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Como alguno de vosotros sabéis estoy pergeñando (mira que me ha gustado la palabreja) el tercer libro sobre educación. En este caso, a diferencia de los dos anteriores, se trata de un libro de propuestas educativas y no del típico pataleo desconsiderado a los “grandes magos y/o modas de la educación”. Son 60 propuestas que voy a ir colgando, conforma las vaya teniendo en versión final, en un espacio que he creado en el  blog. Propuestas que van desde el acceso a la docencia, el repensar las asignaturas, la formación del profesorado, la repetición de curso, la Selectividad, la regulación de las vacaciones escolares, el horario lectivo del alumnado, el fichaje horario,… hasta llegar a las 60. Ya veis que es un número considerable y, por desgracia, el libro va a ser un poco más denso que los dos anteriores. Supongo que podéis intuirlo de entrada.

Hoy también se liberaliza el acceso a la red social tiraelchicle.com con registro abierto a cualquiera interesado en la educación. Con posibilidades infinitas de creación de foros, comunidades, mensajería interna, etc. Registro totalmente gratuito. A ver si en estos días asigno a algunos la administración de las diferentes partes de la red social pero, en un primer momento, esto va a ser totalmente democrático. Eso sí, como bien comprenderéis si alguno hace cosas que no toca o se dedica a usarla como plataforma publicitaria va a ser baneado ipso facto. Más allá de lo anterior, salvo que a alguien se le caliente demasiado la boca, sentiros libres de compartir y buscar compañeros de viajes varios. Incluso, en caso de que a alguien le sea complicado crear una cuenta en Tinder, no voy a limitar las futuras parejas que puedan gestarse. El amor ante todo.

Y, finalmente, comentaros que también voy a sortear cinco packs en papel (que incluyen mi primer y segundo libro). Libros que os podéis seguir descargando libremente desde aquí.

Pero, ¿cómo voy a hacer accesible el acceso a mi nuevo libro -a los capítulos y a la descarga final del mismo en formato digital- y a poder participar en el sorteo de esos cinco packs? Pues, lamentablemente, mi altruismo educativo se ha gastado de tanto usarse y, por desgracia, voy a cambiar radicalmente el modelo. Bueno, lo voy a cambiar en parte porque, sinceramente, ya que el feedback es prácticamente cero en todo eso que compartes “por la patilla”, toca poner un pequeño precio al asunto. El suficiente para seguir alejándome de las editoriales (aunque he recibido varias ofertas) y no acabar perdiendo dinero (es que, sinceramente, esto de sortear ejemplares sale caro y todo lo que he hecho hasta ahora ha sido con mi dinero).

Pues bien, cómo lo voy a hacer (sabed que soy muy de cambio de posturas pero, por ahora, es la idea que mejor casa con mi manera de hacer las cosas)…

1) Para participar en el sorteo de los cinco packs de mis dos primeros libros en papel tan solo hace falta realizar una donación de más de un euro en cualquiera de las dos páginas de descarga de los mismos en Gumroad (Educative Innovéision y Eduentertainment). Por cada euro donado entre hoy y el 31 de octubre, vais a tener una oportunidad de conseguir esos packs dedicados. Es decir que, si entre estos dos meses donáis por valor de un millón de euros, tendréis un millón de posibilidades de haceros con esos packs.

2) Para acceder a los contenidos de mi nuevo libro conforme lo vaya liberando y recibir el mismo en formato digital cuando esté finalizado (fecha prevista  inicios 2020), tan solo tenéis que hacer una donación de 3 euros “one time” en la página siguiente (enlace) y os enviaré al correo por el cual habéis hecho la donación la contraseña para acceder a los capítulos. A partir de principios de octubre ya podréis acceder a los primeros.

No sé si el modelo es bueno o no. No tengo ni idea de si el personal tiene ganas o no de colaborar o, le interesa lo que he escrito o pueda llegar a escribir. Lo que sí que tenía claro es que, por desgracia, sigo sin tener suficiente colchón económico (la Primitiva huye de mí) para poder permitirme el lujo de seguir haciendo ciertas cosas.

