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Os juro que he rebuscado entre todas las competencias que se otorgan al Ministerio de Educación y no he encontrado ninguna que diga que, dentro de sus funciones, está la de vender cursos de empresas privadas. ¿Por qué he realizado dicha búsqueda diréis? Pues bien, en el día de ayer, mediante la cuenta de Twitter de una de sus páginas institucionales -la del Centro Nacional de Investigación e Innovación Educativa (CNIIE)- publicaron el siguiente tuit.

Fuente: Twitter
Fuente: Twitter

Un tuit que te dirige a la siguiente página, perteneciente al CNIIE, que forma parte del entramado de páginas web institucionales del Ministerio de Educación, donde te informan de que una entidad privada ofrece cursos de formación a un determinado coste (300 euros) y que dicho curso va a ser certificado con 10 créditos de Formación Permanente del Profesorado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Unos créditos que, posteriormente, van a servir a los docentes para mejorar su puntuación en los concursos de movilidad, cobrar sexenios o, incluso, para aquellos que aún no son funcionarios, servirles como mérito a la hora de las oposiciones.

Fuente: http://blog.educalab.es/cniie/2016/08/02/iv-congreso-superdotacion-y-altas-capacidades/
Fuente: http://blog.educalab.es/cniie/2016/08/02/iv-congreso-superdotacion-y-altas-capacidades/

Ya no sólo anuncian la información del curso, incorporan con toda la desfachatez posible el formulario de inscripción que puede realizarse desde la propia página del Ministerio. Además ya siendo totalmente surrealista la situación, informan que si te inscribes al curso de esa empresa privada vas a tener una entrada para acceder a la entrega de los Premios a la Excelencia Educativa para los profesores y centros escolares que desarrollan proyectos educativos para alumnos superdotados y altas capacidades. Y no, por desgracia no es una broma.

Fuente: http://blog.educalab.es/cniie/2016/08/02/iv-congreso-superdotacion-y-altas-capacidades/
Fuente: http://blog.educalab.es/cniie/2016/08/02/iv-congreso-superdotacion-y-altas-capacidades/

Más allá que lo anterior sea totalmente vergonzoso me gustaría saber si alguien va a pedir explicaciones por lo anterior porque, hasta lo que yo puedo deducir del asunto, alguien está usando los recursos públicos (como mínimo horas de trabajo del funcionario que ha tuiteado y del que ha redactado la información en el blog) para beneficiar directamente a una entidad que, incluso que esté establecida como Fundación que cuenta con la colaboración de una entidad bancaria (La Caixa), sigue siendo una entidad que está ofreciendo un curso privado publicitado con el dinero de todos a un determinado coste. Un coste que, por cierto, no beneficia a los ciudadanos y que, además va a permitir el acceso a la entrega de unos premios que, supuestamente, entrega el propio Ministerio.

Desde aquí pido a los partidos políticos, a los sindicatos y a todas las organizaciones encargadas de controlar el uso del dinero público que abran una investigación acerca de este caso porque, a mi entender, es bastante grave. Y creo que dentro de los delitos tipificados en el código penal está la malversación de fondos públicos. ¿Y qué es más malversación que el uso de los recursos públicos para beneficiar a una entidad privada?

¿Os imagináis que el Ministerio de Educación difundiera en sus páginas institucionales la publicidad de una determinada marca de vehículos, agencia de viajes o multinacional de telecomunicaciones en su web? Pues esto es, básicamente, lo mismo.

Reconozco que, a pesar de la dificultad inicial con el registro (por lo farragoso del mismo), este curso me he matriculado de un curso de los que ofrece el INTEF (Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado). Reconozco que ha habido un título (el que da nombre a este artículo) que me llamaba especialmente la atención. Un título que podía servirme, supuestamente, para continuar “programando” (el curso pasado lo hice con AppInventor pero este curso me planteaba Scratch -muy parecido-) con mis alumnos en cuarto de ESO. Siempre, especialmente desde que tengo el cupo de cursos completo (máximo de puntos para concursos de traslados y similares), he procurado realizar formación que pudiera aplicarse en mi día a día.

