Tag

emprendimiento

Browsing

Hay ocasiones en las que, por desgracia, me toca hablar acerca de determinadas afirmaciones que realizan, sin ningún pudor, determinados personajes muy mediatizados en el mundillo educativo, para aportar una visión crítica a las mismas. Realmente me gustaría poder aplaudir con las orejas o, simplemente, realizar una salivación espontánea ante todas las maravillas que supuestamente venden pero… me siento incapaz. Hoy, sin ir más lejos, voy a desgranar la cara visible de la aplicación de la teoría de las inteligencias múltiples en nuestro país. La persona que ha conseguido mediatizar una teoría, demostrada falsa (bibliografía) y reconocida dicha falsedad por su creador, que está aplicando en un centro exclusivo de Barcelona controlado por su congregación que, curiosamente, obliga a pagar cuotas mensuales altísimas (unos 5000 euros al año por niño) y, a su vez, está financiado con dinero público (es concertado). Pero vayamos a analizar qué ha dicho “sor innovación”.

Fuente: http://blocjoanpi.blogspot.com.es

En una conversación pedagógica (sic.) con Montserrat del Pozo se vierten las siguientes afirmaciones que, curiosamente, no he visto en ningún momento cuestionadas en las redes sociales por parte de todos los docentes que pululan en ella. Bueno, sólo cuestionadas por un pequeño grupúsculo que, por lo visto, prefieren analizar qué se dice antes de dar palmadas o ponerse a sacar los pompones ante sus “héroes educativos mediatizados”.

Me preocupa que, en pleno siglo XXI, uno de los caballos de batalla de los gurús educativos sea el incorporar el emprendimiento a los valores que deben transmitirse desde las aulas. Ya lo hacen sin ningún tipo de sonrojo…

La audacia fue decir, a estos niños lo que les falta es ser más emprendedores, tener más valores sociales, más compromiso social y buscar la manera de conseguirlo.

Sinceramente, ¿alguien cree que el modelo empresarial debe ser el modelo a seguir en etapas obligatorias? Y ya cuando en algunas conversaciones se les escapa a algunos que el objetivo último de la Educación debe ser la empleabilidad en lugar del cambio social (léase declaraciones de hace unos días, del artífice del modelo horizonte 2020 de los Jesuitas, diciendo que tocaba enseñar a partir de los 3 años a prepararse para el mercado laboral).

Importante también es la necesidad de expansión de dicho pensamiento y sus postulados a otros centros. Cualquier visión parcial o sesgada de la Educación y, su visión empresarial, se demuestra efectiva cuando la expansión es muy rápida respondiendo, a la vista de las declaraciones, a los intereses del mercado.

La ilusión es que lo han conseguido otros de nuestros colegios y ahora estamos con ese cambio a nivel mundial no sólo con otros colegios nuestros, sino también con los no nuestros porque está abierto a quien lo desee. Creo que nunca me hubiese imaginado dónde se ha llegado con todo esto. Lo que hicimos fue responder a las necesidades del momento.

No sería preocupante lo anterior si no fuera porque, al final, beben en fuentes poco científicas como las de Glenn Doman, desautorizadas completamente sus prácticas por la Academia Estadounidense de Pediatría, cuya última advertencia fue en 2005 diciendo que “Esta declaración revisa el «patterning» como tratamiento para niños con problemas neurológicos. Este tratamiento se basa en una teoría del desarrollo del cerebro anticuada y simplista. La información actual no apoya las reivindicaciones de sus promotores de que este tratamiento sea eficaz, y su uso sigue siendo injustificable…. Las demandas y expectativas depositadas en las familias son tan grandes que, en algunos casos, sus recursos financieros puede ser reducidos sustancialmente y los padres y las relaciones entre padres y hermanos pueden verse sometidas a estrés.”. Algo que debería hacer pensar a más de uno acerca de ello porque, en el modelo que plantea Montserrat del Pozo, habla abiertamente de seguir las investigaciones de Glenn Doman.