Gracias y, como digo siempre, nadie tiene nunca obligación de donar nada porque, por suerte, las donaciones siempre son voluntarias. Eso sí, si a alguno le apetece donar, yo se lo voy a agradecer 😉

Seguro que alguien me critica por hacer de pedigüeño. Ya estoy acostumbrado a que algunas personas me critiquen por todo. Así que poco me importa.

Es domingo y voy a aprovechar para venderos mi nuevo libro. Bueno, más bien y aprovechando el post, para hacer un dos por uno y poder venderos el primero y el segundo. Es lo que tiene no querer pasar por una editorial “normal” de esas que te montan charlas, envían correos masivamente o, simplemente, te colocan un porrón de libros en la librería de la esquina. Lo de pasar por Amazon, como ya sabéis, también es algo que llevo bastante mal por motivos ideológicos y de respeto hacia esas pequeñas librerías que, seguramente tenéis cerca de vosotros, y os ofrecen el mismo precio por ese libro. Eso sí, cada uno decide cómo vender o venderse ya que, por suerte, en la diversidad está lo mejor de esta sociedad. Lo mismo para los que adquieren un determinado producto.

Fuente: Elaboración propia

Espero me dejéis empezar por mi primer libro. Publicado en papel en diciembre de 2017, hecho el experimento de subirlo a Amazon y, actualmente disponible tanto en formato papel como digital desde el siguiente enlace (Educative Innovéision) mediante el modelo de donación voluntaria. Un libro de 150 páginas en el que se desglosan, de forma muy específica, determinados aspectos de la “innovación” educativa, realizada la introducción por alguien que no se leyó el libro (sí, Mikel, me acuerdo de eso) y la portada por uno de los grandes en esto del “visual thinking” (con cariño Néstor).

Seguramente con enumeraros sus capítulos os vais a hacer un poco a la idea acerca de su contenido. Bueno, para los que os pasáis habitualmente por aquí supongo que también os resultará obvio…

  • La innovación como acto de fe.
  • ¿Qué es ser un docente innovador?
  • La innovación educativa (no) es cosa de jóvenes.
  • Innovar o ir de guays.
  • Innovación versus tradición.
  • Las redes (no) son para todos los docentes.
  • Mamá, no quiero salir fuera de mi zona de confort.
  • Las metodologías innovadoras.
  • Cachivaches.
  • El método revolucionario para hacer paellas.
  • Neuropapanatismo y otras neuras.
  • Hacer el pino me marea.
  • Gamifica que algo queda.

Y todo lo anterior aderezado con un bonus track en el que te explico cómo convertirte en gurú educativo en pocos meses o te expongo el glosario imprescindible para el docente innovador. De forma muy desenfadada y, tal y como explico en la contraportada, siendo un simple ejercicio de disfrute, escrito desde mi experiencia en el aula, que he querido compartir con todos vosotros.

Por si no me quedaban ganas de seguir estrujando el modelo crítico acerca de lo que está sucediendo en educación, aproveché la recuperación de mi operación para intentar dar forma a un nuevo despropósito literario. En este caso y siguiendo la estela del uso de palabrejas que molan en el título, no tuve otra opción que denominarlo Eduentertainment. Otro libro, quizás algo más largo que el anterior (sobre 180 páginas) en el que, de nuevo, entraba a saco en la denuncia de ciertas cosas que están sucediendo en educación.

Como bien dice su contraportada, “en un contexto en el que el espectáculo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este eduentertainment en nuestras aulas”. Sí, algo para mí muy peligroso que, por lo visto, está siendo avalado por muchos con sus silencios y participaciones cómplices en lo anterior. En este caso, contando con el mismo prologuista (que, por lo visto, esta vez sí que se lo ha leído). Un libro que podéis adquirir en papel, donar o descargaros por la patilla desde el enlace (Eduentertainment). Amazon sigue sin molarme y por eso he buscado, como os he dicho antes, una plataforma totalmente segura para que podáis realizar vuestras donaciones, adquiriéndolo o no en papel al precio que hay marcado.

¿El índice de capítulos? Pues vamos a ello…

  • Qué es el eduentertainment.
  • Érase una vez el circo.
  • Los payasos de la tele (o de YouTube).
  • Divierte o revienta.
  • Aprendizaje Basado en el Espectáculo.
  • Formación mediática del profesorado.
  • Sumidos en un hype educativo.
  • Magufismo en las aulas.
  • Grandes profes.
  • De profesión: gurú.
  • Influencers de chichinabo.
  • De profesaurios y otros cuentos.
  • Profe, ¡no molas!
  • El fin del sentido común.
  • El lado oscuro del eduentertainment.

