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Ministro Educación

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Estos días tengo un poco de tiempo para hablar de cuestiones que, quizás, obligan a búsquedas un poco más amplias que un simple artículo de opinión. Estoy hablando a bucear entre los diferentes mecanismos de transparencia, farragosos y complejos, que tienen las diferentes administraciones para ¿facilitar? el acceso a determinados datos a la sociedad de nuestro país. Bueno, seamos sinceros, lo de facilitar es un oxímoron porque, visto lo que me ha costado bucear en la red para encontrar determinados datos -sí, seguramente por mi incapacidad de moverme por ella-, da la sensación que estén más interesados en ocultar ciertas cuestiones que en exponerlas a la luz pública. Pero vamos a poner sobre la mesa algunos datos curiosos que, por lo que implican, pueden ser de interés para entender qué está pasando en la educación de nuestro país.

Fuente: http://www.tiemposur.com.ar

En primer lugar, como cualquier artículo que deba hablar de números, conviene tomar uno que represente algo para poder comparar con el mismo. Puede ser bastante válido el dato del salario del Ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, para empezar a establecer una comparativa. Pues bien, pongamos sobre la mesa su sueldo. Un salario de 71.692,25 euros anuales (fuente) para un licenciado en derecho al frente del cargo más importante del ámbito educativo.

Resulta curioso que habiendo tomado el patrón Íñigo (en lugar del más conocido patrón oro) como valor a comparar, nos encontremos ya en el propio Ministerio con el Secretario de Estado de Educación, FP y Universidades, Marcial Marín, cuyos emolumentos son de 115.190,40 euros anuales (fuente). Sí, seguramente os preguntaréis por qué el número dos del Ministerio de Educación cobra más que el número uno y yo sólo he sabido ver una causa para que ello sea así: la formación en económicas de este señor. Una formación que, por lo visto le ha permitido ser Secretario. Bueno, supongo que esa formación y haber trabajado en puestos de responsabilidad en el sector bancario (fuente).

Seguiría bajando en el escalafón del Ministerio hasta llegar a Rosalía Serrano Velasco, Directora de Formación Profesional. Otra que también gana la friolera de cerca de noventa mil euros anuales y cuya formación también es de licenciatura en derecho aderezada con unos estudios de Defensa Nacional (fuente). Sí, supongo que los tanques y la Formación Profesional tienen mucho que ver.

Pero seguro que a estas alturas alguno diréis que no vale lo anterior porque, el Ministerio, salvo gestionar sus efectivos de Ceuta y Melilla y publicar un panfleto legislativo cada cierto tiempo tiene poco a decir sobre Educación. Vale, lo compro. ¿Me dejáis entonces irme hacia la Comunidad de Madrid? Va, vayamos a ello…

Empiezo por el Consejero de Educación madrileño, Rafael van Grieken, con una retribución como Consejero de Educación de 105.071,88 euros anuales. Retribuciones a las que le añadiríamos los más de 90.000 euros que se embolsa de ANECA (la organización para la certificación universitaria). La verdad es que doscientos mil euros anuales del erario público es una buena tajada (fuente). Más aún cuando no se le conoce ningún tipo de relación con la docencia no universitaria que gestiona.  Por cierto, la número dos, Cristina Álvarez, se embolsa algo más de noventa y cinco mil euros anuales por el cargo (fuente). Otro buen pellizco público para quien tiene una maravillosa formación en la IE Business School (fuente).

Lo siento, no puedo dejar de hablar de la Comunidad de Madrid sin mencionar al gran tuitero defensor de las pruebas PISA y Director de Innovación educativa, Ismael Sanz y, como la mayoría de gestores del ámbito educativo, licenciado en administración de empresas (fuente). Un salario nada despreciable de 95.548,26 euros complementado por cursos realizados para FAES, FUNCAS y alguna editorial con intereses en el mundo educativo (fuente).

Ya veis que resulta curioso que los grandes defensores de la privatización de la Educación se lleven pingües salarios del dinero de todos. Pero vayámonos a la periferia. Sí, vayámonos, por ejemplo a Cataluña.

En Cataluña, la Consellera d’Ensenyament cobra la friolera de 109.663,00 euros anuales (fuente). Lógico para alguien licenciado en administración y dirección de empresas cuyo único contrato laboral fue de unos pocos años como asesora de servicios financieros (fuente). El resto de los altos cargos que gestionan la educación catalana cobran sobre los ochenta mil euros. Eso sí, si nos dedicamos a analizar su perfil veremos que la mayoría son licenciados en derecho o económicas y cuya relación con las áreas que dirigen es nula. No, no lo digo yo, se puede hacer una búsqueda rápida en Google o en la Wikipedia. Valga el ejemplo de la Secretaria de Educación, Maria Jesús Mier, licenciada en Derecho y máster en ESADE. Sí, alguna excepción hay, como el caso de un ex director de un centro educativo, Antoni Llobet, pero es la excepción que confirma la regla.

