Querido Rudolf

He tenido varias dudas acerca del destino de mi carta solicitando ciertas “cosillas”. He obviado a los Reyes Magos, no por cuestiones políticas, y sí más bien porque, en los últimos años, no me han traído nada de lo que les solicité en las misivas que les envié. Es por ello que, dejando de lado la posibilidad de dirigir la carta a Papá Noel, por ser un sinsentido enviárselo a alguien que, sinceramente, con el vestuario y la dejadez en su nula asistencia al gimnasio para rebajar esos kilitos de más, he optado por enviársela directamente a Rudolf. Sí, Rudolf es muchísimo más inteligente que su amo y, más allá de que conozca mejor o peor la bajada por las chimeneas -cosa que me importa poco por no tener en mi domicilio- creo que es un buen candidato para ser el receptor de la misma.

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Pero vamos a obviar los motivos que hacen que Rudolf sea quien escuche mis peticiones para ponernos serios. Sí, quiero muchas cosas y prometo, al tratarse esto de un pseudoblog educativo, voy a ceñirme únicamente a la parte más relacionada con ello. Dejo el tema de los regalos tipo calcetines, pijama o producto de telefonía falsificado de última generación (sí, me estoy refiriendo a un clonephone) para otra carta que, en este caso, voy a depositar en los típicos buzones amarillos que aún existen en nuestras calles.

Lo primero es que me devuelvas, Rudolf, ese dinero que llevan quitándome en los últimos años. Sí, es revisar mi nómina y ver que cobro menos que hace una década. Si se ha podido eliminar las cláusulas suelos y ahora los bancos (es decir, los que pagamos impuestos con nuestro dinero) vamos a devolver ese dinero a los estafados de este país, lo de conseguirnos aumentar ese veinte por ciento en nuestros emolumentos no estaría mal. Y ya, por ser un poco menos solidario con mis compañeros (que la Navidad no da para tanto)… si tienes problemas de presupuesto, auméntame el sueldo sólo a mí. Que esto de colectivizar pérdidas e individualizar ganancias está a la orden del día en nuestra sociedad. Y si hay que joderse, que se jodan los que no envían la carta. Por cierto, aprovecha, aparte de devolverme el sueldo con efectos retroactivos de bajarme mi horario lectivo. Qué te cuestan un par de horas de atención directa al alumnado menos. Qué te cuesta.

Ya puestos a seguir pidiendo, ¿por qué no nos regalas algún portátil a los docentes para que podamos hacer nuestro trabajo? Bueno, a algunos regálasles un curso del INTEF previo para que aprendan a usarlo. Y a mí un MacBook, que lo del software libre queda muy bien cara a la galería y los pobretones. Los guays como yo queremos nuestra manzanita mordida. No me importa, por cierto, si se ha fabricado con mano de obra infantil o si pagan impuestos: lo que quiero es mi maravilla plateada de trece pulgadas. Sí, por favor, menos no. Ya que se pide se pide bien.

Tráeme también las obras completas de todos aquellos docentes que han abandonado el aula y, desde sus puestos divinos, están publicando libros a tutiplén acerca de cómo debo dar las clases. No me interesan una mierda pero, sinceramente, quiero estar preparado para San Juan. Además, lo necesitan. Que últimamente están bajando el volumen de ventas al ser cada vez más los que están publicando ese tipo de chorradas. Que ahora vamos a tener un nuevo candidato al Nóbel de los docentes y no hay pan para tanto buen profesional.

Otro detalle insustancial que voy a permitirme pedirte es que devuelvas a todos los asesores al aula. No es porque lo hagan mal. Es por la necesidad de disminuir las ratios. Son un quince por ciento de la plantilla, según datos extraoficiales, los docentes que están trabajando fuera del aula en diferentes cosillas. Es decir, una cantidad más que importante de profesionales que podríamos aprovechar para los ratios. Pero, si no quieres ser tan malo, también me vale que saques todas las plazas de profesores que existen en la actualidad en una macroconvocatoria de oposiciones. Saca, por cierto, también las de los centros concertados, ya que el salario de esos docentes también se pagan con dinero público. Y ya si pones, una vez se han aprobado oposiciones, una evaluación seria del profesorado por parte de un equipo de evaluadores en condiciones, la repanocha.

Sé que no puedo pedirte mucho más. Eso sí, déjame que si te sobra magia para regalar, hagas desaparecer todos esos anglicismos que sirven para poco más que vender humo educativo, redactes una ley educativa en condiciones y, cómo no, te cargues el bilingüismo en Madrid. Eso me lo han pedido otros pero, sinceramente y visto lo visto, no creo que fuera mala idea. Aprovecha también para cargarte los centros-gueto, la concertada, elimina la religión en los centros educativos y mejora sus infraestructuras. Que algunos ya están cansados de dar clase con goteras.

Bueno, sin más -con mucho más pero no es cuestión de pedir el oro y el moro en la primera misiva que te dirijo- me despido. Espero reconsideres con atención las peticiones porque, te aviso que tengo amigos cazadores. No, no es una amenaza. Simplemente constato un hecho 🙂

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