Sin orden ni concierto

Tengo muy claro, y además conociendo a algunos que toman decisiones o asesoran a la administración educativa, que las cosas en educación no siguen ningún tipo de orden. Que se toman decisiones sin plantearse qué va antes o, simplemente pensando un poco que antes de hacer B es obligatorio hacer A. Lo de diseñar, planificar y ejecutar es algo que, por lo visto, algunos no tienen nada claro. ¿Os imagináis que todos los arquitectos hicieran planos para que una casa se empezara a construir por el tejado? ¿Os imagináis que los albañiles solo tuvieran los planos del tejado? Los tejados, por cierto, no se sustentan sobre el aire. Y, por desgracia, muchas medidas educativas, se toman sin orden ni concierto.

Cuando leo acerca de los tropocientos millones de euros que se van a gastar en FP, reconociendo que es una etapa educativa en la que falta inversión y darle un lavado de cara, me preocupa ver que nadie se haya planteado intervenir en las etapas de educación obligatoria. No podemos arreglar la educación postobligatoria sin arreglar antes Primaria y ESO. No incluyo Infantil porque no es una etapa de educación obligatoria y, hasta que lo sea, debe ir en otro bloque. No discuto su utilidad, simplemente estoy hablando de la necesidad de arreglar primero lo “obligatorio”. Para mí, Infantil debería darse en centros educativos abiertos, de forma que el alumnado fuera tan solo cuando apeteciera. Y no como recinto para conciliar la vida familiar y laboral, tal y como sucede en la actualidad. Además, ¿realmente una familia tiene tantas ganas de enviar a sus retoños tantas horas a un centro educativo, por bien atendido que esté, pudiendo dedicarle tiempo? Ahí entraría lo de mejorar las bajas de maternidad y paternidad. Creo que, salvo que alguien esté empecinado en no entenderlo, me explico bastante claro. Y no tiene nada que ver con no saber el fantástico trabajo que hacen los profesionales de esa etapa educativa.

Hay centros educativos cayéndose a trozos, diagnósticos tempranos que no se realizan, falta de servicio de enfermería o, simplemente, actuaciones para la mejora educativa que son prioritarias antes de dedicarnos a arreglar etapas posteriores. Antes de arreglar Bachillerato, FP o la Universidad, deberíamos arreglar los fundamentos educativos. Donde se fragua el éxito o el desastre. El éxito o el desastre educativo no se da en etapas postobligatorias. Se fragua en los seis cursos de Primaria y en los cuatro de ESO. Y el que no quiera verlo es que, o bien no tiene ni pajolera idea de educación o bien tiene otros intereses. Un detalle, antes de intervenir sobre la ESO también haría una intervención sobre Primaria, empezando en los primeros cursos. Evaluando, claro está, todas las intervenciones que se realicen, estableciendo proyectos piloto y analizando qué funciona y qué no. No basándome en lo que diga un maestro o un profesor de Magisterio. Basándome en lo que digan las investigaciones. Investigaciones que deben complementarse con, no solo evaluaciones en papel, también evaluaciones dentro de los propios centros educativos. Para eso deberíamos reformular el modelo de inspección educativa para convertirla en otra cosa. Ya que hablamos de reformular cosas, creo que también toca reformular (o más bien eliminar en este caso, todo el papeleo -digital o no- cada vez más ingente que rodea al sistema educativo).

Si a la ESO llega alumnado sin saber comprender un texto es culpa de que algo se ha hecho mal antes. Si llegan si saber realizar operaciones básicas, también. Ojo, esto no es excusa para que el profesorado de primero de ESO, antes de avanzar en su asignatura (hay mucho purista de la asignatura) no deba intentar paliar ese tipo de déficits de su alumnado. Si en Tecnología nos encontramos con media clase que no sabe realizar ágilmente operaciones matemáticas o comprender textos, pues quizás nos debamos pasar el currículo por el forro de la entrepierna. Y para que eso no pase, se debe intervenir en Primaria. Por eso hablo de que hay cuestiones que van antes que otras.

En lugar de agrupar las asignaturas por ámbitos, deberíamos dotar al alumnado de estrategias y saberes para que pudiera establecer conexión entre las mismas. En lugar de dar una asignatura en inglés, quizás sería lógico que aprendieran a moverse primero en un idioma (y, para aquellos que tengan esa suerte, en el cooficial) para después poder hacer ciertas cosas. Cosas que antes de ponerse en funcionamiento deberían llevar un estudio previo muy potente. Si se tarda diez años en poder implantar un bilingüismo en condiciones, se tarda diez años. Si se ve que no puede hacerse, pues no se hace. No pasa nada. Lo importante es que el alumnado, más allá de la falsificación de su aprendizaje que se asocia con la titulación, aprenda. Aprender no es titular. Titular es lo fácil. Aprender es mucho más complicado. El problema es que, como las subvenciones y lo que vende son los datos de titulados o aprobados, a ningún político le interesa meterse con los aprendizajes. Que es, a la postre donde se halla parte de la solución a muchos problemas educativos. Otro se halla en las situaciones de contexto. Contextos que, si en lugar de invertir en el tejado, invirtiéramos en los fundamentos y la estructura, otro gallo nos cantaría.

Mi recomendación, por si alguno de los que gestiona el tinglado educativo quiere hacerme caso, sería empezar por trabajar a fondo para mejorar Primaria. Una vez hecho lo anterior (o mientras se está haciendo y viendo que se mejora), proceder con la ESO para, una vez arreglada la educación obligatoria, ponernos con la postobligatoria. Claro que debemos arreglar la FP, el Bachillerato y la Universidad pero, ¿realmente no os dais cuenta si no arreglamos lo que pasa antes lo único que estamos haciendo es tirar el dinero? Aunque algunos no se lo crean, la educación cuesta dinero. Y no poco.

Una cosa que me he dejado en el tintero… mejorar Primaria implica mejorar también la formación, tanto inicial como permanente, de los profesionales que dan clase en esas etapas. Algo que debe hacerse de forma coordinada entre el Ministerio de Universidades y el Ministerio de Educación. ¿Alguien entiende por qué no es el mismo Ministerio el que se encarga de gestionar la Universidad? El Ministerio de Educación también controla la FP y el Bachillerato, que son etapas postobligatorias. Ergo, ¿por qué no eliminar el Ministerio de Universidades? ¿Será que hay algún grupo de presión que lo esté impidiendo o, quizás siendo malpensado, algún chiringuito que deba mantenerse? Nada, no me hagáis caso porque esta última parte del post ha sido divagar por divagar. 😉

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