Podría seguir ahondando en otras Comunidades pero, de un vistazo rápido, me he dado cuenta que, salvo contadas excepciones, como la Comunidad Valenciana o las Islas Baleares, la mayoría de altos cargos educativos tienen esos perfiles muy relacionados con el derecho y las ciencias empresariales. Perfiles que, por cierto, les permiten tener unos emolumentos superiores al Ministro de Educación. Algo que quizás alguno debería hacerse mirar, por lo que implica y por lo que puede dar lugar el tener a unos gestores de la Educación más interesados en la economía de la misma que en el aspecto educativo. Y no sólo eso, ¿alguien se imagina a un camarero cobrando más que el propietario del restaurante? Pues esto es lo que sucede en el ámbito educativo. Ver para creer.

Los datos publicados en este artículo están todos validados con su fuente oficial. No hay trampa ni cartón, ni nada interpretable :)
Fuente: http://www.lamoncloa.gob.es
Fuente: http://www.lamoncloa.gob.es

Apreciado, distinguido o, según algunos, amiguete,

Me va a permitir que, tal y como hago habitualmente con esos que os ha tocado bailar con la más fea (sí, las responsabilidades educativas venden mal, generan enemigos y sirven muy poco para promocionar salvo que, como su predecesor, opte por cargarse el diálogo y aceptar un retiro dorado en París con su “amiga” a la que previamente colocó en el Ministerio), me dirija a usted para, en primer lugar, desearle mucha suerte y, en segundo lugar pedirle que, por favor, se rodee de buenos asesores y no de aquellos, con carnet en la boca, que le digan lo excelso y maravillosa que es su persona. Sí, rodearse de borregos aquiescentes es malo a menos que lo único que pretenda es que se sienta acompañado en su devenir como Ministro de personas con nula visión educativa y mucha adulación.

Le pido, por favor, que haga un par de cosas de manera urgente: en primer lugar renombre el Ministerio para que el mismo no sea ese batiburrillo que, por desgracia, hace que tanto tenga que acudir a una final de fútbol como validar, con su firma, un Decreto que va a afectar a miles de chavales, docentes y, de rebote, a toda la sociedad futura y, además, que deje la portavocía. No, ser Ministro de Educación no es una tarea a tiempo parcial y si uno lo quiere hacer bien, debe dedicarse en cuerpo y alma al mismo. Que lo de portavoz queda muy bien para intentar cambiar cara a la galería su perfil bajo (no en capacidad, sí en visibilidad) pero le detrae tiempo muy valioso que debería usar para hacer otras cosas. Y el tema educativo está en el candelero en nuestro país. Además, seamos sinceros, ¿no hay suficiente trabajo en el Ministerio para ponerse manos a la obra?

También voy a pedirle diálogo pero, a diferencia de algunos que consideran el diálogo como un simple pasatiempo para no hacer nada e ir creando comisiones -a cual más ineficaz-, también le exijo que haga algo con el currículum, el sistema de acceso a la profesión docente y, cómo no, hable mucho con los Consejeros de las Comunidades Autónomas del ramo. Sí, podemos considerar una concepción centralizada del asunto pero, restringirse a su despacho en Madrid hará que muchas de las cosas que suceden en otros territorios sean ignoradas. Y eso no puede ser. Hay lugares de nuestro país en los que hay resultados educativos fantásticos. Analice por qué. No se vaya a Finlandia y declare España libre de pruebas PISA gestionadas por una organización empresarial. Vaya a algunos pueblos de Aragón, Castilla-La Mancha o Euskadi. No sólo ahí. Hay muchas iniciativas que se están llevando a cabo por doquier. Hable con los docentes que lo están llevando a cabo, con las administraciones que lo promueven y, si le gusta alguna cosa, no dude de comprarla para aplicarla en todo su ámbito de actuación. Contrate más inspectores o visitadores educativos. Por favor, que sean docentes. Docentes de perfiles variopintos y que, como he dicho anteriormente, que puedan ser de los suyos o de los otros. La Educación es algo muy sensible y global para ser, simplemente, observado desde una óptica partidista o considerado desde una ideología determinada.

Haga transparentes sus actuaciones. Cree un diario que, algunos preferiríamos que llevara usted directamente, donde publique cada semana un artículo acerca de lo que ha hecho. La transparencia en pleno siglo XXI se hace inevitable y, en ocasiones, ayuda a entender la toma de determinadas decisiones. No es malo decir qué se hace y por qué. Podemos discutir ambas cosas pero, seguro que tras la toma de decisiones educativas hay una base que, por desgracia, muchos desconocemos.

Cuente, como he dicho antes con los docentes. Somos sus docentes. Da igual el partido al que votemos o la ideología que profesemos. Somos quienes estamos en el aula. Debemos, por tanto, tener esa consideración de peones -clave para conseguir coronar reinas- tan necesarios para el funcionamiento del sistema. También piense en lo que dicen los padres mediante sus asociaciones. Vale la pena escucharles y hablar con ellos. Y ya no digamos los chavales. Pise centros. Si no puede, envíe personas para que los pisen y le cuenten la experiencia in situ y las necesidades que se tiene en el día a día.

