Sí al disfrute, no al adoctrinamiento

De siempre se ha dicho que si te ofrecen un caramelo en la puerta de la escuela no debes cogerlo. Pues bien, hoy no sólo ha pasado esto sino que son los equipos docentes de la Escuela Pública del núcleo de Sagunto (CEIP Ausias March, Romeu, Cronista Chabret y San Cristòfol) los que han llevado a cerca de 700 de sus alumnos y alumnas a que les den ese caramelito. En esta ocasión no ha sido literalmente un caramelo sino un rosco y aceite bendecido, pero evidentemente la función es la misma, atraer a unos menores con fines espurios, en este caso bajo la tutela de la Iglesia. Una institución cuyos dogmas están tan infiltrados en el subconsciente de nuestra sociedad que un acto del todo perverso como el de hoy se ve como un inocente acto festivo y, así será asumida esta salida del centro por gran parte de los alumnos, como un acto festivo y de libertad. Así quedará grabado en sus mentes y nada más lejos de la realidad.

Fuente: Desconocida

No es un acto ni mucho menos inocente. Es una gran estrategia de marketing que, por buena ha sido muy asimilada por ciertas empresas, como algunas alimentarias de fama internacional pero de escasa calidad, que atraen a los más jóvenes desde niños con muñequitos y regalos.

La Escuela Pública debe ser clara y transparente. Debe introducir a los alumnos en la salud, la ciencia y el conocimiento, todo ello radicalmente contrario a la actividad realizada por estos menores saguntinos. No creo que se deba alimentar superchería y poner semillas que después pueden llegar a germinar. Quizás sea esta una de las causas por la que en nuestra sociedad están tan de moda las pseudociencias, adivinos, curanderos,… y habrá que preguntarse el por qué.

Además, la Escuela Pública debe ser inclusiva y así se exige a miles de docentes a la hora de programar salidas, actividades y en la práctica diaria en las aulas. Una actividad como el peregrinaje a una ermita, sufragada por una familia x, a conocer a un santo otorrinolaringólogo (San Blas) y a una santa dedicada a la prostitución (La Magdalena), bendecido todo el acto por el párroco católico, no sólo no es inclusiva sino que segrega por cuestiones de religión y creencia, además de resaltar y bendecir las diferencias clasistas intrínsecas en el ideario religioso. Añadir que no sólo no se atiende a las creencias de alumnos no creyentes, ateos, presbiterianos, evangelistas, musulmanes, adventistas,… sino que se les castiga haciéndolos permanecer encerrados en los centros educativos si no son seguidores de estas creencias mientras sus compañeros pasean por la ciudad. La Iglesia católica tiene patrimonializados todos los actos festivos y de jolgorio, y hay que tener en cuenta que el resto de ciudadanos y más si son menores también tienen derecho a la Fiesta, al disfrute, a compartir con sus amigos y compañeros de días esparcimiento. Habrá que buscar los cauces necesarios para desligar estos aspectos de la vida y de la educación de la religión para que de esta forma todos podamos participar de forma conjunta dentro de la libertad de conciencia de cada uno.

El acto de este viernes no se debería haber producido nunca en el marco de la Escuela Pública y era fácil evitarlo pues San Blas, según el calendario católico, no se debería celebrar hasta el sábado 3 de febrero. Han tenido que cambiar la fecha para que el alumnado acudiera dentro de su horario lectivo. Si las familias desean que sus hijos vayan a estos actos son muy libres de llevarlos ellos mismos pero nunca desde una Escuela que debe ser de todos y para todos.

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