Reflexiones vacacionales de un desertor de la tiza

Hoy me apetece volver a usar el blog como moleskine particular. Últimamente, cada vez tengo menos pretensiones cuando me pongo a escribir. Y, sinceramente, cada día que pasa me preocupa menos qué reacciones vais a tener los que os pasáis por aquí. No me importa, como he dicho desde hace mucho, conseguir viralizar nada, que esto llegue a todas partes, se aumente mi número de seguidores en Twitter o, simplemente, se genere debate acerca de lo que escribo. Es todo mucho más básico. Y más ahora que, como muchos sabéis, estoy en mi segundo año de deserción de la tiza.

Fuente: https://sort.cat/

Hay muchos temas sobre educación que saltan últimamente a la palestra. Sí, a veces hay tiempo para hablar de cuestiones que deben debatirse, incluso que parezca que hoy en día, se haya monopolizado el momento noticia por un virus que, por lo visto, tiene la misma tasa de mortalidad que la gripe. Eso sí, miles de teorías de la conspiración, fabricantes de determinados productos haciendo su agosto y múltiples memes en nuestro país (sí, somos diferentes) acerca del tema. Eso sí, como he dicho antes, también hay momentos para cuñas educativas.

Espionaje de los datos de los alumnos de Google, la concertada catalana en pie de guerra porque se les va a obligar a que escolaricen alumnado desfavorecido, propuesta de algunas Universidades para cargarse las carreras humanísticas, aumento horario de asignaturas en detrimento de otras, proyectos bilingües denostados, libros de educación guays y no tan guays, escape rooms masivos, metodologías de chichinabo, hacedores de milagros varios, nuevas plataformas, grandes profes, lenguaje inclusivo que dista mucho de incluir, palomitas de la paz dibujadas, carnavales a toda costa, vídeos pirata en los centros educativos, nuevas leyes educativas, … y un largo etcétera de cuestiones educativas que, por lo que se ve, interesa solo a los que tienen una cuenta en las redes sociales. En los centros educativos -y en los lugares de deserción- hay otras prioridades. Eso sí, lo anterior da para muchos artículos de prensa, entrevistas en la televisión y jugosos reportajes en Sálvame.

Tener un blog, una cuenta en las redes sociales (con más o menos seguidores) o llevar un par de carajillos entre pecho y espalda, no hace más relevante lo que uno diga. Sinceramente, además en mi caso que palmo dinero con el blog (unos 5000 euros en diez años), lo hace más cuestión de fe que otra cosa. No pretendo que nadie se pase por aquí. Mi mujer, persona con mucha inteligencia, dejo de leerme ya hace mucho. Ella sí que sabe. A mí, sinceramente, solo me apetece reflexionar en voz alta. No pretendo llevar razón ni dejar de llevarla. Además, ¿qué se yo de educación, más allá de mis veinte años de aula y año y medio de deserción de las mismas que he podido superar con mejor o peor fortuna? No soy relevante. No pinto nada. Ni pretendo hacerlo. Soy más bien de los que disfrutan escribiendo sin mayores pretensiones.

Nada, no me hagáis caso. He pasado un momento por el piso que tengo alquilado, a temporadas, en el Pirineo catalán, donde está lo que más quiero de este mundo. Y aprovechando que me estaba orinando (iba a poner meando, pero lo he cambiado a última hora), he aprovechado para escribir unas líneas después de finalizar la micción y lavarme las manos con abundante agua y jabón. Estoy, como ya sabéis los que me seguís en Twitter, de vacaciones. Y escribir, al igual que otras cosas, se incluyen dentro de mis abundantes hobbies 😉

Si te apetece colaborar en mantener el blog o en los proyectos que tengo en mente…
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