Requisitos básicos para implementar un MOOC

Últimamente ya estáis viendo que llevo redactados algunos artículos que hablan sobre los MOOC (massive online open courses), ya que considero que pueden ser una “alternativa” lo suficientemente válida para su uso en entornos formativos docentes.

Desterrar para siempre el concepto de cursos (o aprendizajes) cerrados y evolucionar hacia un entorno de formación y aprendizaje colaborativo ha de ser una de las grandes apuestas de la formación docente. Por necesidad y por cuestiones de diferentes tipos (económicas, de gestión, etc.).

Pero, una vez planteada esa necesidad (o apuesta de futuro, que a muchos nos gustaría que fuera presente) una de las preguntas que nos pueden surgir es la relacionada con los requisitos imprescindibles (a nivel de servicios, herramientas y recursos humanos) para llevar a cabo ese tipo de formación.

Pues bien, en primer lugar necesitamos una “base formativa y unas necesidades”. Queda claro y, aún más desde la irrupción masiva de las nuevas tecnologías en las aulas, que el docente necesita adquirir destrezas nuevas (tecnológicas y metodológicas). También se pone de manifiesto que alguien ha de estar capacitado para llevar a cabo la misma o, más bien para iniciarla (ya que el desarrollo del MOOC ha de permitir que, conforme vaya pasando el tiempo, la gestión de ese curso sea más cooperativo).

Una vez tenemos clara la necesidad y los recursos humanos de que disponemos (con sus capacidades, puntos fuertes y limitaciones), tenemos que plantearnos qué requisitos humanos, técnicos y herramientas (o servicios) podemos llegar a usar. Entre ellos, destacaríamos los siguientes (lista totalmente ampliable y reconfigurable):

  • Un hosting con suficiente capacidad a nivel de espacio y de soporte de conexiones simultáneas para poder trabajar en él. Siempre existen alternativas que nos ofrecen espacios gratuitos (sea de hosting u otros servicios como WordPress.com, Blogspot.com, Wikispaces.com, etc.) pero una de los inconvenientes que tenemos que evitar es depender al máximo de terceros. Y, es por lo anterior, por lo que siempre que podamos habremos de optar por servidores propios o, en hostings de renombrado prestigio (buenos, bonitos, baratos y que nos den un buen servicio)
  • Un entorno de formación virtual o algún otro tipo de servicio que permita elaborar, distribuir y colaborar en un curso abierto (blogs, wikis, redes sociales, Moodle, etc.). Guiado pero no cerrado
  • Uno o varios administradores del espacio de formación y colaboración, con suficientes conocimientos para resolver dudas técnicas puntuales que se puedan plantear a lo largo de la formación. Eso sí, hemos de procurar que la gestión del “elemento contenedor de la formación” por el que optemos sea de lo más sencillo y, que nos de los menores problemas posibles. Es más el contenido que el continente…aunque siempre se ha de procurar que el continente sea lo más visualmente agradable que se pueda y su uso lo más amable posible
  • Dinamizadores o guías de la formación. Docentes que ayuden a otros docentes a dar sus primeros pasos y que incentiven a la colaboración. Dinamizar es muy importante, pero aún más lo es la guía inicial del docente que se enfrenta por primera vez en su vida con un MOOC
  • Docentes con ganas de formarse y participar. Sin ellos, los MOOC no tienen sentido

Aparte de los requisitos para esa implementación, no hemos de olvidar que no puede ser que sólo unos pocos tiren del carro, ya que, al final, lo que va a suceder es que el MOOC pierda todo su sentido. Si poca gente colabora, al final el sentido del lifelong learning se pierde y, con ello, la utilidad de esa colaboración abierta y, que cada vez ha de ser más horizontal.

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