¿Se puede aprender a sumar sin hacer sumas?

Lo reconozco, soy uno de los convencidos de que, el modelo de tareas (deberes) que se mandan habitualmente no tienen demasiado sentido. Miles y miles de tareas repetitivas que, lo único que consiguen, es aburrir hasta las piedras. Un modelo muy habitual que se perpetúa década tras década. Pero, el otro día me pregunté, después de una charla con mi compañero de matemáticas… ¿es necesario hacer determinadas actividades para que los alumnos aprendan? ¿Es necesario sumar, haciendo multitud de ejercicios, para aprender a sumar? ¿A sumar se aprende haciendo sumas o por acción divina? Sí, al no creer en lo divino, tengo muy clara la respuesta.

Fuente: http://maby.snarvaez.com.ar

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Por tanto, ¿debemos defender las tareas repetitivas? ¿Debemos defender que determinados conocimientos se aprendan haciendo mil veces lo mismo? ¿Debemos plantearnos que el modelo tradicional, en determinadas ocasiones, se hace imprescindible para asumir determinados conceptos?

Creo que, más allá de mi posicionamiento contra el modelo de tareas repetitivas, no puedo menos que avalar la tesis de aquellos que, para la adquisición o mejora de una determinada capacidad/habilidad, optan por la reiteración de la práctica. Sí, la práctica, por mucho que no queramos verlo, es imprescindible para asumir una habilidad determinada. Sí, uno no va a ser excelente jugando a tenis por mucho que practique pero, seguro, que a más horas de entreno, mayores resultados va a obtener en la mejora de su juego.

Así pues, ¿no es una contradicción con mis planteamientos iniciales? ¿No plantea esta repetición “necesaria” una oposición a aquellos que no creemos en tareas repetitivas? ¿No nos encontramos con una realidad incómoda para algunos? Porque, realmente, yo estoy convencido de la necesidad de eliminar tareas repetitivas pero, la realidad ¿demuestra? que dichas tareas ayudan a afianzar conceptos. Así pues, ¿volvemos a las tareas repetitivas? ¿Seguimos con el modelo de antaño? Pues NO. No por un motivo básico. Aprender a sumar no implica saber usar esas sumas. Las sumas, aisladas del contexto, sirven de bien poco. Podemos tener los alumnos que más “rápido” y más “hábiles” son con las sumas pero que se vean incapaces de aplicar eso que tanto saben a un problema real de la vida. Porque por hacer muchas sumas uno no es capaz de inferir la operación necesaria que debe aplicarse en un problema. Por cientos -e incluso miles- de sumas que uno practique, a la hora de la verdad, la suma es algo que debe servir para solucionar algún tipo de problema. Porque la suma, como tal, no es nada más que una operación matemática más. Una herramienta. Una herramienta que, por mucho que se practique, sólo sirve para echar mano de ella cuando la necesitemos.

No, no se puede aprender a sumar sin hacer sumas, pero considerar la suma como el objetivo básico del aprendizaje es un auténtico despropósito.

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