¿Se deben homogeneizar los equipos tecnológicos de los alumnos?

Hace unos años en la Comunidad Valenciana se planteó la introducción de tabletas en el ámbito educativo. Incluso, dentro de las indicaciones, se planteó qué modelo de tableta debería utilizarse. Tabletas que deberían tener las siguientes características y, a ser posible, que todos los alumnos del mismo centro deberían tener la misma marca y modelo:

  • Procesador (Dual Core) – 1.2GHz
  • Memoria RAM 1 Gb
  • Almacenamiento: 16 Gb
  • Batería: 6300 mAh Polímero de Litio.
  • Pantalla Capacitiva: 10,1″ 1280X800 Alta resolución
  • Conectividad: WIFi, Bluetooth 2,1 Micro SD, Micro USB, mini HDMI, entrada auriculares. (opcional 3G)
  • Sensores: Acelerómetro, sensor de luz, GPS, e-compass
  • Camara: Frontal y Trasera
  • Sistema Operativo: Android 4.2 o más y actualizable o iOS.
  • Las actualizaciones deben llevarse a cabo en el aula.
  • Las tablets son HERRAMIENTAS DE TRABAJO del alumno, no un juguete de toda la familia, por lo que no deben jugar con ellas, ni navegar, ni instalar nada que no sea estrictamente necesario y sugerido por el docente.
  • Deben llevar fundas resistentes a los golpes.
  • Deben contratarse un seguro que cubra la reposición inmediata del dispositivo (y no tarden 30 días en enviarlo reparado).
  • Las baterías deben recargarse en casa todos los días.

Unas características que marcaban la introducción de la herramienta y que, curiosamente, no entraba, como todas las prescripciones de la administración educativa en referencia al uso de las TIC, prescripciones en su uso o acerca de la metodología recomendable para que dichos equipos pudieran dar su máxima rentabilidad. Tabletas que, más allá de especificaciones tecnológicas, se desconoce para qué van a usarse o qué tipo de aplicaciones van a descargarse.

Y ahora la gran pregunta… ¿es mejor la tableta con las especificaciones anteriores, comprarse una cuyo precio ronda sobre los trescientos euros, o una tableta de esas baratas que salen por poco más de 100? Si el centro opta por iPads, ¿qué pasa con los alumnos que decidan libremente, por convicción paterna o recursos económicos, optar por una tableta más económica? ¿Qué pasaría si coexisten en el aula decenas de modelos diferentes? ¿Tan problemático sería lo anterior? Bueno, yendo más lejos… ¿hasta qué punto deben programarse actividades educativas que sean limitadas por el modelo del equipo tecnológico utilizado? ¿Tanta necesidad hay de usar las apps como libros de texto para que todo el mundo use la misma? Sí, todos sabemos la comodidad que supone para el docente que, mientras va explicando, los alumnos puedan seguir paso a paso lo que se va proyectando en la pantalla pero, ¿qué aprendizaje reciben los alumnos de lo anterior? ¿Es tan bueno que aprendan, en un contexto tan cambiante como el tecnológico, todos con la misma aplicación? Si estamos jugando a personalizar el aprendizaje y a gestionar los recursos de forma autónoma por parte de los alumnos, ¿qué sentido tiene marcar a fuego unas líneas de trabajo con modelos uniformes usando las TIC?

Fuente: http://infogadgets.net/

Fuente: http://infogadgets.net/

Usar tecnología jamás debería ser excluyente y, mucho menos debería trasladar la homogeneización de maneras de hacer tradicionales a los alumnos. Si un alumno tiene un iPad o una tableta basada en Android se le deberían dar las herramientas para que pudiera gestionar su propio aprendizaje. Sí, reconozco que para el docente la no homogeneización de la tecnología implica una mayor exigencia pero, ¿realmente vale la pena jugar a sancionar los equipos más que a hablar de su uso? Porque, sinceramente, a mí lo que me interesa cuando tengo alumnos que traen sus propios equipos es que, con los mismo y con independencia de la marca, modelo o sistema operativo, puedan aprender. Y el aprendizaje, por mucho que nos vendan que no es el mismo con el modelo X, Y o Z, depende más de la gestión metodológica del aula y de la personalización que podamos hacer de las necesidades de nuestros alumnos que de la manzanita incorporada a fuego o de la necesidad de acudir al todopoderoso Google.

Y, por cierto, cuando hablan, aparte de las especificaciones técnicas del aparato, de la necesidad de usar la tableta SÓLO como herramienta de trabajo ya es de traca.

Pero, como digo siempre, ésta es sólo mi opinión. Una opinión que ha ido cambiando en función de cómo se ve, desde el aula, la implantación de la tecnología en la misma y los errores que, a mi entender, se están cometiendo en la misma.

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