Una de horchatas…

Soy, como todos sabéis, uno de los más acérrimos defensores/embajadores de la “horchata”. Y sí, también soy un adicto, a nivel vicio incontrolable, de ese producto blanco que se obtiene de la chufa (no, lo que se obtiene de semillas de melón o nueces de macadamia es, simplemente, líquido con cosas). Además, tal y como digo en mi perfil de Twitter, soy Horchater Certified Teacher y Fartons Certified Trainer. Es por eso que hoy, sin pensármelo lo más mínimo, me he acercado a la Plaza del Ayuntamiento de Valencia, aprovechando que se celebraba el día de la Horchata (fuente), para ir a ver qué productos se ofrecían. Bueno, más bien hacer una cata en condiciones de oro blanco.

Fuente: Elaboración propia

Hemos madrugado pensando que empezaba antes (es lo que tiene no mirar el programa) y, por no ser la hora de la degustación (a las diez ya estaba plantado ahí con mi hija), nos ha tocado ir dando vueltas a pleno sol -buscando sombra y bares- esperando que a las doce dieran por inaugurado el “conceto”. Un momento de euforia porque, al no haber concentración de gente porque aún no habían llegado los políticos a inaugurar el asunto, estaba muy bien no hacer cola para hacerse con muestras de las diferentes horchaterías presentes. Eso sí, rascándome el bolsillo y, por desgracia, viéndome obligado a tirar mucha de la horchata comprada (porque me obligaban a comprar el mínimo tamaño que ofrecían y no era cuestión de saturarme y dejar de distinguir olores/sabores).

Lo jodido es que no entiendo, sabiendo que hay horchaterías (incluso algunas de las que estaban ahí) que venden un gran producto en ellas, que vendieran como horchata un producto obtenido a base de concentrado. Tampoco no me explico la necesidad de mezclar horchata con cúrcuma y con otros productos que, al final, lo que hacen es cargarse todas las características organolépticas del líquido. No lo entiendo.

Después de haberlas probado TODAS -aunque algunos se piensen que voy a ir cargado de oxalatos, he podido degustar las de todas las paradas-, me llevo una decepción absoluta. Salvo una horchatería y a medias otra, no había nada que se pudiera beber en condiciones. Es como si uno pide una cerveza y le ofrecen una Cruzcampo. Para que os hagáis una idea del bajo nivel del producto que se ha ofrecido en este día.

Hay veces en las que, por desgracia, la ilusión con la que uno acude a ciertos lugares, se le estropea al ver la realidad de lo que sucede en ellos. Yo de hoy salgo con unos cuantos euros menos y con un completo disgusto. Lo mejor del día: saber que jamás voy a volver a ir a uno de estos “eventos” de mercadotecnia de la chufa. Lo peor: darme cuenta que, al final, los tenderetes lo único que hacen es mostrar una realidad que no existe porque, como bien sé y he dicho anteriormente, el producto que he probado hoy nada tiene que ver con el que llevo probando en la última década.

Ya sé que esto es un blog supuestamente educativo pero, cambiad horchata por otra cosa… y voilà.

Aunque no me subvencionen el artículo, a diferencia del "ticherpris nominated" que anuncia Huawei y BMW, voy a decir la horchatería, para mí aún no visitada, que me ha sorprendido: L'obrador del Bou. Una horchata que ha sido la única que, para mí, ha valido la pena.

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