Finalizado todo lo anterior con un epílogo muy relacionado con mis sentimientos acerca del tema. Un tema que, como he dicho antes, lleva mucho tiempo yéndose de nuestras manos por determinados motivos (publicitarios y de necesarios colaboracionistas).

Nunca escribo por dinero, aunque no voy a negarme que da ilusión ver las donaciones (mucho menores de las que os podéis imaginar porque ya sabemos que si hay posibilidad de bajarse algo gratis, hay muchos que van directamente a ello) y, aún más, la posibilidad de dedicar libros en papel y llevarlos a Correos para que lleguen a “amiguetes” y a los que donan una determinada cantidad. También me ilusiona ver el correo de algunos de vosotros que os lo habéis leído y, aunque dichas opiniones sean malas, también se agradece leerlas. Más que nada porque ayudan a mejorar en futuros redactados aunque, como bien sabéis, por ahora me voy a dedicar a un libro de novela negra porque, sinceramente, me apetece bastante ponerme con él.

Si a alguno no le apetece usar el modelo de “donación” que planteo, aunque es tanto o más fiable la plataforma que la de cualquier página de pago por internet, puede ponerse en contacto conmigo directamente, mediante la pestaña “contactar” del blog o por mail, para que le haga llegar el libro en papel. No será por no ofreceros alternativas…

Ya sabéis que no soy mucho de pedir pero, ya que no tengo a nadie que haga ese trabajo por mí, por qué no le dais retuit a este post o lo compartís en vuestras redes sociales favoritas. Es lo que tiene no tener publicista ni equipo de marketing 😉

Espero que los disfrutéis, al menos tanto, como los he disfrutado yo escribiéndolos.

Estoy muy orgulloso de mi nuevo libro. Me encanta releerlo, que algunos se lo estén descargando (comprando) y, curiosamente, me siento bastante satisfecho de muchas cuestiones que he plasmado en el mismo. También tengo claro que haga lo que haga o, simplemente escriba lo que escriba, habrá muchos que ya me tendrán bien marcado con rotulador para criticarme. Sí, algunos mails ha habido en los que mencionan lo rata que soy por poner un precio al libro, lo poco que me gusta el compartir, el truño que es “vender” un libro fusilado de artículos del blog y, así hasta un largo etcétera de adjetivos demasiado “agradables” para reproducirlos.

Fuente: ShutterStock

Hoy he ido al cirujano, después de una operación que se complicó hace un par de meses y me ha dado muy buenas noticias. Tantas que, al final, he ido a cogerme el alta porque, sinceramente, la casa se me cae encima. Bueno, ahora me arrepiento y ya pienso en cuándo voy a tener vacaciones. Es la incongruencia de las personas. Pero, la verdad es que me alegro muchísimo por las buenas noticias recibidas que, aunque no sean perfectas, sí que me dan mucha más esperanza que cuando salí y me auguraban unas cuarenta y ocho horas en las cuales no se sabría si saldría por la puerta o en formato urna.

A lo anterior se junta haber releído el post cuando anuncié la publicación de mi primer libro que, posteriormente vio la luz en papel e, incluso por un error que no voy a volver a cometer, publiqué en Amazon. Más bien el primer comentario del mismo que me dejó una persona del otro lado del charco que, por desgracia y de forma demasiado rápida, nos ha dejado hace bien poco. Y he estado reflexionando acerca del sentido de todo, de la suerte que he tenido y de la vida en general. No, no os voy a aburrir con milongas porque, al final, a lo que habéis venido la mayoría es a leer qué voy a hacer con mi segundo libro a partir de ahora. Pues sí, lo voy a poner a disposición de todo el mundo, con independencia de no haber llegado a los 10000 retuits que pedía en Twitter, para que pueda descargarse donando lo que a uno le apetezca. Si no os apetece dejar ni un euro porque os mola lo gratis, ningún problema pero, por favor, dejad como mínimo algún comentario. Ya sé que la mayoría no vais a dejarlo ni, en muchos casos, tampoco vais a leerlo. El síndrome del diógenes digital que impera en nuestra sociedad hace que, por desgracia, se acumule sin sentido ciertas cosas. Mi recomendación: descargarlo por descargarlo es un sinsentido. Ya sé que en otros países, culturalmente más avanzados, el modelo de donación funciona bastante bien, aquí salvo actos muy mediáticos y con un apoyo incondicional por parte de determinadas organizaciones, es algo puramente testimonial. Y lo digo por experiencia del libro anterior. Por experiencia de lo que cuenta la gente. Yo debo ser de los pocos que dono por las cosas que creo que tienen un valor. Y, al menos, también intento ser de los agradecidos pero no voy a pediros a nadie que seáis como yo. No hay dos personas con los mismos parámetros de funcionamiento. Por suerte. ¿Os imagináis a otro igual que yo? Pues eso 😉

