REAcio

REA_2014Toca volver sobre un tema que me preocupa últimamente. El tema de los recursos educativos abiertos (REA). Esos recursos que algunos docentes publican, realizados en sus horas libres y, que se ponen a disposición de todos los usuarios que lo consideren. Recursos realizados para el bien común de los alumnos. Recursos que pueden ser usados y adaptados según necesidades. Recursos que, bajo el principio altruista, permiten disponer de una cantidad ingente de materiales disponibles por la red para las diferentes materias.

Empiezo a ser bastante REAcio sobre el tema. Me empiezan a preocupar ciertos aspectos de este “altruismo”. Me preocupa la inexistencia de ningún tipo de filtrado para valorar la calidad de los recursos que se publican pero, más allá de lo anterior, lo que me preocupa realmente es si el docente no está siendo en parte estafado por la mediatización que ha supuesto la “necesidad de compartir”. Algo que no sucede en ningún otro trabajo. Algo que, más allá de la satisfacción personal de uno a la hora de poner a disposición del resto de la comunidad educativa sus recursos, no recibe ningún tipo de compensación.

En un mundo ideal donde la Educación y sus servicios asociados no fueran, en ningún momento, gestionados por empresas privadas quizás lo anterior sería positivo. Sería maravilloso en una sociedad utópica poder compartir esos cientos de horas de forma gratuita. Sería lo demandado por la situación. Lamentablemente nos encontramos inmersos (nos guste más o menos) en una sociedad capitalista. Una sociedad donde lo que prima es la obtención de beneficios. Donde hay empresas que, con recursos liberados o servicios educativos, están obteniendo unos determinados beneficios económicos. Donde hay un entramado paralelo que impide usar materiales educativos porque los mismos están sujetos a copyright.

¿Deben respetarse las obras privadas en el ámbito educativo? Sí. Lo dice la legislación vigente. No hay ningún articulado legislativa que permita el uso masivo de todo lo que hay en la red. No se pueden fotocopiar los libros de texto de las editoriales. No se puede reproducir un DVD original en las aulas. No se puede ir a clases de repaso sin pagar a los que ofrecen dicho servicio.

Por tanto, ¿no hay un contrasentido en liberar materiales gratuitamente? ¿No estamos haciendo el juego a un modelo de negocio que nunca llega a los docentes? ¿No estamos poniéndonos argollas y, en lugar de mejorar el sistema, lo que hacemos es trabajar gratis para que otros se beneficien de dicho trabajo? ¿Hay alguna otra empresa o servicio público (me gusta más lo segundo) en que sus trabajadores hacen horas extra para beneficiar a los propietarios de la misma? Compro que trabajamos para el ciudadano pero, ¿es lógico que dicho trabajo se haga de gratis?

Seguro que más de uno me hablará de las bondades del compartir. De la satisfacción que genera. De lo bonito que es participar en un hacktivismo educativo. De lo que gracias a lo que hacen otros aprendemos. De lo bien que huelen las nubes.

Todo lo anterior es muy respetable pero el trabajo, que es nuestra fuerza, debe estar retribuido (no hablo sólo de cuestiones económicas, ya que laboralmente hay otras maneras de retribución). Porque, no lo olvidemos nunca, somos trabajadores y, en un modelo económico como el que rige nuestro país, todos los trabajadores tienen unos determinados derechos laborales.

Tan sólo algo para abrir un debate que hace tiempo debería hacerse de forma objetiva. Algo alejado de las nubes en las que vivimos muchos y de la que algunos otros se aprovechan. Empiezo a ser un poco REAcio sobre el asunto.

[box] Muchas gracias a Victoria (@vcastello) por cuestionarme, a lo largo de estos últimos días, este tipo de materiales y recursos abiertos.[/box]

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