Para nosotros Glenn Doman, en todo el campo de la neurología, en todo el campo de la explicación del buen funcionamiento de las redes sinápticas, de conocer bien cómo hay una revolución neurológica de los cero a los tres años, y de los tres a los seis, es quien nos hizo cambiar totalmente la manera que teníamos de enseñar en Infantil.

Un detalle que me he olvidado de comentar por el que seguro os sonará más Glenn Doman. Es uno de los artífices de un instituto donde, supuestamente, curan niños con parálisis cerebral. Algo que, a un precio de casi 10000 euros por mes el tratamiento y que, no ha tenido ningún caso de éxito y está siendo perseguido judicialmente por determinados tribunales, debería llevar también a reflexionar. Y no poco.

Podría seguir con el uso de los postulados acerca de las inteligencias múltiples o del modelo High Tech High que está destrozando la educación pública americana, curiosamente subvencionado por grandes fortunas del sector tecnológico pero creo que, al final, es más fácil que cada uno investigue sobre el tema. A veces es bueno hacerlo de manera autónoma y seguro que, más de uno con una visión mercantilista de la Educación, puede defender dichos postulados. O, al menos, aceptarlos acríticamente. Yo, no.

También se refiere a la necesidad de abordar proyectos “tipo supermercado” (sí, otra vez hablando de cuestiones económicas) que deben ser diseñados por los propios estudiantes, al margen de los docentes que, al final, deben ser sólo los guías de esos proyectos decididos asambleariamente. Modelos que no funcionan en centros con alumnado con problemas socioeconómicos pero que, dado el filtro económico de los alumnos que tienen en sus centros, no es algo relevante.

…el alumno, sobre todo en Secundaria, el que vaya a buscar los proyectos, tipo “supermercado”; hay mucha oferta y tú puedes buscar lo que quieres. Estos proyectos se generan en el colegio, con el profesorado, pero luego el ámbito de aprendizaje podría ser perfectamente fuera de la escuela.

Eso sí, una vez en Secundaria han realizado proyectos, el Bachillerato debe ir enfocado exclusivamente a dar respuestas en el campo empresarial.

…el Bachillerato. Este último tiene que estar dando respuestas sociales, en el campo empresarial…

Resulta curioso que su opción sea secundarizar la Primaria y eliminar, en definitiva, cualquier posibilidad de igualación en la misma o la simple educación en valores ya que, al final, el único objetivo que se pretende, según ella, es que Primaria lleve a los alumnos a ser escritores, matemáticos, etc.

Veo una Educación Primaria más parecida a la Secundaria, creo que está todavía demasiado encasillada, es necesaria una Primaria con mucha más oferta, mucho más autónoma, una Primaria donde la lectura y las matemáticas sean importantes, pero adaptables, que lleve a ser escritores, a ser matemáticos, etc.

Infantil sin tocarla pero aplicando esos conocimientos científicos que dan autores cuyos métodos e investigaciones ya están totalmente refutados por la comunidad científica. A propósito, esto de generar redes sinápticas no es muy biológico…

El cambio en Educación Infantil sí que lo veo bastante como la estamos llevando a cabo, con una oferta muy grande, y sobre todo, teniendo muy en cuenta la neurología. Las investigaciones y estudios sobre neurología nos están dando la razón. Hemos de plantearnos cómo a este niño le estamos dando un bienestar emocional, cómo le estamos dando muchas oportunidades para que todas estas redes sinápticas se generen, pero hoy por hoy es la etapa en la que cambiaría menos.

¿Y los directores? ¿Qué es ser un buen director? Pues por lo visto un profesional que reúna lo siguiente: respeto, ambiente agradable y que consiga que los alumnos sean creativos e innovadores. Dos palabras que no pueden faltar en esos discursos vacíos que tanto estamos acostumbrados a oír últimamente. Creo que, o bien no ha sido directora nunca o, simplemente, ha vivido en una realidad paralela con unicornios lila y manzanas de caramelo.

