¿Qué ha cambiado en los últimos años en el uso de herramientas digitales en las aulas?

Dieciocho años de docencia dan para mucho. Al menos para tomar una cierta perspectiva de lo que ha ido sucediendo en las aulas a varios niveles y, cómo no, poder permitir hacer unas determinadas extrapolaciones -con toda la precaución del mundo- acerca de lo que puede suceder en la mayoría de centros educativos de nuestro país. Sí, creo que a estas alturas de la película y, más aún después de la irrupción de mecanismos de comunicación inmediatos como pueden ser las redes sociales, uno puede saber más o menos el avance de determinados aspectos que afectan al día a día en las aulas. Y en este caso uno puede permitirse el lujo de opinar, con todas las limitaciones que supone verter una opinión, acerca de lo que sucede con el uso de herramientas digitales en las aulas.

Hoy en día es difícil entender a un alumno o un docente sin móvil y gestionando sus cuentas en alguna de esas redes sociales que tanto se han instalado en nuestra sociedad. Whatsapp, Facebook, Twitter son, entre otras, los grandes beneficiados de esa expansión de lo que supone la necesidad de la conexión continua que se ha implantado a fuego en la mentalidad de la mayoría de las personas. No es malo lo anterior, simplemente se trata de una evolución lógica ante un modelo de relaciones cada vez más necesitado de interacción continua. Es como todo… el que va a hacer bueno o malo su uso es el usuario, no la herramienta que, por mucho que algunos crean que no es así, sigue siendo un elemento neutro.

Por tanto uno podría fácilmente deducir que ese uso disparado de herramientas digitales de comunicación debería haber provocado un cambio en el uso de herramientas digitales en las aulas. Sí, en una sociedad donde la conexión es buscada y perseguida hasta la saciedad, uno vería imposible que dicho modelo no se hubiera trasladado a las aulas si las mismas pretenden ser una continuación o reflejo de la sociedad que les rodea. Pues va a ser que no…

Fuente: https://tecnologiasaplicadasenelaula.wordpress.com

Fuente: https://tecnologiasaplicadasenelaula.wordpress.com

No, en los últimos años salvo la aparición y cambio en algunos centros de los libros de texto en papel por una versión digitalizada de los mismos no se ha dado ese cambio masivo que se ha dado en otros contextos. No, no ha aumentado el número de blogs o el uso de herramientas específicas para la gestión del aula. Yendo más lejos diría que incluso, en los últimos cinco años, ha disminuido el uso de dichas plataformas que ha puesto a disposición de los docentes la administración educativa (léase Moodle). No lo diría, lo afirmo. Afirmo que últimamente el uso de Moodle y las herramientas digitales que suministra la administración están experimentando un descenso en su uso. Algo que no tiene nada que ver con el uso global de herramientas digitales en el aula pero que hace sospechar que algo está fallando. Más aún cuando es la propia administración quien no está jugando bien sus cartas para potenciar ni la herramienta, ni la competencia digital que puede desprenderse de su conocimiento y posterior uso.

La formación es otro de los aspectos que tampoco ha mejorado en los últimos tiempos. Sí, hay versión actualizada de las nuevas herramientas e, incluso, hay una proliferación de cursos que exigen el uso de redes sociales y creación de blogs como algo básico para superar los mismos. Ahora bien, ¿cuántos de los docentes que superan el curso siguen usando esas redes de forma profesional? ¿Cuántos siguen manteniendo ese blog o creando uno de nuevo para sus alumnos prescindiendo del libro de texto? Realmente, ¿qué porcentaje de docentes ha cambiado las herramientas que usaba hace más de una década por alguna de las que existen actualmente? Y en caso de haberlo hecho, ¿ha supuesto lo anterior algún cambio metodológico o simplemente se ha convertido en algo “bonito” que ha complicado tareas sencillas hasta hacerlas completamente desquiciantes -a nivel de trabajo para el docente y/o de utilidad real para el alumno-?

Ya sé que el uso de la herramienta poco tiene que ver con la competencia digital pero, por desgracia, sin el conocimiento de la primera y de cómo usarla para mejorar la docencia poco puede mejorar la competencia en el uso de la misma. No es jugar a lo más nuevo, ni tan sólo usar la última versión o el último modelo de equipo para reproducir lo mismo que hacíamos antes. Sí, un buen docente puede dar clase sin ningún tipo de competencia digital pero, ¿alguien se cree que no es necesario en un mundo donde la tecnología ha copado la mayoría de maneras de hacer las cosas podemos excluir a la Escuela de esa realidad? ¿Alguien cree que el uso básico de herramientas y, cómo no, la búsqueda y filtraje de información obtenida del macroservidor llamado internet, no se hace necesario para obtener alumnos más competentes? ¿Alguien cree realmente que podemos trabajar como hacíamos hace casi veinte años en una sociedad que poco tiene que ver con la anterior? Yo creo que no pero, también creo que el uso de herramientas digitales en las aulas debería ser más mesurada que en el contexto y dotar de un valor añadido al aprendizaje de nuestros alumnos porque, sinceramente, lo de la tecnología por el simple hecho de utilizar tecnología también puede llegar a ser tan nocivo como la inexistencia de la misma.

A día de hoy ni la mayoría de alumnos ni docentes son competentes digitalmente porque, por desgracia, sigue habiendo una confusión interesada en confundir uso de herramienta con competencia en la misma. Y eso es algo sobre lo que deberíamos trabajar para revertir esa situación. Algo que no creo que sea tan difícil porque, en este caso, no creo que haya nadie que esté en contra de la necesidad de mejorar ese aspecto competencial.

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