Además voy a volver a caer en uno de los errores que cometí: la autopublicación en papel, pasando de editorial, para que todos (los “amiguetes” ya saben que lo tienen por la patilla) lo podáis adquirir en ese formato aunque, en este caso, voy a hacerlo de forma ligeramente diferente. Además, al ser un libro de formato más grande y queriendo suplir algunos errores ortotipográficos que se me colaron, me va a costar un poco más la maquetación. Algo que junto con el envío y no querer salirme de la plataforma que he usado para donaciones, también va a tener el problema de cargar el 21% a la donación para tener el libro en papel. Ya, vamos a los números… pues todas las donaciones superiores a 13 euros (que se convertirán en unos 16 de desfalco para vuestra cuenta corriente al aplicar la página los impuestos) serán recompensadas con un libro dedicado en papel. La dedicatoria no vale mucho, el libro es regular pero, al menos así no debo pasar por ninguna multinacional de esas que tan poco me gustan. Además, si resto lo que me costará imprimirlos y enviarlos, se va prácticamente todo en ello. Sale un litro de horchata aproximadamente cada tres libros vendidos. Así que ya podéis hacer números del negocio.

Quizás me esté equivocando pero, sabéis qué, al final no puedo traicionar a mi manera de ver las cosas. Soy un iluso del compartir y ya sé que, en plena sociedad capitalista, en la que prima más lo que se puede sacar uno que lo que puede aportar, no me apetece aún jugar a ese juego. Además, en mi caso puedo permitírmelo porque, por suerte, tanto mi mujer como yo somos docentes y llegamos a fin de mes. Bueno, eso de permitírmelo lo pondría en barbecho porque, por desgracia, este mes nos ha tocado cambiar la caldera y todos sabemos que con chiquillos el gasto es infinito.

Por tanto, a continuación os cuelgo el enlace de los dos libros que tengo ahora en la plataforma. Podéis, o bien donar algo, o bien no donar nada o, una tercera opción que sería donar para poderlo recibir en unos meses en formato papel. Así que ya lo dejo en vuestras manos. También podéis, habiendo donado o no, decir qué os parece. Un detalle, se puede donar la cantidad que uno quiera. Así que en vuestras manos os dejo “designar un precio justo” en cada uno de los libros que he publicado.

Educative Innovéision

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Un detalle… me parece fantástico que alguien quiera vender su libro porque, lo que sí que os voy a confesar, es que hay mucho trabajo tras cualquier libro. Más aún tras aquellos que, a diferencia de los míos, no han sido fusilados de un blog.

Actualización

Sois algunos los que me habéis preguntado si podéis adquirir el libro en papel para que os lo envíe fuera de España. Lamentablemente los costes de envío son altísimos y entenderéis que sea harto complicado hacerlo. ¿Podrá ser? Pues no lo sé. Tampoco no sé qué precio debería de poner porque no conozco las tarifas de envío de libros para pasar el charco (la mayoría sois compañeros del otro lado).

Y un detalle… el libro en papel que adquiráis os llegará en un par de meses. Yo estoy acabando de realizar los últimos ajustes, falta pasar por maquetación y que, una vez dado el visto bueno, impriman los ejemplares que he pedido. Por ahora tengo planteado pedir unos ciento cincuenta pero, todo dependerá de la gente que lo queráis en papel.

Ha cambiado el enlace de mi nuevo libro. Lo digo porque, por pereza, no voy a cambiar los enlaces de los posts donde hablaba de él. Bueno, más bien porque al final lo de ahora es otra cosa.