Si un director en su centro consigue que todo el mundo se respete, que haya un ecosistema agradable, facilite que se dé un rigor en la investigación y en el estudio, que los profesores disfruten al conseguir que los alumnos puedan ser creativos, buenos pensadores y puedan ser innovadores, habrá conseguido un cambio sistemático en la escuela y dará respuesta a lo que sus alumnos y la sociedad necesitan.

Y, finalmente, la propaganda acerca de las escuelas católicas con la crítica implícita a las escuelas sin marca ideológica. Supongo que lo de las personas/profesionales comprometidos no existen ni en la pública, las cooperativas o los modelos laicos. Bueno, modelos laicos que no defiendan y trabajen por la escuela católica.

Pero para mí, lo mejor de la escuela católica es que esté, es decir que existe y está activa. En todos los países a los que he ido, siempre me he encontrado personas muy comprometidas con esta escuela católica y con muchas ganas, no sólo religiosos, también muchísimos laicos. Y esto es muy satisfactorio para todas las escuelas y para todos nosotros.

Nada de adoctrinamiento…

Una persona que al salir de un colegio – sea creyente o no – si se ha sentido respetada y querida, si ha sentido que no es algo sino alguien para las personas que están con ella, si ha entendido que nunca estará sola porque Jesucristo la acompaña, que está Dios, que es el que ha hecho posible todo esto, es una persona que se va del colegio feliz y acompañada, y mucho después, incluso los que se consideraban no creyentes vuelven a la fe.

Finalmente la guinda del pastel de la hipocresía, desde centros educativos segregadores (como, por ejemplo, el de Barcelona que gestionan).

Yo me siento muy comprometida con todo el tema de los refugiados, a nivel de escolarización, me siento muy comprometida en muchos barrios donde notas que no hay nivel y que hay unos profesores que hacen lo que pueden. Me siento muy comprometida con muchos países que están gritando su necesidad, es lo que el Papa ha dicho de las periferias, nuestras periferias hoy son la educación, no tenemos que buscar otras periferias, tenemos que llegar a los que más lo necesitan desde la educación y eso es un grito, un grito de la gente que nos dice, “ven, ven, a ver qué nos das, ayúdanos, edúcanos”. Insisto la mejor calidad educativa, para los más pobres y necesitados.

A mí, sinceramente, lo del compromiso sin acción, lo de la preparación empresarial del alumnado y, la insistencia en un modelo adoctrinador para que los alumnos consigan recuperar la Fe, me parece un poco (…). Eso sí, si a lo anterior le añadimos la introducción de modelos homeopáticos que se hacen pasar por científicos, ampliamente denostados por la propia comunidad y que, en muchos casos, están siendo llevados a tribunales por ser considerados estafa, es algo que debería cuestionarse (tanto por los padres que optan por llevar a sus hijos a esos centros como por la administración que los subvenciona con dinero público).

Creo que al final, en el post de hoy, me ha podido mucho la incoherencia pero, en algunas ocasiones, no hay más remedio porque hacer un análisis coherente de unos planteamientos falsos, poco pedagógicos y cargados de intencionalidad empresarial, cuesta.

La verdad es que, con tanto desembarco de determinadas ideas en las aulas, o bien conseguimos conseguir clientes futuros para una sociedad cada vez más insolidaria o, por desgracia, nos cargamos cualquier posibilidad de establecer las semillas del cambio y redirigir la deriva consumista o del establecimiento del valor de alguien según el dinero que tenga o pueda ganar. Y no, el objetivo de un centro educativo no debería ser el fomentar como único valor de alguien la posesión de más o menos posesiones. Tampoco debería serlo el de los medios pero, ahí poco podemos hacer. Menos aún en medios gestionados, directa o indirectamente, por determinados lobbies cuyo único interés es el propio beneficio.

