Terapia

terapiaeduUna de las mejores formas de hacer terapia es escribir. Otra es hablar ante un grupo de personas anónimas, con los mismos problemas y relacionados con la profesión. Charlas que empezarían con el típico “hola me llamo Jordi y soy docente”. Charlas que, más allá de reuniones informales a lo largo del año con compañeros, se encuentran a faltar en nuestro colectivo. Bueno, un colectivo individualizado e individualista que, por tradición, algunos nos empeñamos en seguir llamando colectividad. Colectividad demasiado variopinta para pintar nada en ningún aspecto.

El sistema educativo cabrea. Las decisiones de la administración educativa acrecientan el mismo. Los docentes que están en posición de oreja gacha o culo en posición supina, están a otro nivel más allá del cabreo. Un cabreo que martillea la cabeza cual un martillo percutor. Parece que las obras sean continuas. Que la imposibilidad de volverte sordo de una puñetera vez sea algo que te obligue a soltar lágrimas de pura impotencia al ver todo lo que ocurre a tu alrededor.

No voy a intentar articular un redactado coherente. Son unas líneas escritas con prisa y con muy pocas ganas de darle un barniz posterior de corrección. Redactar coherentemente cuando lo más coherente que se te ocurre es pensar en la alegría que te llevarías con la posibilidad de que alguno de los que deciden, estorban o lamen, tuvieran un tropiezo serio en sus vidas es algo que se hace harto difícil. Es por ello que pido disculpas por este redactado de autoconsumo. De ira cada vez menos contenida. De enfado de organización al margen de la ley. De humo y gases lacrimógenos.

¿Cómo puede hacer terapia alguien que siga creyendo en la mejora del sistema educativo? ¿Cómo seguir siendo iluso del disfrute que te permite tu profesión cuando ves que todo se alía para que se te hundan las expectativas? ¿Cómo puedes mejorar cuando te dicen que estás vetado en determinados ámbitos por ejercer tu libertad de expresión? ¿No estamos en democracia? Bueno, democracia para algunos… esclavitud para la mayoría.

Tenemos unos políticos de mediopelo. Los que dirigen la educación, no llegan ni a eso. Elegir a lo peor para llevar lo peor, conseguir un futuro peor y, arruinar a los que no piensen como ellos es tónica habitual. Dan mucho asco. Repulsivo hasta extremos inimaginables. Tanto desperdicio de recursos, tantas malas praxis, tanto asesor “hijo de” que pulula por los diferentes entramados educativos hace disminuir en un porcentaje muy alto mis posibilidades de jubilarme algún día. Parece que tengan ganas.

Lo de los profesionales de aula también es curioso. La individualidad, cueste lo que cueste, es lo que se prima. La competencia se desprecia. El lameculismo o populismo está a la orden del día. La transparencia se considera una lacra. ¿Qué podemos aspirar en esta situación de despropósito?

Reniego de los lameculos, de los inanes, de los metidos a dedo, de los responsables de la administración educativa, de los sindicatos sólo beneficiosos para ellos mismos, etc. Reniego de toda la morralla que inunda nuestro sistema educativo. Un sistema educativo que se merece más que lo anterior. Un sistema educativo que se merece ser gestionado por los mejores y contar en sus aulas con excelentes profesionales bien recompensados. Un sistema educativo del que va a depender el futuro de nuestro país. Un futuro que, por ahora, se vislumbra cada vez más negro.

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Mireia CarreñoHéctor Estigarribia Recent comment authors

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Héctor Estigarribia
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Héctor Estigarribia

vaya, y yo que pensaba que solo en latinoamérica teníamos este problema de emputecimiento de la educación

Mireia Carreño
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cuanta razón tienes… De hecho una de las razones por las cuales empecé con mi blog educativo fue por la necesidad de poder expresar lo que siento y las cosas que quiero hacer y no tienen cabida en los lugares donde trabajo… Muchas veces me siento atada de manos y amordazada…

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