una simple palmada de apoyo, ni… La verdad es que esto de que a los docentes nos consideren un número es algo, más aún cuando nuestro trabajo consiste en atender y dar el mejor servicio posible a Juan, Lucia, Ahmed, María o Denisa conociendo sus situaciones personales y ayudándoles en lo posible, es de (…)

Desde aquí me gustaría felicitar a todos aquellos que se lo han currado en los CEFIRE. No, no todos son desertores de la tiza y, a veces, tendemos en generalizar. Ya, seguro que todos conocemos ese caso del docente que lleva décadas sin volver a pisar el aula o, que vende remedios educativos fuera de ella pero, al igual que es mala la generalización sobre los docentes de aula, también lo es la de generalizar acerca de los asesores de formación porque, por suerte, he tenido la oportunidad de conocer en los últimos años a algunos y, gran parte de ellos, aparte de trabajar muchas más horas de las que nos pensamos, también han intentado hacerlo lo mejor posible. Ya, hay desertores. Claro que sí e, incluso conozco algún personaje que va a empezar en los CEFIRE que lo único que no tiene ganas es de dar clase ni de trabajar, por lo que siempre ha buscado escaquearse del aula. ¿Son la mayoría? Claro que no, son casos excepcionales.

Creo que falta reformular el modelo de formación del profesorado y el sentido de los CEFIRE. No, no me vale que se hayan montado CEFIRE específicos (ámbito científico-tecnológico, inclusividad, artístico, etc.). Hubiera sido más productivo diseñar un modelo formativo, contando con los asesores de los CEFIRE y escogiendo, por sorteo, entre el profesorado de la Comunidad a determinados docentes para que, en una comisión (por favor, que funcionara y no fuera una simple pérdida de tiempo como la mayoría) diseñar ese plan formativo. No creo que la solución pase (exclusivamente) por aumentar el número de asesores/sedes y sí por reformular su función. Además, seamos sinceros, ¿cuántos docentes conocen realmente qué se hace en los CEFIRE?

Empieza una nueva etapa en los CEFIRE y lo único que puedo hacer es dar las gracias por el trabajo realizado a muchos de los que vuelven al aula y, cómo no, desear mucha suerte a los que entran porque la van a necesitar.

Un fuerte abrazo a los que conozco que vuelven al aula, a los que empiezan y a unos que, por lo visto, les va a tocar enseñar de cero como funcionan los CEFIRE 🙂

Un servicio no funciona sólo con los profesionales que lo ofrecen, mejora con un correcto diseño del mismo. Y en el tema de la formación del profesorado hay mucho por hacer.

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