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Ayer supimos el articulado legislativo final que obliga a nuestros alumnos a superar una determinada prueba para obtener la titulación de ESO o Bachillerato. Muchos docentes, padres y políticos, entre muchos otros, se posicionaron abierta y públicamente en diferentes medios a favor o en contra de dicha decisión. Ayer se llenaron las redes de defensores y detractores de la prueba, enzarzados ambos posicionamientos en debates más o menos “educados”.

Fuente: Fotolia CC
Fuente: Fotolia CC

Lo raro es que, a día de hoy, sigue sin haber ningún posicionamiento de esos gurús educativos que, por determinados motivos, acostumbran siempre a dar maravillosas charlas delante de auditorios embobados y que, como siempre, a la hora de decir qué les parece un determinado articulado legislativo o una decisión política, acostumbran a mantener un perfil bajo antes de, en caso de darla, intentar dar una respuesta para no mojarse. Mucho defensor de métodos innovadores, organizaciones educativas que van a cambiarlo todo y personajes, cuya máxima, es el puro merchandising educativo. No es raro lo anterior, algunos deben defender su modus vivendi y mesurar -y mucho- sus palabras antes de, si se tercia en alguna ocasión, expresar su opinión de la forma más neutra posible. No conviene perder compradores de su producto. Un producto basado, casi siempre, en una nula crítica a la administración educativa, una eliminación selectiva de comentarios en sus blogs y perfiles de las redes sociales y, como no podría ser de otra manera, procurando dejar pasar el chaparrón cuando hay algo importante que sucede en el ámbito educativo. Y, en este caso, las reválidas es algo que obliga a uno a posicionarse. Por tanto, qué mejor que dejar escampar un poco antes de volver a publicar tuits acerca de las charlas que estamos realizando, libros que estamos escribiendo o, herramientas imprescindibles para el aula del siglo XXI.

Sí, siempre hablo de gurú de forma despectiva. Hay profesionales que llenan auditorios, que se lo trabajan y que siempre están posicionándose acerca de lo que está sucediendo en educación. Otros, esos gurús, sólo pretenden venderse de forma totalmente interesada. Son dos maneras de ver las cosas. Dos maneras de ser profesional. Dos maneras de entender las prioridades. Y las prioridades no son vender un determinado método educativo o iluminar al personal con su uso de una determinada herramienta. Las prioridades en el ámbito educativo son mejorar el aprendizaje de nuestros alumnos. Algo que uno más preocupado por salir en la foto y no buscarse enemigos no tiene porque, por suerte o por desgracia, la educación es algo demasiado importante para obviar posicionarse cuando hay situaciones como las de ayer.

Para aquellos que me pregunten por qué pretendo que algunos se posicionen abiertamente sobre determinadas cuestiones, me gustaría constestarles con lo siguiente… “es imprescindible que alguien que tenga visibilidad mediática opine sobre las decisiones educativas que se toman porque, por desgracia, siempre se escucha más a alguien con esa visibilidad que a otros miles de compañeros o ex compañeros que, a pesar de hacer un trabajo fantástico en sus aulas, no han tenido la posibilidad o no han querido potenciar su perfil público”.

Los que no se posicionan no son expertos educativos ni les interesa un pijo la educación. Son, simplemente, unos vividores. Y como tales deberían ser considerados.

Resulta curioso observar la proliferación de discursos educativos vacíos de contenido y totalmente indefendibles. Resulta, además, paradigmático, que dichos discursos se sustenten exclusivamente en teorizaciones, más o menos cuestionables e, incluso, en datos sesgados que pretenden convertir la Educación en una ciencia exacta que no es. No es sólo la voluntad de aportar ideas -que, en ocasiones existe-, es la necesidad de defender unos argumentos simplemente criticando de forma muy burda a los que, tienen la mala suerte de no comulgar con determinadas cuestiones. Y eso, por desgracia, acaba pervirtiendo las posibilidades de llegar a acuerdos acerca de qué puede ser positivo y qué es un simple discurso vendido para satisfacer egos mal entendidos que pueda ser comprado fácilmente por el auditorio.

Fuente: J.R. Mora
Fuente: J.R. Mora

Voy a intentar, poner algunos ejemplos que, seguro que conoceréis para desprestigiar a los que osan cuestionar determinados “valores seguros”. Sí, lamentablemente, la mejor manera de defender la argumentación de algunos es aportar un toque demagógico en diferentes grados a las críticas recibidas.

Cada idea de este artículo es una tontería detrás de otra que podrían rebatirlas, una por una, con argumentos científicos y no con meras opiniones como las que componen tu artículo, la mayoría de los estudiantes de primero de Pedagogía (fuente)

¿Os suena la respuesta anterior? Sí, voy a cuestionar a quien me critica dando la sensación que dispongo de argumentos científicos para hacerlo pero, no voy a hacerlo porque, como son vox populi y conoce todo el mundo son innecesarios. Muy bonito. Sí, yo también tengo argumentos que explican la razón de la no existencia de pingüinos en el Sahara que me voy a ahorrar porque, lo único que me interesa es desmontar las opiniones de alguien que argumenta lo contrario. Interesante.

También resultan divertidas las respuestas a críticas recibidas acerca de determinadas modas educativas. Sí, uno como ose criticar la flipped classroom, la gamificación o los códigos QR (ostras, que eso ya no se lleva) tiene que estar preparado a sentirse un ignorante por la sapiencia de los que sí la defienden como modus vivendi.

Creo que para poder criticar deberías, primero, informarte mejor.

Realmente donde aprecio tu mayor falta de rigor es cuando afirmas “el “Flipped Classroom” una especie de declaración de intenciones contraria a la personalización de la educación (fuente)

Yo sí que sé y tú no sabes nada. Típico para zanjar rápidamente una cuestión que podría llegar a cuestionar un determinado producto o servicio. No, tú no puedes criticar a una compañía telefónica por ofrecer un mal servicio porque, como no tienes ni pajolera idea del funcionamiento de las centrales de telecomunicaciones ni conocimientos acerca del cableado…

Y ya cuando te aconsejan que leas más por ser un inútil integral ya es de traca…

Me permitirás que te aconseje te informes mejor, seas mas riguroso en tus afirmaciones y así conseguirás un juicio de calidad que seguro ayudará a muchos docentes en su formación como profesionales de la educación. (fuente)

La verdad es que lo más cómodo cuando alguien expresa dudas, más o menos razonables pero con ganas de saber, acerca de determinados postulados, lo razonable sería -y más en el caso de profesionales que se dedican directa o indirectamente a la educación- establecer un modelo de diálogo para intentar aprender uno de otro. En Educación no hay verdades absolutas pero sí mecanismos de defensa que convierten cualquier opinión en verdad indiscutible. Y así no vamos por buen camino.

Por cierto, sabed todos que la pedagogía es una mierda (y no me lo discutáis ya que os diré que hay pruebas científicas que lo demuestran y que no voy a aportar), los docentes los más vagos del mundo mundial (no pienso demostrarlo porque es obvio) y el uso de las TIC el peor invento que jamás ha llegado a las aulas. Y sí, si no os lo creéis, leed más. Es que sois unos auténticos ceporrines y no merece la pena rebajarme a vuestro nivel.