Sí, soy un inculto

Reconozco que soy un inculto. Ni he leído a Galeano ni a Günter Grass. Lo reconozco, me veo incapaz de recordar alguno de sus títulos y, aún menos, de verter alguna de sus maravillosas frases en las redes sociales. Sí, los conocía de nombre pero, más allá de lo anterior y alguna noticia que viene a mi mente de forma confusa, no tengo recuerdos de esos escritores. No conozco al ganador (o ganadora porque no tengo ni idea de su sexo) del último premio Planeta ni, tan sólo la mayoría de premios de literatura que se otorgan a lo largo y ancho de este país. Y ya si hablamos de poesía… mi cultura aún es más escasa.

Fuente: http://www.elciudadano.cl

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Sorprende ver la cantidad de personas intelectualmente potentes que existen en nuestro país cuando uno revisa sus redes sociales favoritas. Sí, no estoy al nivel de una sociedad tan culta como la española. Una sociedad donde todos, en pocos minutos, da la sensación que sean capaces de recitar la obra y milagros de cualquier literato de postín.

Debo plantearme con urgencia mejorar mi bagaje cultural porque, me da la sensación, que el mundo de mis limitaciones intelectuales se va a desmoronar más pronto que tarde a mi alrededor. Mucho por leer en pocos meses. Mucha necesidad de encontrar algún dispositivo tecnológico que permita en poco tiempo atemperar mis limitaciones a nivel cultural porque, si ello no es así, en bien poco tiempo me encontraré sin poder acudir a los bares donde, con un caliqueño situado estratégicamente en la boca y con el copazo de Mágnum encima de la mesa, se recitan las obras completas de Espronceda. Bueno, supongo que será Espronceda porque en el cartel donde se anuncia el menú a nueve euros se incluye charla literaria referida a dicho autor.

No hago apología de la incultura. Hago una petición popular para que se intente, como mínimo, atemperar la cultura que emana de nuestra sociedad. Una sociedad plagada de escritores y poetas en potencia. Una sociedad donde el piropo albañileril se da a golpe de soneto. Una sociedad donde el gol se celebra recitando, a voz en grito por parte del jugador arropado por el público, una de las obras maestras de la literatura universal.

Qué jodido vivir en el país de la cultura y ser un inculto. Qué triste tener expectativas que consisten en la lectura de tebeos de Mortadelo y Filemón. Qué lamentable resulto como representante, supuestamente, de lo más granado, a nivel cultural, que hay en nuestra sociedad. A partir de mañana dimito como docente, me recluyo en una gruta y me dedico a interpretar la paleografía ya que, mi incultura no tiene espacio en una sociedad tan ilustrada como la que me ha tocado vivir.

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