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Cada cierto tiempo me planteo lo innecesario que es entrar en ciertos debates porque, sinceramente, ni vas a convencer a la persona con la que estás debatiendo por muchas evidencias que le muestres y, por desgracia, te va a llevar a un gran cansancio intelectual. Ya, es bueno ejercitar neuronas. Pero, al final, llega un momento en el que te agotas al ver la cantidad de vueltas que intentan dar algunos en sus endebles argumentos para, con independencia de la realidad, intentar dotarlos de razón. A veces es incluso mejor que dejen de argumentar y pasen al ataque personal.

Fuente: Desconocida

Hoy me apetece recuperar y ampliar un post que escribí hace ya un tiempo, en el que abogaba por pasar de debates estériles. Algo que no he cumplido porque, al menos en Twitter, todos sabéis que me va la marcha. Y el ahorro en psicólogos es considerable al ver que hay gente que está peor que yo. Eso sin contar el plus intelectual que me supone el ver que, una gran tropa de argumentadores de papel, se quedan sin más argumentos que el exabrupto, el enfado o, simplemente, la contraposición de una noticia de un medio o supuestas observaciones personales sesgadas, a datos públicos y publicados.

¿Es necesario intentar dialogar con alguien que defiende que se dé religión en los centros educativos? Pues va a ser que no, y punto. No vale la pena dialogar con alguien que pone al mismo nivel la conversión del agua en vino que la explicación de la fotosíntesis. Lo siento, el creacionismo no existe y punto. Tampoco me sirve que haya docentes a dedo cobrando del erario público su salario y punto. No estoy entrando en cómo son como personas porque seguro que hay (y lo sé) bellísimas personas que imparten catequesis o ponen vídeos piratas a tutiplén. Por cierto, en los centros educativos se ponen vídeos pirata… y punto. Se usan también materiales bajo copyright y se hacen fotocopias de libros protegidos por derecho de autor, y punto. No es rebatible. Son realidades.

Los centros privados-concertados segregan al alumnado según nivel socioeconómico. Y punto. En la mayoría de ellos se cobran cuotas ilegales y se hace la vida imposible a las familias que no pueden pagarlas. Y punto. La selección del profesorado en los centros privados-concertados incluye, en no pocas ocasiones, ex alumnos del centro, familiares de docentes que ya estaban e, incluso, personas que han pedido un préstamo o han comprado su plaza (cooperativas). También se filtra al profesorado según su ideología, su manera de vestir o sus inclinaciones sexuales. Y punto. No me estoy refiriendo a la profesionalidad de esos docentes y sí a su sistema de acceso a la docencia cobrando un salario público. Y punto. Por cierto, las oposiciones tampoco son un buen sistema de selección del profesorado pero, como mínimo, hace más transparente y meritocrático el acceso que cualquier centro educativo privado. Y punto.

También puedo decir tranquilamente que las inteligencias múltiples no existen. Y punto. No voy a justificarlo más porque quien tenga ganas de leer puede empezar a buscar bibliografía que lo demuestre. También sé que las TIC no mejoran el aprendizaje de nuestros alumnos. Y punto. Va, ahora tocaría si fuera una persona dialogante, hablar de los matices que puede tener dicha afirmación y que, al final, sí que hay cosas que ha mejorado la existencia de esas TIC como el acceso más fácil a la información pero no es lo que toca hoy. Bueno, sí que tocaría pero, sinceramente, me la trae al pairo. Eso sí, añado al tema de las TIC que, en muchas ocasiones complican tareas sencillas. Hay tareas que, con lápiz y papel se realizan de forma más ágil y consiguen que los alumnos aprendan más. Y punto.

