Una entrada para adultos

Sé que estoy metiéndome en un berenjenal. Hoy me apetece escribir una entrada para adultos para hablar de sexo. Bueno, más bien de follar. Yendo al detalle, voy a hablar de los que follan mucho, bastante, poco o nada. Es que, en ocasiones, cuando a uno le da por hablar de ciertas cosas, se usan datos muy generales. O, simplemente falsos, como aquellas estadísticas que se hacen encuestando al personal acerca de sus escarceos o grado de follabilidad.

Fuente: ShutterStock

Ayer algunas personas follaron. Otras esperan hacerlo hoy. Otras, por los motivos que sea, ni lo esperan en breve y saben que quizás, en algún momento de su otra vida, van a poder arrimar el cebollino al agujero o recibirlo. No hago distinción de gustos sexuales. Me da igual que sea un tema heterosexual u homosexual. No me preocupa. Me apetece hablar de los datos en bruto, obviando si es hombre y mujer, dos hombres, dos mujeres o, una comunidad de “follamigos”. No es eso lo importante. Lo importante es el número de “actos” y su interpretación.

Si tuviéramos una lista de veces en las que, por ejemplo en Madrid (ya, tiendo al centralismo porque, aún siendo catalán, reconozco que en la periferia uno folla menos -no es cierto, pero si cuela, cuela y como ejemplo me va de lujo-) se folla, tendríamos una lista con “las veces en las que se ha follado en Madrid”. ¿Qué podríamos extraer de lo anterior? ¿Podríamos decir que si se ha follado X veces en Madrid a lo largo del 2019, una persona residente en Madrid ha follado Y veces? ¿Podríamos hacer esa división? ¿Podríamos obviar que en Madrid no solo follan los madrileños? ¿Podríamos inferir que el follar se ha repartido uniformemente entre todos sus censados? Pues sería complicado porque nos podríamos encontrar a algunas personas que han follado mucho más que la media y algunos que no se han comido una rosca. Por eso la estadística es perversa. Además, imaginaos que dicha encuesta que hayamos hecho del número de veces de “hacer el acto” (recibiendo o dando) haya personas que nos hayan mentido por vergüenza o, simplemente para hacerse los guays. ¿Servirían para algo los datos recopilados? Pues va a ser que no.

La realidad es que, a día de hoy, no podemos saber cuál es el número de personas que follan mucho, bastante, poco o nada. Quizás, tampoco podríamos llegar a saber qué significa follar mucho porque, también puede ser que para alguien que lleva una década sin follar, un polvo ya le parezca mucho. Y algunos que, seguro que van a justificar ese polvo por su excelente calidad valorando el mismo por su dificultad de obtención que por el placer que ha supuesto. Así pues, qué hacemos con esos datos. Para qué nos sirve esa encuesta que hemos hecho “a pie de cama, playa, coche o lavabos”. Pues para saber lo mismo que sabíamos antes de hacerla: NADA.

Con lo difícil que es poder saber algo del follar, cómo para meternos a medir otras cosas. Y creo que me explico bastante bien si uno sabe a qué me dedico o a qué destino habitualmente las líneas en este blog.

Sed buenos 😉

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