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¿Qué herramientas y plataformas educativas se podrán usar en las aulas?

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha presentado hace nada una guía, titulada Estrategia global sobre menores, salud digital y privacidad, en la que dentro de sus puntos y con las competencias que tiene la entidad, en colaboración con la administración educativa, dice que va a proceder a inspeccionar todas las plataformas educativas y herramientas digitales que se están usando en los centros educativos.

Fuente: https://twitter.com/AEPD_es/status/1754535359302840380

Lo anterior tiene múltiples implicaciones. Entre ellas la de regular algo que, por desgracia y en la inmensa mayoría de Comunidades, no está regulado. ¿A qué me estoy refiriendo? Pues a la validación del uso de ciertas cosas porque, vamos a ser sinceros, en las aulas hay docentes que, por desconocimiento o por ser usadas de forma habitual en otros ámbitos, están usando herramientas que ponen en peligro la privacidad de los datos del alumnado.

Usar una determinada herramienta o plataforma educativa no es algo neutro. Tiene sus implicaciones. Subir un documento, con datos personales de alumnado o de sus familias, a determinadas aplicaciones como iLovePDF para convertir entre formatos el mismo, es una práctica demasiado habitual. Y no se piensa, en demasiadas ocasiones, en que subir un archivo a la nube a una plataforma X implica que no se sabe dónde van a acabar esos datos. Lo mismo con otras herramientas de uso habitual en las aulas de nuestro país.

En la Comunidad Valenciana, desde hace unos años, tanto la DGTIC, como está haciendo ahora la Dirección General de Infraestructuras educativas, han trabajado mucho en este tema y hace nada hemos conocido la iniciativa Appsedu. Se trata de una página web en la que se irán incorporando las aplicaciones y herramientas educativas que, más allá de las que ofrece la propia administración educativa, pueden ser usadas en los centros de esa Comunidad. Aplicaciones que serán validadas por el Delegado de Protección de Datos y permite conocer qué aplicaciones son seguras para ser usadas en el aula con el alumnado según los diferentes sistemas operativos.

Fuente: https://portal.edu.gva.es/appsedu

Por ejemplo, en el caso de querer saber si un aplicación que funciona bajo Windows/macOS está validada, haremos clic en el botón respectivo y observaremos un listado de aplicaciones, en las que aparecen cuáles están autorizadas y cuáles están todavía en evaluación.

Fuente: https://portal.edu.gva.es/appsedu

Toca hacer una revisión completa acerca de qué estamos usando y los peligros que supone el uso de ciertas cosas. Toca poner un poco de sentido común ante la irrupción de miles de herramientas que, por desgracia, nadie sabe qué hace con los datos que intercambiamos en ellas. Toca establecer una regulación digital por parte de las administraciones educativas que permita, de una vez por todas, dar tranquilidad a muchos docentes preocupados cuando están usando ciertas herramientas o aplicaciones porque, al final, lo que quieren es que alguien les dé unas indicaciones claras acerca de qué pueden o no usar y no son expertos en privacidad y protección de datos.

A nivel personal creo que empezar a regular las herramientas y plataformas educativas que se usan en las aulas es algo positivo. Relacionado con lo anterior, empieza a ser hora de empezar a poner coto a ciertas cosas que hacen algunos con sus redes sociales, publicando datos de su alumnado demasiado alegremente. La digitalización con sentido es siempre positiva y la regulación acerca de qué se puede usar, con unas directrices claras de uso, va a acabar beneficiando a toda la comunidad educativa, especialmente a ese alumnado que, en demasiadas ocasiones, se perjudica poniendo su privacidad en riesgo.

Lo sé. Algunos van a decir que no hace falta regular nada porque, total, ya tiene el alumnado su cuenta en Instagram o TikTok, en la que se pone en riesgo continuamente. El mismo discurso de los que defienden la no prohibición de los móviles. El problema es que, al menos la escuela debería ser un lugar seguro para ellos. Y eso es algo que deberíamos tener todos muy claro.

Finalmente deciros que no siempre me apetece ser crítico con lo que se hace por parte de las administraciones educativas. Se hacen muchas más cosas, al igual que en los centros educativos, que son muy positivas. El problema es que en mi caso, al igual que nos sucede por defecto, nos tira mucho más el ser críticos con lo que no funciona. Y no olvidemos que en las aulas, a pesar de todas las dificultades que hay y de todas las dificultades que algunos nos añaden, la mayoría de profesionales trabajan muy bien. Al igual que sucede en todas las profesiones porque, como he dicho siempre, un docente es un profesional de la docencia. Un profesional con las mismas características que otro.

A ver cómo se desarrolla el tema. Por ahora tiene buena pinta y, espero que no se quede en agua de borrajas. Y muchas gracias a todos los técnicos que sé que os estáis dejando la piel trabajando en estas cosas.

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