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No, curiosamente planteo una pregunta que no voy a responder porque, sinceramente, lo que menos me interesa del asunto es el propio título que obtienen los chavales al haber superado cuarto de ESO (en forma tradicional, vía un grupo específico de diversificación o, simplemente, habiendo, excepcionalmente, titulado este curso en una FP Básica). No, no creo que el debate que planteó el postulante a rector de la UNED, Alejandro Tiana, estuviera muy acertado en su propuesta de fulminar el título de la ESO (sí, titular amarillista, lo sé) frente al Congreso porque, por desgracia, obvió gran parte de la realidad de las etapas educativas obligatorias. Algo lógico cuando preguntan a alguien del ámbito universitario. Sinceramente, lo mismo que me sucedería a mí o a cualquiera de mis compañeros si me preguntaran por el desarrollo curricular de las Universidades, sistemas de calificación o, simplemente, compensación de materias que han instalado en algunas de ellas.

Fuente: http://www.academiaenseguridad.com

Estoy convencido de la necesidad de reducir las tasas de repetición -alarmantes en algunos casos- y permitir una mayor flexibilidad para que, en ningún momento a los chavales se les corte su futuro profesional. No, no abogo por regalar calificaciones como propugnan algunos ni, aún menos, reducir el valor que debe darse a habilidades básicas, especialmente la lectura y la comprensión, muy relacionadas con las demás. Lo que sí que tengo claro es que hay alumnos que, por determinados motivos, jamás van a titular con el sistema actual y que pueden darnos, a nivel social por lo anterior, muchos problemas futuros. Y ahí está el meollo del asunto… ¿qué hacemos con estos chavales que sabemos que, salvo regalárselo directamente, no van a conseguir sacarse el graduado en ESO? Pues bien, hoy en día existen dos parches: los grupos de diversificación, ahora bajo el nombre de PMAR en segundo y tercero de la ESO que permiten, mediante una reducción de la carga conceptual -o sea, adaptando el temario de las asignaturas- llegar a un cuarto de ESO de diversificación en el que se podrán sacar el título alumnado que no puede seguir por la vía normal mientras que, el segundo parche, sería la FPB actual que permite, a alumnado con algún curso ya repetido a cuestas (como el PMAR), poder obtener esta primera promoción y antes de entrar las reválidas en juego, una acreditación de la ESO aparte de su título de Formación Profesional Básica que les permite el acceso a un ciclo de grado medio. Ya, seguramente algunos estaréis afilando el cuchillo por considerar que esto perjudica a los alumnos que siguen una vía académica normal. Pues sí, tenéis toda la razón. A día de hoy hay alumnos que, con un mayor nivel académico que los anteriores, suspenden cuarto de ESO y se ven obligados a repetir. Y eso es un despropósito.

Por tanto, ¿qué hacemos? ¿Aumentamos la dureza de las adaptaciones curriculares que permiten obtener esa acreditación o, simplemente, jugamos a la lógica de establecer vías de acceso más permeables a estudios posteriores? ¿Por qué no permitir que un alumno, con unos mínimos muy básicos que ya pueden obtenerse a los catorce años si el sistema actúa en etapas inferiores y las dota de recursos, vaya flexibilizando su aprendizaje y dirigiéndose hacia un determinado tipo de estudios u otros, los últimos cursos de la ESO? Sí, es lo que existe pero sin recursos, sin adaptaciones reales y, por desgracia, con una improvisación que hace que todo se deje en manos de cada centro y en la manera de enfocar esos “cursos adaptados”. Una aclaración, “cursos adaptados” no es, tal y como lo venden mucho y se vende en voz baja, cursos para los tontos o los disruptivos. Son cursos para  aquellos que no deben ver sesgado su camino académico por no ser homogéneos con lo que demanda la vía más reglada. Y no, esa adaptación tampoco es excusa para dejar de ser tan estrictos con ellos como con los que continúan otro tipo de vías.

Y lo anterior tiene mucho que ver con el formato de la repetición de curso. Algo que no se entiende porque, seamos sinceros, ¿los docentes que veis a repetidores en vuestras clases qué porcentaje de los mismos pensáis que lo aprovechan? ¿Un 1%? ¿Un 5%? La verdad es que estamos haciendo repetir a alumnos por encima de nuestras posibilidades y ello, por desgracia, lleva a problemas sociales futuros que tienen mucho que ver con esos alumnos multirepetidores que, por determinados motivos, abandonan el sistema sin ningún tipo de esperanza en reengancharse en los estudios. Algo que sucede, como bien saben los profesores de las escuelas de adultos, demasiado tarde y en un porcentaje muy bajo.

