Tragicomedia tuitera en tres actos

Ayer cometí tres graves errores que, con la experiencia que algunos tenemos en la red “del pajarito” y, con las precauciones habitualmente tomadas en cuanto a dar veracidad a ciertas cosas, no debería haber cometido. Una tragedia en tres actos que os voy a intentar exponer aquí. En un caso, se refiere a un docente al que, curiosamente, se le ha caído algún tuit a lo largo de esta noche. Pero no pasa nada, Twitter permite obrar maravillas y resucitar lo que a uno le apetezca. Un briconsejo para aquellos que crean que Twitter es como un bar y que una charla, de esas que se hacen ahí, no van a tener ningún tipo de repercusión y nadie va a poder acordarse de la misma. O sea, no tuiteéis lo que vayáis a borrar en un futuro. Es un poco estúpido salvo que, como me sucede en ocasiones, haya cometido alguna errata de ortografía y me dé cuenta.

Fuente: Wikimedia

El primer error que cometí fue el insistir en mis argumentos para defender la educación pública. Una educación pública que no solo se defiende con palabras. Se defiende con hechos y con inversiones. Y la decisión de algunos docentes de la pública de huir (ellos o sus retoños) de los servicios públicos, perjudica a todo el sistema público. No es, como algunos me acusan, una cuestión moral. Es una cuestión de sentido común porque, si para vosotros, que conocéis la educación pública, es mejor un centro concertado para vuestros hijos, ¿por qué no lo decís abiertamente a los padres de vuestros alumnos? ¿Por qué intentar defender de boquilla un sistema que no queréis para vuestros hijos? Y no entro en los motivos porque, en temas de ética ya tengo claro que cada uno tiene la suya. Un detalle, no es una crítica personal. Es una crítica a determinados hechos y acciones. A ver si algunos dejan de incorporar el ataque personal a esta reflexión que, cada cierto tiempo hago en voz alta.

Una cosilla, “no es que me pase tres pueblos con mi superioridad moral”. Es que, tal y como hice ayer, aporté pruebas acerca de que cada funcionario docente que elige sanidad privada (una mutua, tal y como le permite el Estado) detrae dinero a la sanidad pública. Simplemente eso. Los juicios de valor y superioridades morales lo dejo para otros púlpitos en los que necesiten vender unicornios de diferente pelaje.

El segundo error -quizás el más grave que cometí ayer en Twitter- fue el publicar una noticia falsa que hacía referencia a las declaraciones de una persona de un partido político. Sí, me la colaron bien y, por desgracia, esta vez caí con las cuatro patas. Por suerte eliminé el tuit al poco porque alguien me hizo ver que era un fake. Sí, en este caso también es bueno eliminar tuits porque estás difundiendo noticias falsas. Hacía mucho tiempo que no me pasaba y no hay excusa. Además, por desgracia, veo que muchos estamos tuiteando declaraciones/noticias de cosas que hacen determinados políticos, que representan lo opuesto a nuestra idea de sociedad, que distan mucho de ser ciertas. Yo intentaré no volver a caer pero, al final, es muy complicado porque la inmediatez, en ocasiones, no te da suficiente tiempo para el análisis. Por eso me gusta tanto el formato blog. Me permite redactar ciertas cosas de una manera mucho más sosegada.

Y vamos con el tercero. En este caso vuelve a ser culpa mía. Existe un docente en las redes que, ya hace tiempo me dijo que “no le gustaría que sus hijos se mezclaran con los fracasados que él tiene en clase”. En ese momento debería haberlo silenciado pero, como soy mucho de no hacer muchos cambios y, salvo por lo anterior, iba siguiendo lo que hacía en sus clases, porque tiene publicado un hashtag en Twitter y publicaba, en ocasiones cosas interesantes, me pareció mejor dejarlo estar. El problema es que ayer, incapaz de argumentar su defensa a ultranza de que es mejor “tener un buen perfil de Twitter con seguidores que un buen currículum”, acabó insultándome en privado. Eso sí, después de decir en un tuit, que ahora ha borrado (pero fácilmente recuperable con alguna de las herramientas que existen para ello o, simplemente buscando en el caché del buscador), “que todos sus compañeros que dan su mismo ciclo formativo son incapaces de enseñar nada”. Lo curioso de este personaje es que, por incapacidad de argumentar, ha intentado poner a “todos esos alumnos a los que considera fracasados en privado” a su favor. Es que, no hay nada mejor para defender la inexistencia de argumentos que buscarse un grupo para que defiendan una postura concreta. Algo que algunos llevamos padeciendo bastante tiempo en las redes y que, al menos en mi caso, me sirven para echarme unas risas.

Ya veis que ayer fue un día interesante. Hay días muy monótonos en Twitter pero, el de ayer, resultó muy productivo. Se mascó la tragedia pero, como todos sabemos (salvo los que creen que las redes son otra cosa) en el mundillo 2.0 no hay duelos con pistola al alba.

Aprovecho este post para recomendaros la película “El Oficial y el espía” de Roman Polanski. La vi ayer en versión original (soy así de raro, pero me encanta) y debo reconocer que hacía tiempo que no veía una película tan interesante, bien documentada y realizada. Eso sí, os recuerdo que las recomendaciones de libros, música, cine, etc. son muy personales y difícilmente extrapolables los gustos. Aún así, me apetecía recomendárosla.

Esto, como podéis comprobar con el post de hoy, es solo mi moleskine particular. Ni ha pretendido nunca ser nada más que eso 😉

Si te apetece colaborar en mantener el blog o en los proyectos que tengo en mente…
Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Responder

avatar
  
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
  Subscribe  
Notifica
You May Also Like