Empieza el curso. Plataforma Moodle con recursos que se van a ir publicando en abierto. No es mi ideal pero si lo que puedo sacar del curso es extrapolable al aula… ¡vamos a ello! Primeros pasos con Scratch. Un entorno de programación muy sencillo para aprender nociones de programación. Más que nociones de programación, establecimiento de pensamiento computacional dirigido a la solución de problemas. Interesante para un neófito como yo. Gusta aprender algo que desconoces.

Fuente: http://blog.educalab.es
Fuente: http://blog.educalab.es

Y, entonces, ¿cuál es el problema? Porque, lamentablemente, aparte de lo positivo que tiene el curso (especialmente a nivel de tutores y su atención y dedicación) tiene grandes errores conceptuales sobre lo que debería ser un curso destinado a favorecer que el profesorado que lo realiza pueda implementar ese lenguaje de programación en su aula. ¿Qué mejoraría? ¿Qué eliminaría? Conviene hacer críticas constructivas porque, lo contrario sería sólo válido como muro de lamentación y mi intención es ir más allá.

En primer lugar me sobran determinadas cuestiones que se plantean como obligatorias. Especialmente aquellas que obligan a escribir tuits para decir “que ya hemos hecho una actividad” (¡lo siento, a mí me parece un mal uso de Twitter!), registrarse en Procomún (esa plataforma lamentable que sustitituyó Agrega y cuyo registro de los participantes en los cursos de formación del MECD sólo sirve para justificar sus cifras), crear un diario con paper.li y volver a tuitearlo (¿soy el único que está cansado de ese boom que tuvieron esas revistas digitales que se autopublican sin ningún tipo de control en mi timeline?), usar herramientas de Mozilla (Thimble y Popcorn) para crear webs o editar vídeos cuando son demasiado complejas para nuestros alumnos con las alternativas que tenemos disponibles en la red y, como no, la creación de un blog personal “para el curso” (¡qué desperdicio la cantidad de blogs que se generan en los cursos de formación y que, lamentablemente, una vez finalizado el curso no tienen ningún tipo de continuidad -no lo digo yo, se observa al ver la cantidad de blogs que se tuitean con títulos de artículos como “actividad 1…”, “módulo 1…”, etc. y que dejan de actualizarse una vez acabado el curso-).

En segundo lugar la perspectiva del curso. Un curso destinado a que el docente aprenda herramientas (sí, lamentablemente aún no he encontrado ningún espacio -ni en los foros- en el que se hable de metodologías de aula). Un curso que, como la inmensa mayoría, adolece de esa personalización tan necesaria (no todos los docentes tenemos, a priori, las mismas capacidades) y, como no, plantea la típica pregunta a más de uno de ¿qué estoy haciendo aquí cuando no me dan soluciones para el aula?

Conviene dar una vuelta al modelo de formación. No consiste en “obligar” a usar nada (más allá, como es lógico de la herramienta o herramientas que se planteen y siempre desde la perspectiva de su aprovechamiento futuro en el aula). Consiste en dar solución a necesidades y surtir de estrategias de aula. Estrategias que no están en la profusión de contenidos ni en la temporización de los mismos. Estrategias que consisten en postular modelos de formación y, como no, evaluar ese uso en el aula porque, si no se hace así, todos sabemos dónde van a quedar esos aprendizajes… en el puro rol de espectador.

Por cierto, no me gustaría finalizar este artículo sin preguntarme en voz alta por qué no hay más críticas en abierto a los cursos de formación a distancia. Me resulta curioso que, las críticas en los foros, sean prácticamente inexistentes y que, salvo algún “desalmado” como quien escribe, nadie sea capaz de plantearlas cuando me da la sensación que la crítica, más allá de estar convencido deba existir, es garantía de futuras mejoras del modelo de formación. Eso sí, si sólo uno critica… o es que todo va muy bien o es que realmente hay mucha desidia por parte de los docentes que “sufren” este tipo de cursos. Porque, si es lo primero, quizás esté equivocado en mis argumentaciones  y si se trata de lo segundo, prefiero abstenerme de pensar lo que podría inferir de ello.