Profe, tienes un problema si te preocupa que tus alumnos copien en los exámenes

En plena vorágine de exámenes es habitual escuchar movimiento de mesas para ponerlas en situación que impidan la correcta visualización del examen del vecino, oír las instrucciones acerca de lo suspensos que van a estar los chavales si se les coge con chuletas e, incluso, esa maravillosa necesidad de disponer exclusivamente encima de la mesa de sólo un par de bolígrafos para reducir el “peligro” de que nuestros alumnos tengan la posibilidad de obtener unos resultados en esas pruebas escritas mejores de las que deberían sacar. Sí, el copiar en los exámenes es una de las grandes preocupaciones de la mayoría de profesores del siglo XXI. Objetivo… buscar chuletas. Necesidad imperiosa de justificar la vigilancia mediante observaciones visuales, paseos de forma continua hacia los alumnos que no saben donde mirar y se les nota sudoración excesiva en las manos y, cómo no, regodearse con cada aviso acerca de las repercusiones que tendría para alguien ser pillado in fraganti copiando.

Fuente: http://computerhoy.com

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Sinceramente creo que tenemos un problema. Bueno, uno no, muchos pero, en especial en lo que hace referencia al sistema de evaluación de nuestro alumnado. Porque no es sólo el tema de control exhaustivo de los exámenes, es la necesidad imperiosa de milimetrar si los trabajos que nos entregan están fusilados de internet. Y eso, por desgracia, es muy poco productivo. Poco productivo porque el problema no es que el alumno copie. El problema es establecer mecanismos y sistemas de evaluación que permitan esa posibilidad. Y, sinceramente, ¿alguien me puede explicar qué aprendizaje medimos en un examen que podría resolver cualquiera con una conexión a internet? ¿Alguien me puede explicar qué sentido tiene mandar trabajos que pueden ser directamente copiados de internet? ¿Alguien me puede decir qué podemos extraer de lo anterior?

La culpa de que los alumnos copien en los exámenes es del modelo de evaluación que estamos utilizando. No hay nada peor que plantear un examen como sistema de taxonomización porque, lo único que vamos a conseguir con lo anterior, es saber qué conocimientos volátiles tienen en ese momento. Recordar y vomitar la biografía de determinados autores literarios o cualquier hazaña bélica por el simple hecho de que un determinado día van a tener que verter lo anterior en una hoja de papel es muy triste. Más aún porque lo anterior demuestra poco más allá de la capacidad de uno de gestionar su memoria. Y sí, seguro que alguno diréis que esto sólo sucede en materias de ámbito lingüístico o social. Pues no, lamento informaros de que, por desgracia, en materias más técnicas también hay un porcentaje de replicación demasiado grande de contenidos porque, sinceramente, ¿cuando el problema matemático que se pone es exactamente igual que el que han hecho en clase para facilitar las cosas cambiando, con suerte, los números, es que hay un gran problema en el concepto de evaluación?

Realmente, cada vez tengo más claro que el problema no es el acto de copiar. El problema de fondo son los mecanismos que usamos para evaluar porque, lo único que estamos haciendo con tanto examen y trabajo fácilmente reproducible, es pervertir la evaluación del alumno para convertirla en un simple objeto de calificación que demuestra, tan sólo, las capacidades de nuestros alumnos en adaptarse a un sistema educativo diseñado basándonos en un sistema de repetición y exposición literal de lo estudiado.

Sí, creo, con todo el cariño del mundo, que si uno se preocupa porque sus alumnos copien en el examen tiene un grave problema 🙂

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