Silencio… ¡se vota!

A dos días de las votaciones redecisivas para que unos y otros vivan de contar milongas, se acusen mutuamente de ser más o menos demócratas o fascistas y, como siempre, exagerando o minusvalorando determinados hechos, seguimos sin conocer qué medidas educativas van a tomar para mejorar la educación catalana. Ya, lo sé. Seguro que alguno diréis que hay programas electorales en los que se desgranan, una tras otra, diferentes medidas que van a tomarse si ganan los del bosque, los mártires, los defensores de la virginidad constitucional o, aquellos que a día de hoy no se sabe qué representan ni a quién. Estoy siendo duro pero como catalán en el exilio (lo mío por obligación no constitucional) me cabrea mucho lo que está sucediendo en Cataluña. Y como docente, el silencio que envuelve a todo lo que sucede en el ámbito educativo, aún más.

Fuente: Facebook

Han tenido distraídos al personal con el tema del adoctrinamiento mientras algunos estaban, bajo mano, intentando privatizar la educación catalana con el apoyo de organizaciones muy poco educativas (léase Escola Nova 21 y sus ramificaciones). Nadie ha sacado a la palestra la lamentable inversión que se ha hecho en la educación catalana en la última década, los barracones o, simplemente, las ratios más altas que en el resto del territorio. Algo que, al estar transferida la educación, tiene responsables con nombres y apellidos. Por cierto, responsables que votan a favor de los conciertos educativos, los centros que segregan por sexo y, siguen los dictados que les marca el abad de Montserrat. Eso sí, mucho hablar de independencia, 155 o, simplemente, ser más o menos demócrata según se vote a unos o a otros. Nulas propuestas educativas. Propuestas educativas que lo soportan todo y que, curiosamente, son un copia y pega de medidas educativas que nunca han aplicado los que han ganado y que, por lo que se intuye, tampoco van a aplicar los que nunca han gobernado si consiguen la silla y la posibilidad de darle al botón rojo de los recortes.

Conozco muchísimos docentes que van a votar a partidos independentistas por el simple hecho de serlo. Familias enteras que ven como sus hijos están hacinados en aulas, con docentes que no se sustituyen cuando están enfermos y les importa una mierda, que van a votar al partido que ha robado más que el PP en la Comunidad Valenciana (que ya es decir) por el simple hecho de algún pensamiento mágico que algunos desconocen. Bueno, no nos olvidemos tampoco de los que no están por la independencia. Tampoco van a votar en clave educativa, ni sanitaria, ni de mejora social. Van a votar en clave de joder a los que piensan diferentes de ellos aunque sepan que, por lo visto y según programa, se van a cargar la escuela pública a la que van sus hijos. Coño, en estas elecciones, todos los que tienen posibilidades de ganarlas son los partidos políticos que quieren y, en muchos casos, se han cargado la educación catalana. ¿Se puede ser más estúpido que votarles con independencia de lo anterior? Claro que sí. Los sondeos lo demuestran. Y, tristemente, la realidad nos lo va a demostrar mañana por la noche. No tenemos solución.

Cuando veo en las redes a compañeros que han dejado de hablar de educación para convertirse en personas cuyo único interés es asentar su posición ideológica, obviando lo que hacen los suyos y justificándolo, mientras critican todo lo que hacen los otros, da qué pensar. Bueno, a día de hoy sabiendo que Escola Nova 21 tenía un proyecto para cargarse la escuela pública y a los funcionarios, los centros adheridos a la iniciativa y funcionarios que daban palmadas con las orejas, siguen haciéndoles genuflexión. Lo de siempre… con Franco muchos levantaban el brazo por convicción; ahora algunos se ponen la estelada o el aguilucho en el balcón por una simple cuestión de falta de raciocinio. Es lo que tienen las banderas y los discursos encendidos cuyo único objetivo es creer que todos los que no piensan como ellos son malos: atontan.

Silencio… ¡mañana se vota! Y, seamos claros, en estas votaciones a nadie le interesa una mierda la educación. Bueno, a casi nadie.

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