Por cierto, Google y la Wikipedia perjudican la capacidad de nuestros alumnos de buscar información. Y punto. No voy a justificar que la mayoría de trabajos son un copia y pega de la Wikipedia. Escribir a mano y obligar a los alumnos a que redacten, incluso copiando contenidos de internet, mejora la ortografía de nuestros alumnos. Y punto. No tengo ganas de disertar sobre ello pero sí de añadir que el móvil es un gran distractor del aprendizaje (por el tema de la concentración) en la mayoría de nuestros adolescentes. Y punto. Prohibir ciertas herramientas en el aula, en ocasiones, es algo que ofrece más beneficios globales que permitirlas sabiendo que, solo un pequeño grupo de alumnos va a hacer un buen uso de las mismas. Y punto.

También voy a decir que la mayoría de gurús educativos que abandonan el aula no lo hacen por el bien de sus alumnos ni de la Educación en mayúsculas. Lo hacen porque no les gusta dar clase o, simplemente, ganan más pasta no dándola. Y punto. Casi ningún docente de Tecnología (que es mi asignatura) es vocacional y eso no obsta a que no sean buenos profesionales. Y punto. Ya, a mí también me gusta dar clase pero si tuviera pasta, al igual que la mayoría de los que estamos dando clase, tendría seguramente otras actividades más interesantes que hacer con mi vida que levantarme cada mañana para dar clase. Y punto. Estoy fuera del aula desde hace un par de años porque me va mejor poder agrupar, a nivel personal, las vacaciones (menos que las de un docente) fuera del período estival. Y punto.

La mayoría de libros que se escriben sobre educación son una mierda. Y punto. Los que venden más relacionados con ese ámbito, curiosamente, una mierda y media. Y punto. Se están escribiendo libros por encima de nuestras posibilidades. Y punto. Mis dos libros publicados sobre el tema son un truño de diferentes proporciones, que escribí adaptando cosas que cogía de aquí y allí. Y punto.

Seguro que os extrañará que no os haya hablado aún del modelo de clase invertida del que hacen cientos de cursos las administraciones educativas. Pues bien, un docente hace, por mucho que lo intente, unos vídeos truños. Y punto. En un vídeo de tres o seis minutos no puede explicarse la revolución francesa o la guerra civil. Y punto. Un vídeo es una clase magistral mal entendida, sin ningún tipo de interacción, por mucho que usemos alguna de esas herramientas que permite intercalar preguntas en el mismo. Y punto. Flipped Classroom son deberes a lo bruto. Y punto. Determinadas metodologías han convertido a sus defensores en una secta. Y punto.

El método ABN perjudica el aprendizaje de las matemáticas. Y punto. Los trabajos que se obliga a hacer a los alumnos en grupo acaban creando dos roles de alumnos: los que se lo curran y los que pasan de todo pero sacan la misma nota. Y punto. La mayoría de deberes guays (tipo volcanes, pósters, cajas de madera, etc.) los acaban haciendo los padres. Y punto.

Hay padres que son incapaces de dar autonomía a sus hijos para que aprendan por ellos mismos. Y punto. Hay padres que, no se sabe por qué, estudian con sus hijos o estudian para poder enseñar a sus hijos a resolver ejercicios de matemáticas de la ESO. Y punto. Hay padres que se piensan que su hijo aprenderá más en clases particulares que en el aula porque, curiosamente, se piensa que pagando (y viendo cómo le descuentan ese dinero del banco) tendrá más calidad la educación que recibe su hijo. Y punto. No les intentes explicar que la enseñanza pública también la pagan porque les explota la cabeza. Y punto. Ya no entro en que entiendan que los docentes, al igual que cualquier otra profesión, queremos tener los mejores derechos laborales posibles. Y punto.

Los centros educativos que se taxonomizan como Comunidades de Aprendizaje, centros Google, bilingües, etc. no son ningún tipo de indicador de la calidad de los mismos. Y punto. Tampoco los docentes certificados por multinacionales son mejores que los que no lo están. Tampoco son peores. Las certificaciones de Google, Apple o Microsoft no tienen ningún tipo de relación con la profesionalidad docente. Y punto.