 

Son muchos los correos electrónicos que, desde que escribí el primer libro, me han llegado acerca del modelo de publicación elegido, los porqués y, últimamente, de mis reticencias de publicar mi nuevo libro (y haber retirado el último) de lo que, al menos para mí, supone un gran burdel literario, como es Amazon. Resulta curioso que me lleguen más mails para preguntarme estas cosas que para decirme qué piensan de mis libros pero voy a intentar responder a lo que me preguntan en ellos. Y además voy a hacerlo en el blog, para así poder enlazar el post para cada vez que me lo pidan de nuevo. Es lo que se denomina economía del asunto.

Fuente: Fotolia CC

Hace menos de un mes he publicado mi segundo libro. Escribirlo ha sido, al igual que fue la redacción del primero, la parte más fácil. Bueno, más que fácil, agradable. Me encanta escribir y, sinceramente, tener la posibilidad de dotar de algo más de entidad a las reflexiones del blog, tanto en el primero como en el segundo, es algo en lo que me lo he pasado muy bien. Además este segundo ha tenido la habilidad de distraerme de mi recuperación después de una operación que, por desgracia, se me complicó. Espero poder en breve retormar la rutina. Y sí, como sabéis, entonces añoraré el no trabajar pero, cuando estás de baja y tienes la obligación de permanecer en casa porque no te acabas de encontrar del todo bien, la casa se te cae encima. Lo mismo que la necesidad de volver a tu vida habitual.

Pero no nos vayamos por las ramas y vamos a responder a aquellos que me dicen qué pueden hacer con ese libro que, o bien tienen en su procesador de textos o, simplemente, en determinados folios con más tachones que otra cosa. Sí, escribir genera tachones, rectificaciones y vueltas a empezar de forma continua. Por cierto, mejor no leerse más de un par de veces lo que uno escribe porque siempre va a encontrarle defectos. Eso me pasa a mí con los dos libros que he escrito. Si tuviera que volver a escribirlos ahora, quizás habría muchas coss que cambiaría. Especialmente en cuanto al redactado.

En primer lugar conviene delimitar el objetivo de qué queremos con el libro. ¿Queremos lectores? ¿Queremos ingresos? ¿Queremos ser reconocidos por el mismo? Pues debo deciros que, si sois docentes como yo, sin ningún medio ni altavoz mediático que os promocione el libro, más allá de unos amiguetes que lo hacen de forma desinteresada, la segunda pregunta tiene una respuesta imposible. No, escribir un libro no da dinero. No da dinero y no por la calidad (que puede ser mejor o peor). No da dinero porque los costes si uno quiere hacer las cosas bien y los ingresos que puede sacar, siempre van a ir a la par. Me estoy refiriendo a aquellos que escribimos por hobby. Otra cosa es que en algún momento pueda darse un “pelotazo” pero esto, al igual que algunos montan un canal en YouTube y lo petan, es harto complicado. Serían muchas casualidades y causalidades juntas. ¿Puede haberlas? Claro pero, sinceramente, si lo que pretendéis es ganar dinero… ¡no escribáis libros! Y eso os lo puede decir gente que sabe del negocio y que vive de ello. Ya no digamos si del hobby se pretende lo anterior. Harto complicado no, lo siguiente.

Lo de conseguir lectores también es complicado porque, al final, hay tanta saturación de libros acerca de temas educativos (estoy partiendo de la premisa de responder a docentes que me han preguntado acerca de libros relacionados con la profesión) que es difícil que se lean tantos. El tiempo de lectura es limitado y los lectores finitos. Vuelvo a la máxima de que no se trata de escribir mejor o peor; se trata de la reputación que a uno le han montado o uno se ha ganado porque, al final, lo que las personas leen es habitualmente en función de quién escribe y no acostumbra a darse oportunidades a quienes no tienen padrino o similares. ¿Qué puede saltar la sorpresa? Claro que sí pero no es habitual.

