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Pensaba que era cuestión puramente local hasta que, por conversaciones con amigos residentes en otras localidades, me comentan que en sus pueblos y ciudades también, al igual que se han multiplicado las franquicias dentales, el número de academias de idiomas se han multiplicado exponencialmente en los últimos años. Sí, los idiomas se han convertido en un modelo de negocio que ha permitido que muchos, teniendo una mayor o menor habilidad en comunicación, puedan montarse un negocio alrededor de algo que se ha vendido como habilidad imprescindible para el siglo XXI. No son sólo las academias de idiomas, es la posibilidad para muchos de poder entrar a trabajar en un centro educativo por haberse priorizado, en muchas ocasiones con el beneplácito de la administración, el tema lingüístico frente a cualquier otro tipo de competencia profesional.

Fuente: http://www.parabebes.com/

El bilingüismo en muchos centros educativos ha hecho resurgir el modelo de negocio de los idiomas. Algo lógico si tenemos en cuenta que, a día de hoy, da la sensación que sólo haya dos temas que importen a la mayoría de familias: que su hijo sepa inglés y robótica. Bueno, sustituyamos robótica por algo más bonito de vender como supone el hablar de competencia digital. Y ya, si les dicen a los padres que esa competencia digital viene de fábrica por haber nacido sus hijos en una determinada época, el acabose.

Querer cargarse el sistema educativo genera muchos tipos de negocio. Listas de espera hasta el infinito para las academias de inglés y, cómo no, certificaciones cada vez más variopintas que validan unos niveles de competencia lingüística que nadie tiene muy claro para qué van a servir. Pero ya no es sólo el inglés, ahora también mola aprender japonés o silbo gomero. Que lo de los idiomas, según nos dicen, sirve para recorrer mundo. Bueno, más que para recorrer mundo, para comérselo porque, ¿qué hay mejor que ir a Londres -bueno, llamémoslo London- y poder hablar con acento de la peor taberna irlandesa.

El resurgir de las academias de idiomas tiene mucho sentido en un contexto en el que, los  padres, más preocupados por hacerles los deberes a los chavales, ponerse con los trabajos infumables que se mandan cada dos por tres y, por tener ese maravilloso hijo tan fantástico a pesar de los cinco cates que le han caído este trimestre al que, supuestamente, le van a comprar como mínimo una moto, creen que las academias van a sustituir el esfuerzo autónomo que debe realizar su hijo. Pues va a ser que no. Ir a una academia para sacarte un título o, simplemente, para poder decir que mi hijo estudia inglés no sirve de mucho. Aprender un idioma es mucho más que una academia. Y, seamos sinceros, ¿quién trabaja en una academia a precio de saldo si pudiera sacarse unas oposiciones salvo el propietario de la misma? No, antes que los que dais clases particulares en casa o en una academia digáis que es una crítica feroz, pensad en la realidad que subyace tras la pregunta retórica anterior.

Resurgen también con fuerza las academias de repaso. Se perpetúa un modelo de clases particulares que sólo suplen, a un elevado precio, las carencias de hábitos de los chavales. No, no toda la culpa es de ellos… pero si uno se pasa seis horas al día pensando en pájaros, llega a casa y se conecta a la Play o, simplemente, se pone con el móvil en la habitación disimulando cada vez que viene un progenitor a ver qué hacen -o ya, en muchos casos debido a los horarios laborales, ni tan sólo están juntos más allá de unos minutos en la cena- quizás es que lo de los repasos pueda llegar a solucionar entre poco y nada. Y ya, cuando los regalos que habitualmente hacemos los docentes en las Juntas de Evaluación no bastan para que aprueben, siempre la culpa va a ser del centro educativo y jamás de ese repaso que, tanto dinero cuesta a las familias porque, no lo olvidemos, para las familias el que da repasos a sus hijos siempre es el mejor profesional y la culpa es de los que no les entendemos ni les personalizamos el aprendizaje.

Los repasos nunca han sido la solución. Eso sí, al igual que la homeopatía, siempre hay algunos que achacan la mejora de resultados académicos de sus hijos a lo anterior cuando no ven que si su hijo hiciera lo mismo en el repaso que en el aula, éste sería innecesario.

Ya, lo sé. He empezado con el inglés y al final me he venido arriba. Es algo que debo vigilar porque, al final, voy a empezar hablando de fondos de inversión y voy a acabar hablando de gestación subrogada.