La neuroeducación es una neuromandanga. Y punto. El visual thinking es otro concepto más para resumir en una imagen una explicación de una hora. Algo que no tiene ningún sentido como núcleo de aprendizaje pero sí como los esquemas de toda la vida. Y punto. No todo el mundo sabe resumir ni dibujar. Y punto. Hay alumnos que molestan en clase y que, por muchas medidas que tomemos, si no les aislamos de su contexto sociofamiliar, van a abandonar los estudios a los dieciséis (o incluso antes, en caso de determinado alumno absentista). Y punto. Hay alumnos a los que, se use la estrategia que se use, nadie va a conseguir motivarlos. Y punto.

El TDAH puede existir o no pero a día de hoy hay demasiadas investigaciones contradictorias sobre el tema. Y punto. Falta detección de alumnado de altas capacidades y jamás se hace una atención personalizada de nuestros alumnos por arriba. Y punto. Por cierto, los alumnos tampoco leen tanto como dicen las últimas estadísticas publicadas salvo los libros que les obligan a leer. Muchos de esos libros no se leen y algunos se copian el trabajo de sus compañeros o se lo hacen sus padres. Y punto. Hay un exceso de deberes en fiestas. Curiosamente son los docentes que menos hacen los que más deberes mandan en esas fechas. Y punto.

Dar una asignatura en inglés no es positivo para el aprendizaje de nuestros alumnos. Y punto. Relacionado con lo anterior puedo decir que a la administración no le interesa la opinión de sus docentes. Y punto. Hablando de cosas que hace la administración, el currículum es mucho más que el libro de texto y más flexible que lo que parece. Y punto. La inmensa mayoría de docentes de aula no se han leído los currículums de sus asignaturas. Y punto. Tampoco se conocen la legislación que les afecta y el porcentaje que, más allá de lo que les dicen los medios o los sindicatos, se ha leído la LOMCE es de risa. Y punto.

El sistema educativo funciona gracias a sus fantásticos docentes que están día tras día dando clase. Y punto. Hay un porcentaje muy pequeño de docentes absentistas y también de docentes que no hacen bien su trabajo. Y punto. Los docentes, son igual de buenos o malos profesionales, que cualquier otra profesión. Y punto. Hoy seguro que algún cuñado, de nulo intelecto y con el que no deberíamos discutir nunca seguro que hablará de lo bien que vivimos los docentes. Tocará enviarlo a la mierda o pasar de él. Y punto.

A dar clase se aprende dando clase. Y punto. El máster del profesorado de Secundaria es un timo. Y punto. Debe mejorarse la formación inicial de los docentes (tanto de los de Infantil, Primaria y Secundaria). Y punto.

Finalmente me gustaría decirles a todos aquellos que crean que no voy a debatir más acerca de ciertos puntos, que voy a hacer lo que me dé la gana y que, si me apetece, voy a seguir contraargumentando a ciertas cosas. También podéis comprobar que, hoy falto de imaginación he perpetrado un copia y pega, disimulando un poco, de un artículo que ya había escrito. Y punto 😉

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En educación tenemos un grave problema con los discursos. Especialmente con aquellos que, por desgracia, centran todo el modelo educativo, o bien en el uso de una determinada tecnología o bien, como sucede últimamente con más asiduidad, en una metodología. Hemos pasado de lo imprescindible que supone usar una determinada herramienta (sea un iPad, un Moodle, las herramientas de Google o, simplemente, un PowerPoint) a darle una vuelta al concepto para pretender que, según algunos, el uso de un modelo de clase invertida, ABP, gamificación o, simplemente, mantener el modelo unidireccional, sea la solución a todos los problemas educativos. Y eso, al igual que sucede con la mayoría de decisiones educativas tomadas por los políticos que la gestionan, con suerte, son solo parches que no tienen ningún atisbo de mejorar la educación por ningún lado.

