¿Queremos realmente un modelo finlandés?

El modelo finlandés es el que nos están vendiendo como modelo a imitar para resolver todos los problemas que presentan los sistemas educativos de medio mundo. Bueno, el otro medio tiene problemas de subsistencia primaria mucho más prioritarios que, por desgracia, dedicarse a jugar a hacer exámenes a coste elevadísimo que va a certificar una organización empresarial. Ahí entran otros intereses en juego que todos conocemos. Así que hablemos de lo que toca: del modelo finlandés y la necesidad de implantarlo en cualquier país.

Fuente: http://indieemergente.blogspot.com.es
Fuente: http://indieemergente.blogspot.com.es

Tenemos modelos educativos que tienen sus rasgos característicos: desde los EEUU donde, incluso las familias deciden comprarse una casa en función del centro educativo que les tocaría para sus hijos, la India y Pakistán donde, a pesar de ser enemigos acérrimos, hay unas pruebas finales marcadas por el mismo corte que hacen que uno sea un fracaso o su vida se vea maravillosamente coloreada por poder acceder a determinados estudios haciendo que padres sean detenidos por intentar chivarse, hasta llegar a nuestro modelo educativo donde el fracaso escolar roza el 30% y que, curiosamente, en casi su totalidad se asocia a cuestiones sociofamiliares. Sí, uno tiene modelos a imitar hasta la extenuación e, incluso, argumentos varios para considerar qué debería hacerse para obtener un sistema educativo fetén para sus hijos o para los alumnos, en caso que seas docente.

La verdad es que nos pintan tan bien el modelo finlandés que, más allá de la salivación permanente, queda poco por decir. Bueno, quedan algunos detalles que se escapan de la mediatización del mismo. Entre ellos la renuncia a tener ningún finlandés como destacable en ninguna profesión. No, no conozco ingenieros finlandeses, ni médicos finlandeses que hayan desarrollado una vacuna contra una enfermedad hasta entonces incurable ni, mucho menos, ningún cocinero, novelista, poeta, pintor o cualquier otro empleo creativo que les avale. Ya, ya sé que son muy pocos pero, sinceramente, un modelo que lo que ha hecho es jugar con el nivel socioeconómico del país para anclarse en la media es, como mínimo, cuestionable. Sí, que todos los finlandeses viven, trabajan, ganan un buen dinero y tienen la nieve garantizada pero, seamos sinceros… ¿qué aportan a su país más que perpetuar lo que ya existe? No me vale sacar el tema de Nokia que, curiosamente, se fue al garete precisamente por la falta de innovación que tenía la empresa.

Yo prefiero un modelo con extremos, intentando que nadie se quede en el camino y que, permita generación tras generación, ir incorporando más personas en los márgenes superiores de la sociedad. No me vale, como está sucediendo últimamente, dejar de lado a las personas que, al igual que la mayoría de la sociedad, son considerados como “normales” y destinar sólo recursos a los “extremos”. Tenemos que conseguir eliminar la brecha. Que los hijos de familias con problemas consigan romper la brecha social en la que se encuentran y sus hijos, una vez rota dicha brecha, puedan llegar al extremo superior de la sociedad. Y eso, lamentablemente, no lo hace la escuela finlandesa. Una escuela sosa, sin incentivos más allá de normalizar la sociedad y que, por desgracia, obvia hasta el infinito la necesidad de mejorar la sociedad en su conjunto.

Una sociedad cuyo único objetivo es mantenerse tiene un gran problema. Aprovechemos las potencialidades de la nuestra para intentar, en unas generaciones conseguir cada vez menos gente “normal” y mucha más de “extraordinaria”. Ahí está la clave de un buen sistema educativo: no dejar nadie atrás y, a su vez, conseguir que cada vez se vaya hacia una sociedad más culta, inteligente y crítica. Y no, lo anterior no se hace sólo actuando sobre el sistema educativo de forma aislada.

Perdonad la incoherencia del artículo y la imagen que he usado para ilustrar el post (sí, yo tampoco le veo la relación) pero, con fiebre y una nariz de flujo incontrolable, es lo máximo a lo que he podido aspirar hoy.
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Agus

Para ello necesitamos más inversión en educación. Más profesorado de apoyo y de pedagogía terapéutica. Aulas masificadas. Muy interesante tu artículo.

Henar Moros Infiesta

Bueno Agus, si tenemos “el caldo de cultivo” en el alumnado como dice Jordi para sacarle contra viento y marea de la mediocridad (y se hace diariamente) justamente porque no son “lo normal” (por las razones que sean..socioeconómicas, familiares,actitud…)ya que nosotros somos de carácter mediterráneo y tenemos otra sensibilidad y empuje…también hay que mirar el desempeño de muchos profesionales de la enseñanza que, trabajan con ilusión y sin apoyo , sin apoyo del finlandés…que es el que habría a lo mejor que seguir…no el modelo de educación…sino el apoyo social al que hace bien su trabajo…luego, cada maestrillo tiene su… Leer más »

Andrés Bello

Buena reflexión!

joantarrasso

La educación finlandesa es un camelo como demuestra el siguiente artículo: The PISA survey tells only a partial truth of Finnish children’s mathematical skills The results of the PISA survey (http://www.jyu.fi/ktl/pisa/) have brought about satisfaction and pride in Finland. Newspapers and media have advertised that Finnish compulsory school leavers are top experts in mathematics. However, mathematics teachers in universities and polytechnics are worried, as in fact the mathematical knowledge of new students has declined dramatically. As an example of this one could take the extensive TIMSS 1999 survey, in which Finnish students were below the average in geometry and algebra.… Leer más »

joantarrasso

Como el enlace que incluye el texto ya no está, dejo el siguiente

http://matematiikkalehtisolmu.fi/2005/erik/PisaEng.html

[…] El modelo finlandés es el que nos están vendiendo como modelo a imitar para resolver todos los problemas que presentan los sistemas educativos de medio mundo.  […]

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