Revise los programas educativos que se están implantando en diferentes partes de nuestro territorio. Plantee resolver el problema de los conciertos educativos, la privatización/externalización de determinados servicios y, cómo no, priorice la toma de decisiones pensando en los chavales. Y para eso no vale una nueva ley educativa -consensuada o no-. Para eso lo que vale es diseñar estrategias que, sea por imperativo legal o por consenso -sí, tengo claro que, en ocasiones para actuar, conviene tirar recto y hacerlo a las bravasa-, vayan a aplicarse en el aula. Compruebe que se aplican. Reformule el cuerpo de inspectores. Deben ser sus aliados y los de los docentes. Establezca sinergias entre la comunidad educativa. Sé que me repito pero se hace imprescindible.

La Educación necesita un Ministro de acción que sepa negociar y tirar adelante proyectos clave para la mejora educativa. Se lo repito, cuente con padres y docentes. Quizás entonces, más allá de llevar a cabo las ideas de alguno que hace siglos que abandonó el aula si es que alguna vez dio clase, podrá hacer cosas muy buenas por las que seguro será recordado.

La pelota ahora está en su tejado. Algunos hace tiempo que hemos movido ficha, ahora le toca a usted.

Espero que le llegue la misiva, la lea y diga qué piensa de la misma. Gracias por su tiempo,

Jordi Martí

Lo que más curiosidad me genera en estas próximas elecciones, más que el espectáculo lamentable que, seguramente nos veremos los ciudadanos obligados a soportar por una supuesta inexistencia de mayorías claras que, como hace poco, llevará asociado diferentes tipos de negociaciones más o menos encubiertas para ver qué me das si te apoyo, es saber a quién van a nombrar Ministro de Educación el o los que ganen. Porque, ya sabemos que en unas elecciones todos ganan pero sólo uno -o unos- gobiernan. Y sí, como docente tengo curiosidad por conocer el perfil que se esconde tras el personaje que nos van a colocar en el Ministerio.

Fuente: ShutterStock
Fuente: ShutterStock

Tengo claro que si gana Ciudadanos, es bastante más que probable que opte, después de las alabanzas que han realizado sobre la persona, por José Antonio Marina. Sí, optar por Marina es garantizar una tipología de Ministro que encaja bien con el modelo privatizador que propugnan e, incluso, les permitiría jugar al Ministro independiente. Sí, Marina no tiene por ahora carnet político conocido y, una vez catapultado por el PP a la palestra mediática, podría ser el comodín que, tanto Ciudadanos como el PP -en caso de jugar a un nuevo pacto los primeros- podría ser considerado como la alternativa más viable.

Lo del PSOE es fácil y es una lástima que no permita apuestas. Salvo algún tipo de negociación bajo mano para pactar el gobierno si no se produce el descalabro electoral que les auguran las encuestas, es posible que renueven la confianza en Ángel Gabilondo. Un Ministro que, salvo su incapacidad manifiesta de negociación, estaría bien visto por el sector más moderado del partido y por gran parte de la prensa. Sí, Gabilondo cae bien y tiene un discurso bastante moderado que permite, a diferencia de otros, poder jugar a ser bueno o muy bueno. Una persona que viene del mundo de la Universidad para gestionar un Ministerio complicado y, quizás, de los más importantes de cualquier gobierno -incluso que se hable poco de él-.

En referencia a Unidos Podemos tengo muchas dudas acerca de su candidato. Sí, pongo candidato porque las voces que hablan de Irene Montero como posible Ministra de Educación se han ido diluyendo en los últimos tiempos. Tengo claro que su candidato para gestionar Investigación y Ciencia sería Pablo Echenique pero no me queda claro si plantearían un macroministerio que englobara, a su vez, a Educación. Quizás, según rumores no confirmados, también podría barajarse el nombre de Juan Pablo Wert, hermano del ex Ministro Wert que ahora goza de vacaciones pagadas por todos en París con su pareja, y que se situa en las antípodas ideológicas del mismo. No sé, como tampoco sé el poder que tendrían IU o alguna de las confluencias para dar algún nombre de alguno de los suyos.

Sinceramente, salvo Marina que parece una apuesta bastante evidente y la de Gabilondo, ya confirmada por Pedro Sánchez, no me queda claro quién va a sentarse en esa silla donde se pueden hacer tantas cosas buenas o tantos disparates.

Por cierto, si algún partido no tiene claro candidato, me ofrezco a la gestión de ese Ministerio por un módico precio más el 3% por ser catalán. Así que… si lo veis difícil, no dudéis en contactar conmigo 🙂

Actualización

Hacer quinielas siempre hace que, en las casas de apuestas se empiece a barruntar algunas cuestiones que, por lo que se paga por euro apostado, valga la pena incorporar algún otro posible “ganador” de este acto sin ninguna base científica como es el post que acabo de publicar. Éste es el caso de Carmen Pellicer, la “tapada” de Marina y que, puede ser la mujer que se esconda tras un pacto entre Ciudadanos y el PP -ya que, según rumores, en dicho pacto se exigiría la competencia educativa para los de Rivera-. Al menos eso es lo que me dicen algunos que, seguramente estarán mejor informados que yo.