Mis libros han sido algo para uso propio que, claro que me gusta que se lean, pero más allá de lo anterior he pretendido sentirme bien con lo escrito. Aún así, como os he dicho antes, hay muchas cosas que cambiaría de ambos pero, a lo hecho pecho. Lo que sí que tenía claro es la necesidad de disponer de esos libros en formato papel. El formato digital, al igual que sucede con las fotografías, es mucho de acumular y poco de sentirse como algo propio. Y ahí entra una de las claves del asunto: el precio de pasar esas reflexiones, en formato digital, normalmente en procesador de textos, a un producto que permita pasar las páginas de una cierta calidad porque los docentes no somos maquetadores. Es que, hartos de quejarnos por activa y por pasiva del intrusismo profesional, algunos van a creerse que esto de maquetar el libro correctamente se hace solo leyendo tutoriales y viendo vídeos en YouTube. Otra cuestión es hacer una maquetación chapucera como la que he colgado de mi segundo libro en la plataforma desde la cual lo estoy vendiendo.

Vamos al coste. Por mucho que te lo hayan corregido amigas filólogas (como es mi caso) y haya pasado por otras manos que también le han echado un vistazo, un libro debe tener una corrección ortotipográfica en condiciones. Ya no hablo del contenido porque se nos dispararía el coste. Hablo de una simple corrección que, en los servicios más baratos que uno puede buscar por internet, salen por un euro cada página. Un libro promedio de 200 páginas, sin empezar a maquetarse en papel o digital, ya tiene un coste de 200 euros. Si sumamos la maquetación de ese libro, la adaptación/creación de una portada y tener disponibles unos 50 ejemplares para familia y amigos, ya nos vamos a los 700 euros. Publicar un libro cuesta dinero y sacar esa cantidad es harto complicada. Claro que existe el modelo de crowdfunding que algunos utilizan pero, al final, ¿qué es lo importante? Para mí, el control absoluto de mi libro y poder hacer con él lo que me dé la gana. Como si quiero regalarlo, como hice con el primero. O como, presumiblemente, voy a hacer en breve con el segundo.

Para suplir ese coste en papel hay varias opciones. La plataforma de crowdfunding (que podemos publicitar por las redes o contar con el apoyo de los amigos) o buscar alguna de esas empresas que venden productos digitales por internet. Hay varias. La elegida por mí tiene una ventaja importantísima: es gratuita y solo se queda con un porcentaje (del 8,5%+0,3 dólares) por compra/donación realizada sin ningún coste de suscripción mensual o anual. El primer libro fue por donaciones y el segundo bajo un precio tasado. Además aplica el IVA, con lo que ese precio se encarece en un 21%. Si se hacen las cosas, se hacen bien. A un precio de cuatro euros (o dos que es al que lo tengo ahora), ¿os imagináis la cantidad de descargas/compras para poder hacer la maquetación en papel? Pues sí, cerca de 300. Algo que no es nada fácil. Un detalle, el primero se lo han descargado, según los datos a momento de escribir este post, 15632 personas. Ni de coña esa cantidad de personas está dispuesto a comprarlo porque, además, bajarlo gratis y acumularlo como diógenes digital que es más de uno, mola. Ya si eso, leerlo va a ser que no. Según estimaciones, calculo que se lo habrán leído unas quinientas personas. Bueno, y eso porque cuento los ejemplares en papel que mandé imprimir.

Pero por qué no irme a Amazon. Pues porque el coste de maquetar por un experto o empresa dedicada a ello es inevitable y, además, sigue sin apetecerme ese modelo que, aunque llegue a todo el mundo, está totalmente desnaturalizado. Para eso me monto una parada en el mercado al lado de los calcetines, calzoncillos y bragas. Eso sí, reconozco que no querer pasar por Amazon me genera un hándicap importante: el tema versión en papel. Especialmente el tema costes y envíos de los libros.

Con el primer libro establecí, antes de colgarlo puntualmente en Amazon (de donde ya lo he retirado), una donación mínima a partir de la cual enviaría el libro en papel. Creo que lo puse a diez euros. Con el IVA del 21% (lamentablemente la plataforma no deja vender libros en papel y por eso aplica como si fueran ebooks -algo surrealista-), me encuentro con que los que lo compran, pagaban 12,10 euros. Ya sé que no es mucho pero quería ajustar al máximo el precio. Cada uno de los libros, en la imprenta más barata y fiable que encontré, me salía a 4 euros entregado en casa. A ese precio le debía sumar los 2,99 euros del envío y los 0,40 euros del sobre acolchado. Ya tenemos que, el coste para mí, era de 7,39 euros. Tenemos que descontar de esos 10 euros de coste por libro el 8,5% y los 0,25 euros que se quedaban en la plataforma. Ergo, 8,90 euros de ingreso por cada libro. Así pues, mi modelo mediante el cual me estaba forrando según algunos, tenía un beneficio por libro impreso de 1,50 euros por libro. Así que, haced números. O vendéis miles de ejemplares o, simplemente, os da para horchata. Y eso en el caso que no regaléis a amiguetes o perdáis algún envío.