Fuente: ShutterStock

Ya sé que puede sonar muy petulante pero, sinceramente, os prometo que tengo en cuenta la opinión de muchísima gente (y, especialmente de grandes profesionales de aula) a la hora de plantearme la necesidad de reducir discursos y centrarnos, de una vez por todas, en las claves que permitirán, quizás de forma no tan mediática pero mucho más efectiva, mejorar la educación de nuestros alumnos. Y ya de paso, conseguir una mejor sociedad porque, no lo olvidemos, la sociedad es reflejo de su sistema educativo.

¿Cuáles son los cuatro pilares que permitirían mejorar la educación? Pues son leer, escribir, comprender y razonar/argumentar. No es de recibo que, a día de hoy, aún sean muchos los que pasan de Primaria a Secundaria sin haber asumido lo anterior, llegan a la Universidad (y salen de ella) sin tampoco tenerlo claro y algunos, por lo visto, acaban dando clase sin tener esas competencias básicas (bueno, más que básicas, imprescindibles) asumidas. Me da igual que en las etapas obligatorias se deba prescindir de determinados contenidos o, simplemente, que se conviertan en tiempos en los que lo urgente desplace a lo secundario pero, ¿alguien me puede decir cómo podemos aprender de nada sin saber leer, entender lo que leemos o, ser capaces de argumentarlo por escrito u oralmente? Yo no lo veo.

Hay miles de estrategias para llevar a cabo una mejora en esos cuatro aspectos. Desde la lectura intensiva (sí, en voz alta se hace imprescindible), los dictados, las preguntas de comprensión acerca de textos y los debates acerca de ciertos temas. No es malo establecer más tiempos para debatir entre los chavales. No es malo que algunos lean más tarde de los tres años. No es imprescindible que todos los chavales lean el mismo tipo de lecturas (aunque eso jamás debería impedir que cierta literatura pasara por sus manos). Y todo lo anterior se puede hacer sin tecnología, sin necesidad de reinventar ninguna rueda y, solo con el trabajo que supone para el docente el de adaptarse a sus alumnos obviando cualquier necesidad de centrarse en una sola metoodología. Claro que el formato multimedia es importante pero, ¿por qué no empezar por el principio antes de ponernos con otras cosas? Es que, como bien deberían saber algunos, hay cosas que van antes que otras. Esto de construir la casa por el tejado es algo que, al menos en educación, siempre me ha preocupado.

No lo sé pero, ¿qué os parecería si desde el momento en que los alumnos empiezan a escribir llevaran un diario y vieran, en el mismo, su evolución en los redactados y argumentaciones? ¿Os resultaría interesante establecer concursos de palabras, encuentro de sinónimos y debates entre alumnos/centros acerca de determinados temas que pudieran elegirse dentro de un currículum destinado a lo anterior? ¿Veis positivo que se investigue más a fondo acerca de las mejores estrategias para adquirir una lectura en condiciones? ¿Qué tal se compraría por parte de los docentes y padres si se les dijera que quizás antes de empezar con las capitales del Báltico conviene que sus alumnos/hijos sean capaces de tener unas habilidades básicas asumidas? Y ya rizando el rizo y sabiendo que no todos los chavales adquirirán lo anterior al mismo tiempo, ¿qué tal lo de dejar de agrupar al personal por su actividad fisiológica y eliminar los cursos en etapas obligatorias para marcar unos objetivos muy claros a la hora de obtener una determinada certificación al finalizar esos estudios? Ya si eso nos ponemos también a reducir ratios en esas etapas iniciales porque, como todo el mundo con dos dedos de frente sabe, hay ratios que son infumables y dificultan el aprendizaje. Más aún en etapas incipientes del mismo.

Quizás esté siendo muy prepotente al creer que lo que propongo mejoraría la educación pero, sinceramente, ¿veis tan erróneo mi planteamiento?