Fuente: ShutterStock

Desde hace unos años ha desembarcado en las aulas el “emprendimiento” y la “educación financiera”, ya sea de forma reglada o como la realización de talleres donde se informa, sin ningún tipo de sonrojo, que quienes nos dedicamos al servicio público o quienes, no han creado una empresa, se han arriesgado con determinados productos bancarios o, simplemente, se plantean un modelo vital que prioriza esa vida frente al trabajo, somos unos fracasados. Sí, el modelo económico que se introduce en los centros educativos y en los libros de texto que se han hecho para determinadas asignaturas venden a determinados empresarios como modelo. No, jamás, curiosamente, venden como modelo a un médico, docente, policía o, simplemente, a alguien que ha conseguido ser feliz trabajando para terceros porque no quería arriesgar y le importaba más su familia que esclavizarse a tiempo completo en un negocio.

Nos están bombardeando con la necesidad de educar a los niños en productos financieros, gestión empresarial y creación de empresas. Algunos, ni tan sólo se esconden y hablan de la necesidad de que los niños gestionen carteras de productos para conseguir pagarse la jubilación. Que eso de la jubilación para todos, la solidaridad con el pago de impuestos según renta o, incluso, eso de que los servicios no tengan en cuenta el dinero que poseen las familias para que puedan acceder a ellos es un error. Y sí, bombardear con dichos conceptos, un día sí y al otro también, genera sus resultados.

Resulta lógico que los primeros en sumarse al carro de ese emprendimiento fueran los centros educativos privados. Su modelo de negocio se basa en ofrecer un determinado servicio básico a un coste para que sólo puedan acceder a él los que puedan pagar. Nada mejor que mantener la necesidad de esos servicios y, por ello, nada mejor que fomentar, cada vez a edades más tempranas (sí, hay centros en los que emprenden a partir de los cinco años) la necesidad de convertir cada paso en un movimiento económico creando escuelas de emprendedores o, simplemente, creando proyectos con análisis de DAFOs y documentos en los que se venda que el que uno cree su propia empresa es lo mejor para la sociedad.

No es algo que haya salido de la nada. Es un proyecto que lleva tiempo fraguándose que algunos padres compran muy bien porque creen, equivocadamente, que lo mejor es que enseñen a sus hijos a competir en un mercado económico cuando lo que deberían plantearse es la necesidad de romperlo. No, no es una cuestión ideológica. Es de puro sentido común. Un niño tiene otras necesidades a los diez años más allá de pensar qué va a pasar con su jubilación, conocer los productos bancarios de inversión o, simplemente, considerar la mentorización, el diseño de productos o las startups como algo necesario a su edad.

Son grupos de presión muy poderosos los que intentan, de forma nada encubierta, imponer esa educación financiera en las escuelas. Imaginad qué pasaría si dedicamos esas horas de emprendimiento o educación financiera, ahora en el currículum obligatorio de algunos niveles educativos, a hablar de solidaridad, igualdad y, planteáramos a los chavales la necesidad de luchar por sus derechos laborales futuros y educativos presentes. Seguro que más de uno pondría el grito en el cielo diciendo que en los centros educativos estamos haciendo ideología en lugar de educar. Pues bien, ¿por qué no ponen el grito en el cielo aquellos que defienden la necesidad de evitar las cuestiones ideológicas en el aula ante el desembarco de una cultura empresarial muy dirigida y perniciosa? ¿No será que se han tragado que ese tipo de formación es buena para sus hijos? ¿No será que, realmente, lo único que importa a algunos padres -demasiados para mi gusto- es plantear la educación obligatoria como una etapa prelaboral? Porque si ello es así, poco podemos hacer los que creemos que otro tipo de modelo educativo, centrado en las necesidades reales de los alumnos y, con un modelo mixto de enseñanza/educación, sería el que debería generalizarse.

Por cierto, este curso doy iniciativa empresarial en tercero de ESO y, más allá de lo que venden los libros de texto y materiales que me he leído por la red donde sólo se analizan las bondades de algunos modelos económicos, intento hacer que los alumnos se cuestionen, eso que les venden como valor absoluto. Y no, no es ideología. Es enseñar a que los alumnos puedan ver varias visiones de algo y puedan elegir libremente sin pensar que algo es bueno porque lo dicen quienes han diseñado el currículum de una asignatura que adoctrina más que la que muchos tenemos en mente.