Queda claro que editar un libro es un hobby. Que, al final, se acaba, como mucho, haciendo las paces. Que lo más bonito del asunto es el poder sentirte orgulloso cuando ves que lo lee tu familia y que lo tienes en la estantería de casa. Más allá de lo anterior, o bien sea para promocionarte o, simplemente, para sacar dinero, mejor dedicarse a otra cosa.

No os he hablado de la posibilidad de enviar vuestro manuscrito a una editorial o que, como me ha sucedido a mí con este último, te contacten para publicarlo porque, lo que sí que tenía claro (y que recomiendo) es que, al menos para el primer libro, tengáis todos los derechos de publicación. Algo que debe rubricarse con la obtención del ISBN de autor-editor que es algo realmente sencillo. Y tampoco no os he hablado de las maquetas que hay en internet para maquetar vuestro libro porque, aunque yo las haya usado para colgar mi libro en versión digital multiformato, si queréis un libro impreso en condiciones, sirven de muy poco.

Finalmente me gustaría deciros que a mí sí que me apetece, aunque sea por cariño hacia lo que he escrito, poder disponer de mi nuevo libro en papel y que, además de los “amiguetes” y familia, podáis tenerlo en ese formato los que lo queráis. El problema es que, por ahora, la única opción que se me ocurre para enviar a maquetar ese libro y no pillarme los dedos es ponerlo bajo donación, en la misma plataforma que ahora lo tengo para vender en formato digital, por 13 euros (con IVA del 21% porque la plataforma no me permite otra cosa, 15,73 euros por ejemplar. No lo tengo claro. Lo que sí que tengo claro es que, al final, lo de monetizar no me va porque, aunque me haya cambiado la caldera hace poco y vaya justo de dinero, creo que voy a poner el libro bajo el formato de “dona lo que te apetezca”. Veremos…

Espero haberos respondido a los que me preguntáis sobre el tema. Ya veis que, como siempre, me acabo haciendo un lío. Al menos hoy no os he puesto el enlace de mi nuevo libro ;)

Como muchos de vosotros sabréis, hace bien poco tiempo que he publicado en versión digital, mi nuevo libro, Eduentertainment. Un libro que, desde una maquetación artesanal, y con todas las versiones disponibles (PDF, ePub, mobi y Kindle) podéis comprar desde aquí. Sí, en este caso, a diferencia del primer libro, Educative Innovéision, donde el modelo era de “donación voluntaria”, en este caso sí que hay dinero a invertir para adquirirlo. Ninguna cantidad desorbitada pero sí que, al menos obligar a pagar esos cuatro euros, hace que no me encuentre con la situación tan desagradable que me generó el primero: casi quince mil descargas y un feedback prácticamente nulo. Además, por desgracia, todos sabemos que muchos de los que se lo descargaron jamás van a leérselo. Y, por ello, el modelo deja de tener sentido. Por cierto, éste sí que tiene el mismo modelo de donación y también permite su descarga por la patilla (enlace).

Fuente: ShutterStock

Bueno, a pesar de la decepción del primero, la verdad es que, por motivos ideológicos acerca del compartir, quise plantear la misma posibilidad para éste. Empecé a publicar los capítulos (en formato borrador) en abierto para que la gente me dijera qué les parecía. Miles de visitas cada uno de los capítulos y poderse contar con una mano los que me dieron un triste gracias. Ya sé que el modelo que uso no es tradicional pero, por favor, ¿tanto cuesta dar un simple gracias, decir que no te gusta o, simplemente, dejar un comentario u opinión en las redes sociales? Es que es muy triste ofrecer algo que cuesta tu esfuerzo y ver lo anterior. Así pues, tocaba reinventarme y cambiar el modelo para que, como mínimo, pudiera sentirme a gusto. Seamos sinceros, si escribo algo es para pasarlo bien escribiendo pero, no debemos renegar de la ilusión que supone saber que la gente te lee. Y, en este caso, ni lo sabía ni podía intuirlo. Ya, debía haber escarmentado con el primero pero es lo que tengo… a veces me gusta insistir porque creo en ciertos modelos.

