Sin bibliotecas ni gimnasios

La nueva propuesta del Ministerio de Educación para enfocar el curso que viene ha sido, ¡oh, sorpresa!, pedir a los centros educativos que adapten todos los espacios de los centros educativos para poder dar clase (fuente). Adiós a las pocas bibliotecas que quedaban (la mayoría ya se usaban para dar clase), a los Departamentos (en Secundaria pocos centros quedaban con uno, ya que también se habían reconvertido en aulas), a los almacenes (algunos también se habían usado para dar clase), a las casas de los conserjes (conozco más de una siendo la clase de tercero de ESO) y, como novedad, adiós a los gimnasios. Ya, lo sé, para algunos es más importante que se llame a su asignatura Educación Física que Gimnasia. Lo de que les quiten el espacio, más aún si lo hacen “los suyos”, no debe recibir ningún tipo de crítica. Es que estos son de los suyos. No como los de Andalucía o los de Madrid. Ya se sabe cómo funciona el cuestionar decisiones en función de quién las tome…

Fuente: Desconocida

Lo mejor que podría hacer el Ministerio de Educación, con todo el cariño que tengo a alguno de sus responsables, es desaparecer. Es un Ministerio maldito. Por ahí no ha hecho nada a derechas (o a izquierdas) ninguno de los que han ocupado ese sillón en democracia. Más de treinta años en los que hemos visto desfilar a Maravall, Rajoy, Rubalcaba, Pertierra, Aguirre, Pilar del Castilllo, Gabilondo y Wert entre otros. Al menos Gabilondo no molestó demasiado. No hizo mucho pero tampoco deshizo demasiado. Quizás de los mejores Ministros del ramo en democracia. Y, mirando en perspectiva, una auténtica pena. El Ministerio de los despropósitos y las decisiones sin sentido.

Sería muy fácil pedir opinión a los docentes, pisar (o haber pisado) centros, más allá del corte de la cinta, con la banderita de turno en inauguraciones y presentaciones de nuevo equipamiento, para saber cómo están y qué necesitan. Yo es que lo veo tan fácil. Veo tan fácil hacerlo mejor de lo que lo han hecho estos últimos treinta años… Joder, no es tan difícil porque, lo difícil es hacerlo peor porque se va de ocurrencia en ocurrencia.

Ayer me dijeron que no tenía parangón lo que estaban haciendo en Madrid con las decisiones que toma el Ministerio. A ver, se ha de ser muy ceporro para evitar criticar ciertas cosas, acudir a las cosas que hacen otros. Hoy estoy hablando del despropósito que supone reconvertir, con dinero que nadie sabe de dónde saldrá (bueno, para poner unas cuantas sillas de pala en los gimnasios tampoco se necesita mucho), las pocas instalaciones que quedan en los centros educativos en aulas improvisadas. Aquellos que nos ponemos las manos a la cabeza cuando vemos en determinados países cómo dan las clases y en qué instalaciones, vamos a tener las mejores aulas tercermundistas. O eso, o gracias a uno de esos Reales Decretos urgentes que se aprueban bajo mano, vamos a poder seguir teniendo aulas masificadas porque, tal y como dice el último, “se deberán llevar mascarillas si no pueden respetarse los dos metros de separación”. Y así podemos seguir colando al alumnado, asfixiándose tras la mascarilla a cuarenta grados en septiembre en algunas localidades. Es que, lo de aprovechar para mejorar las infraestructuras y construir nuevos centros educativos, da la sensación que solo lo estén haciendo algunas pocas Comunidades (entre ellas, la mía). No lo hacen todo bien, pero viendo qué decisiones toma el Ministerio y ver cómo lo están gestionando en otras, me siento bastante feliz de estar donde estoy. Eso sí, me repito, con todas las pegas que puedo ponerle y le pongo a ciertas cosas porque, a diferencia de otros, yo sí que intento ser objetivo con lo que hacen los responsables políticos que dirigen o tienen poder para tomar decisiones educativas. Creo que ser objetivo es lo que mejor se puede hacer para mejorarla. Cuestionar y proponer. Esas son las dos claves.

Algunos no están, like ever, cuando se toman decisiones por parte de unos (sean, en este caso estos o los otros). Y, en este caso, la propuesta de café, más de una copa y un habano cubano de los buenos, es un auténtico despropósito. Con lo fácil que sería tomar otro tipo de medidas porque, haberlas haylas. Eso sí, exigen mucho más trabajo y recursos.

Total habrán pensado, para tener biblioteca en los centros educativos ya tenemos libros en casa de algunos (o en los dispositivos electrónicos pertinentes). Ya puestos, mejor que no lean, no sea que nos tiren en las próximas votaciones. Además, a ver si nos dejamos de gilipolleces como intentar prestigiar la Educación Física cuando, lo que realmente se necesita, es dar una pelota de vóley (he tenido que mirar en la RAE cómo se escribía) a las chicas y una de fútbol a los chicos. Para eso, ni tanto gimnasio ni tanto especialista. Que los vigile un monitor de tiempo libre o algún familiar sometido a ERTE. Con lo que ahorraríamos…

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Fidel

Otro despropósito!!! Pero esta gente en qué mundo vive?? Con qué dinero se van a hacer esas “obras” ?? Esta es su solución a la masificación que vivimos en algunos centros con ratios hasta un 10% de lo marcado legalmente.
Estoy de acuerdo, este Ministerio es un estorbo.

Francisco

Estamos bajo la “improvisación pensada”, sí ya sé que es contradictoria en si misma la afirmación. Una vez más contemplamos como en educación se toman decisiones que al final quedan a criterios políticos, alguien explicará, es más un deseo que una realidad que vaya a suceder, como en un estado de alarma, cuando lo primero que dijeron es que se centralizaban las decisiones, el Ministerio de Educación no ha sido capaz de imponer su criterio, que podrá ser acertado o no, pero ha tenido la gran oportunidad de unificar el sistema y que este no camine a 17 velocidades. Claro… Leer más »

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