Una entrada técnica acerca de la horchata y sus “bolas”

Hay pocas cosas de las que sé algo. Y una de ellas es de la horchata. Sí, sé mucho más de horchata que de educación, tecnología o, posturas amatorias. Es por ello que, dentro de mi modelo de compartir y explicar aquello que creo que puede ser de interés, me atrevo con una entrada técnica como la de hoy. Una entrada para  hablar de helado y bolas. Bolas de helado, claro está.

Fuente: Elaboración propia

No puedo hablar de bolas sin explicaros, para aquellos que no lo sepáis, que el “oro blanco” procedente de la chufa puede consumirse en tres formatos: líquida, granizada o mixta. Lo de la horchata líquida y granizada (al igual que sucede con el típico granizado de limón) puede que lo tengáis claro. La mixta es aquella que mezcla líquida y granizada en el mismo vaso. Por cierto, desde aquí os recomiendo ese formato. Especialmente porque es el mejor formato de consumo para ser mezclado con una bola de helado. Algunos, ya veis que le ponemos siempre bolas a muchos asuntos.

Ya tenemos la premisa: horchata mixta a la que podemos añadir una bolita de helado. Siempre, claro está, que no hagamos mezclas demasiado raras porque, sinceramente, lo de añadir una bola de helado de tortilla de patatas (sí, existe y los que os paséis por la plaza de La Reina en Valencia, lo podéis encontrar junto con el de fabada) no pega ni con pintura. No debemos tampoco pasarnos con los experimentos. Menos aún porque hacerlos mal significa, en el caso que la horchata sea de nivel medio-alto (igual que la gama de los móviles), haber de tirarla por ser un auténtico despropósito la mezcla.

Vamos a los sabores de helado que le quedan bien. Bueno, todo ya sabéis que según mi dilatada experiencia en el asunto…

El primero es el de chocolate, en muchos lugares denominado “cubanito” a la mezcla de horchata con esa bola de helado. Mezcla muy bien aunque, por desgracia, al igual que sucede con la bola de turrón, si la horchata es muy densa (¡recordad que mezclamos esa bola con horchata mixta!), acaba espesándola demasiado. Eso sí, si os gusta el chocolate, no lo dudéis.

Lo de poner una bola de turrón -una de mis mezclas favoritas, sabiendo bien en qué horchatería la añado-, resulta también una mezcla muy interesante.

Antes de continuar, un pequeño inciso: hay lugares en los que la horchata es magnífica pero el helado que tienen es de pena (hay marcas de helados a granel o casas que hacen determinados “helados artesanales”, que se cargan una buena horchata). Que en un lugar den buena horchata, no implica automáticamente que también tengan buen helado. Y a la inversa. Así que, procurad primero probar ambas cosas por separado, antes de pediros una mezcla de ambas (helado y horchata).

Más allá de los anteriores también hay gente que mezcla con una bola de helado de limón. Al igual que sucede con el “canario” (mezcla de horchata y granizado de limón) que venden en algunos sitios, lamentablemente, resulta demasiado ácido y acaba potenciándose el sabor del limón frente a la horchata. No es un win win. Se trata de una mezcla que, aunque muy consumida y que aparece en muchas cartas de heladerías y/u horchaterías, no es nada recomendable. He hecho el experimento con helado de naranja (tanto de variante sanguina como el más habitual) o fresa y, quizás me decantaría por este último por ser menos intenso su sabor y dejar poder disfrutar mejor la horchata. No tiene ningún sentido añadir una bola de helado para cargarte la horchata.

He probado también coco y plátano como alternativas a la bola de helado más conocida. En el caso del coco no me acaba la mezcla. El plátano, sinceramente, creo que no he encontrado el lugar donde tienen un buen helado con ese sabor o, quizás tampoco sea la mezcla más interesante.

¿Melón? Pues, sinceramente, no me mata pero reconozco que, el helado de melón con trocitos tiene su qué. Además, no es excesivamente ácido y permite disfrutar de ambos sabores (el de la horchata y el del helado) sin excesivos problemas. Una alternativa bastante fresca. Aún así, no sigue siendo mi combinación favorita.

Finalmente, debo reconocer que ayer me atreví con una pequeña innovación: una bola de helado de vainilla. Interesante no, lo siguiente. Horchata que no perdió nada de sabor y un helado que, sinceramente (también tiene mucho que ver con la heladería), tenía el punto justo de suavidad.

La verdad es que es complicado escribir una entrada sobre gustos que, en ocasiones, pueden llegar a ser personales pero, basándome en mi experiencia (evidencias empíricas a tutiplén en el asunto), mis recomendaciones, en caso de querer mezclar helado con horchata son, por este orden: vainilla, leche merengada, chocolate y turrón. Sé que no os había hablado de la leche merengada antes pero, al igual que sucede con muchos lugares donde venden helado que tiene gusto prefabricado y sabe a todo menos al sabor que dice la etiqueta, es muy complicado encontrar un buen helado de leche merengada.

No tengo ningún problema en acompañaros de ruta a disfrutar de la horchata, en todos sus formatos y con todos sus añadidos. Os prometo que la horchata es mucho más de lo que podáis creer. Así que, si queréis un buen cicerone, me ofrezco encantado a un módico precio.

Me da la sensación que nadie ha promocionado tanto la horchata como lo estoy haciendo yo en los últimos años. A ver si alguna horchatería se fija en mí y me da alguna alegría 😉

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