Una vez descartado el uso del mismo modelo del primer libro, quedaba plantear cómo hacerlo. Más que nada porque, en el primero sí que acudí a una empresa que se dedica a maquetar libros para que me lo maquetaran y me enviaran algunos ejemplares en papel para “amiguetes”. Bueno, al final acabé sorteando ejemplares y dando a todo el mundo. Cosa que, al final, hizo que las cuentas no salieran ni a la de tres. Y no, aclaro que no escribo para ganar dinero porque, por suerte, entre mi mujer y yo, cubrimos los gastos para vivir. Además nuestros gastos son sencillos y, por suerte, los dos tenemos trabajo fijo (somos docentes de Secundaria ambos). No perdí dinero pero tampoco lo gané (y el que gané se invirtió en algo para terceros). Bueno, prefiero obviar las cuentas porque, a lo mejor, me encuentro con alguna sorpresa en el asunto.

A lo que iba. ¿Qué podía hacer para sentirme contento conmigo y no perder mi parcela de querer hacer las cosas de una determinada manera? Aceptar las ofertas editoriales que me llegaron para este segundo libro conforme iba publicando capítulos ya quedaba descartado por dos motivos: no escribo bien (y sé que no lo hago) y, el segundo, es la necesidad de supeditar qué se hará con mi libro a terceros. No me gusta. Menos aún que planifiquen otros estrategias de merchandising o basen en lo económico su publicación. También descarté el modelo de crowdfunding porque, al final, no lo acabo de ver del todo claro. Y ya sé que hay gente que lo hace muy bien y te asesoran en todo el proceso pero, al final, volvía a las mismas que en el caso anterior: depender de alguien ajeno a mí para que se encargara de todo. No solo de la maquetación. Sí de todo el proceso una vez redactado el libro. Por desgracia me gusta tener control de lo que publico (por mucho que lo cuelgue bajo licencia Creative Commons) y qué se hace con ello. Llamadme raro.

Al final ha tocado seguir con la plataforma que me daba buenos resultados, me daba libertad de publicar y retirar el libro cuando me apeteciera y, sin ningún tipo de control acerca de qué hago con ese libro (si lo actualizo, si subo actualizaciones, si después opto por hacer edición en papel, etc.) más allá de poder controlar cuánta gente lo está descargando/comprando. A día de ayer, por cierto, se llegó a las doscientas adquisiciones/descargas. Muchas gracias a todos. Sí, hago este inciso porque me apetece agradecéroslo.

Soy una persona muy inconsistente. No tengo modelos predefinidos en cuanto a casi nada. Por ello, como en este caso, he ido variando de tercio porque, al final, lo importante de este libro (al igual que lo fue del anterior) es el proceso a lo largo de la escritura, lo bien que me he pasado haciéndolo y, más allá de cuestiones económicas, saber que el personal que lo adquiere va a leérselo. Así que, con esta cantidad testimonial de compra, obligo a lo anterior. Una cantidad que, por cierto, va a estar dedicada a realizar la edición en papel para enviar a esos “amiguetes”, sortear varios ejemplares y poderme tomar alguna horchata. ¿Amazon? Si puedo evitarlo, va a ser que no. Y sí, es una cuestión ideológica porque prefiero vender muchos menos libros y llegar a menos gente que pasar por determinados lugares donde los libros quedan muy desnaturalizados. Eso sí, esta vez posiblemente cuando tenga los libros en papel, iré a algún lugar a presentarlo si alguien quiere invitarme a ir. Salgo muy barato.

Una paja mental de esas que escribo a veces para explicar algo. Por cierto, lo explico porque me apetece. No por obligación ni ganas de justificarme ante nadie. Y no, no acabo el post diciendo que compréis el libro. Prefiero que lo leáis y si no vais a leerlo os podéis ahorrar el precio de ese almuerzo (o de ese litro de horchata artesanal).