La verdad es que no creo que se trate de fulminar el título de la ESO. Creo más bien en la necesidad de dotar de muchísimo apoyo en los primeros cursos de Primaria (que es donde se fragua el fracaso escolar), considerar la intervención de servicios externos bien dotados para resolver problemas familiares (sí, la mayoría de los alumnos que tienen problemas académicos tienen situaciones familiares muy complejas) y, por qué no decirlo, con la posibilidad de establecer un marco educativo lo suficientemente flexible para que todos tengan un mínimo de habilidades, capacidades y conocimientos, al salir de cada una de las etapas. Sinceramente no debería importarnos que un alumno aprendiera a leer a los tres o a los ocho años, lo que debería importarnos es su fluidez en la lectura a la hora de acreditar la ESO. Lo mismo en el ámbito matemático, científico, social y un largo etcétera de aprendizajes. Y eso demanda recursos para que cada vez tengamos menos alumnos a los que debamos optar por vías alternativas para acreditar la ESO. Sí, debemos hacer desaparecer el porcentaje de alumnos que no acrediten la ESO pero sin perjudicar a los que siguen una vía “normal” o sin inventos que, al final, por desgracia generan desigualdades académicas que lastran, por desgracia, a un porcentaje apreciable de alumnos (y no, no me estoy refiriendo sólo a los que van a los grupos “adaptados”).

No sé si me ha quedado muy coherente el redactado pero espero que me disculpéis porque, ya sabéis que, en ocasiones -y no pocas-, suelo perderme entre las ideas.

Hay respuestas que dependen en demasía de la óptica (o la visión de lo que debe ser la Educación) de cada uno. En el caso de la pregunta planteada, la respuesta para mí es muy clara. Una respuesta que, seguramente, muchos de mis compañeros no compartirán e, incluso, gran parte de la sociedad no entendería. Sí, yo tengo muy claro que ningún alumno debería suspender la ESO. Sí, considero que todos los alumnos deberían poder llegar a titularse, si se planteara bien el concepto de enseñanza obligatoria, a la edad pertinente. Bueno, incluso abriría el abanico para que algunos pudieran titularse antes (porque, los aprendizajes, no deberían ir ligados con la edad).

Fuente: http://www.juntadeandalucia.es/index.html
Fuente: http://www.juntadeandalucia.es/index.html

¿Qué sentido tiene suspender enseñanzas obligatorias? ¿Qué falla en el sistema cuando nos encontramos con alumnos en cuarto de ESO que ni tan sólo saben entender un texto de un par de líneas en condiciones? ¿Qué estamos haciendo para mejorar lo anterior? ¿Suspendemos y nos quedamos tan anchos? O, ¿planteamos alguna posibilidad -que no consiste en grupos de refuerzo a adaptaciones curriculares- para permitir que todos los alumnos puedan asumir unas competencias necesarias para ir por la vida? Porque, ¿qué es la ESO? ¿Alguien se lo plantea realmente? ¿Alguien ve imprescindible tanto contenido memorístico para que, después de vomitarse en exámenes, se olvide tan fácilmente como se ha adquirido? ¿Premiamos a los que son capaces de memorizar? ¿Premiamos a los que se portan bien y callan en la clase? ¿No tendríamos que establecer desde infantil una atención individual a cada alumno para no llegar a los dieciséis años con alumnos frustrados a los que les importa tres pepinos todo y que, lo único que piden, es salir del sistema reglado? Sí, el abandono escolar es culpa de las repeticiones. Bueno, de lo poco que se hace para solucionar el problema de esas repeticiones.

Ahora llegan las Juntas de Evaluación en muchos centros. Curiosamente, son bien pocos -por no decir ninguno- los alumnos que repiten algún curso que han mejorado éste. No es ficción, es pura realidad. Repetir curso y no dar el  título de la ESO para lo único que sirve es para que muchos abandonen el sistema. ¿Qué hay de malo en darles un empujón para que puedan seguir estudiando algo más adecuado para su futuro profesional? ¿Por qué nos empeñamos en complicar, hasta el infinito, las posibilidades de tener una sociedad más preparada sesgando la vida a muchos alumnos en las etapas obligatorias?

Si uno llega a dieciséis años harto del sistema es que el sistema falla. Un alumno de seis años, cuando entra en el sistema, está por hacer. Si con diez años más ha acabado aburriéndolo (y no son excepción los que lo hacen) es que algo brilla por su ausencia. Lo de suspender la ESO podemos justificarlo como queramos pero, lo único que tengo claro, es que la culpa es de todos los que intervienen en el sistema. Y, en este caso, la culpa la echaría en sus proporciones adecuadas a los padres que no se preocupan, a los docentes que no ven más allá de los números y, como no, a la administración a la que, más allá de justificarse delante de unos u otros, les importa bien poco que haya un alumno con dieciséis años que abandona el sistema. Porque, que un alumno suspenda la ESO, es mucho más que el no obtener el título de graduado.