¿Se puede aprender sin TIC?

TecnologiavsperspectivaResulta curioso que alguien que usa las tecnologías para mediar todas sus clases se atreva a responder a la cuestión planteada en el título con un rotundo SÍ. Se puede aprender sin TIC. Se puede aprender sin tecnología. Se puede formar personas válidas para la sociedad con independencia de que su aprendizaje no se halle mediado por las TIC.

Cada vez son más los movimientos, en muchos casos efectuados por personas a las cuales no se puede poner el típico mantra de tecnófobos, que están apostando por una racionalización (e, incluso, en los casos más extremos, una desaparición) de los medios tecnológicos en las aulas. Volver a recuperar un sistema educativo que nunca existió (salvo excepciones) basado en observación directa, estímulo de la creatividad y estrategias para la formación global de las personas. Estrategias que no van a impedir un correcto desempeño laboral ni, tan sólo, un retraso educativo como el que plantean algunos defensores de la imprescindibilidad de esas TIC.

Que la tecnología se ha adueñado de la sociedad y, en muchas ocasiones, su uso está repercutiendo en beneficios importantes no puedo discutirlo. Hay herramientas tecnológicas que permiten ser usadas para determinadas profesiones satisfaciendo unas determinadas necesidades, medios de comunicación dispersos que permiten que la gente pueda informarse de forma ubicua, elementos de aprendizaje que permiten que, cualquiera con un simple teléfono móvil, pueda mantener actualización permanente en su formación, etc. Miles de usos positivos de esa tecnología. Una tecnología que, bien usada, hace inclinar la balanza hacia su uso masivo.

Pero, aparte de lo anterior, ¿es necesario formar en herramientas que nada se van a parecer a las que existan en el entorno laboral cuando finalicen sus estudios? ¿Es necesario dirigir y personalizar aprendizajes especificando usos tecnológicos cuando lo que van a necesitar los alumnos es un aprendizaje global? ¿No estamos quitando peso al aprendizaje y a la creatividad usando herramientas de terceros que jamás van a parecerse a lo que se van a encontrar?

No entiendo a aquellos que postulan por utilizar tabletas u otros dispositivos para preparar para el futuro. Un futuro, por cierto, donde nadie (y aún menos a la velocidad que va la tecnología) te garantiza que esas tabletas o dispositivos sean usadas en las empresas que recalen. No entiendo a aquellos que fomentan el aprendizaje a golpe de app que te lo hace todo (miles de apps donde sólo tienes que darle a un botón y seguir las reglas que marcó su creador para obtener un producto deseado). No entiendo tampoco a aquellos que sólo ven la perspectiva de usar la tecnología como leitmotiv de la estrategia educativa.

Las TIC no son malas. Ni, por supuesto, despreciable su uso en el ámbito educativo. Lo que quizás conviene empezar a replantearnos es sí, tal como está sucediendo en muchos centros educativos de países donde ya hace tiempo hicieron esa apuesta conviene, antes de abocar todos nuestros recursos y estrategias hacia un aprendizaje mediado por las TIC, replantearnos, más allá de nuestras ilusiones siempre subjetivas, qué pretendemos obtener mediante ese uso. Un uso que, a pesar de contadas excepciones, sigue siendo más que discutible. Un uso que, por cierto, está sometido a los continuos vaivenes de las necesidades del mercado.

Creo que tan potente y útil es un aprendizaje mediado por estrategias no tecnológicas como negativo lo es el que se sustente sólo en la tecnología. Más allá de lo anterior, que cada uno actúe según su conciencia, sus creencias y la utilidad que saque a esos dispositivos y herramientas.

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Un artículo redactado después de varias lecturas sobre nuevos métodos de aprendizaje en sociedades hiperconectadas, estrategias educativas para los hijos de los trabajadores de empresas tecnológicas y, demasiados años de ilusiones que la realidad y las necesidades reales de los chavales se encargan de desmontar.

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