¿Por qué (quizás) ahora no me volvería a dedicar a la docencia?

Hace un tiempo os conté en este blog cómo fue mi primer día como docente (enlace). Y, en estos más de veinticinco años de profesión he visto una reducción brutal de mis condiciones laborales y de los resultados de mi alumnado. Se ha aumentado la carga burocrática hasta el infinito y, por desgracia, se han ido sumando nuevas exigencias profesionales que nada tienen que ver con mi función profesional. Porque, aunque a algunos les chirríe oírlo, la función de un docente es que su alumnado aprenda. Si nos cargamos esta premisa, llamemos a lo que estamos haciendo otra cosa. Y no pasa nada.

Quizás también me está pillando la situación bastante mayor. Bueno, no llego todavía a los cincuenta pero, al haber empezado joven y haber pasado por varios sitios, he podido ver la degradación (no solo) de mi asignatura. Me acuerdo cuando dotaron, al principio de la misma, de talleres de Tecnología en todos los centros educativos. ¿Sabéis ahora cuánto material de Tecnología se suministra a los centros educativos o se envía para que renueven el mismo? Ninguno. Salvo cuatro excepciones no hay ni un solo centro educativo que conozca al que hayan enviado material para renovarlo. Salvo, claro está, cuatro kits comprados a determinadas empresas que nadie sabe para qué sirven. Ya no es solo que no sepamos para qué sirven. Es que cuando nos ponemos a trastear con ellos, lo que vemos es que no sirven para nada de lo que prometen que sirven.

Hablo de mi asignatura (ahora materia, porque lo de cambiar nombres sí que está a la orden del día), pero podría extrapolarlo a otras de ámbito más práctico. Decidme cuántos laboratorios de ciencias de los centros educativos han sido renovados en los últimos veinte años. Cuánto material de Educación Física se ha suministrado. Salvo, repito, que haya centros que hayan comprado con su dinero ciertas cosas porque, al final, cada vez se depende más de tener un buen equipo directivo que de otra cosa.

Los Claustros han perdido su funcionalidad. No sirven para nada más que para que se expongan cuatro cosas y se voten acríticamente. Mis compañeros cada vez están más cansados de lo que están haciendo en su aula. El ambiente dentro del aula ha empeorado. Solo hace falta querer reconocerlo. Y, por mucho que algunos intenten hacer “experimentos motivadores”, los mismos solo sirven para que el alumnado no se aburra. Esa es la máxima de la educación actual: que el alumnado no se aburra y no se frustre. En detrimento, claro está, de otras cuestiones. Navegar contracorriente, por si alguien tiene alguna crítica a esto que digo, deja un desgaste inasumible.

Y reitero el tema de la burocracia. Programaciones, criterios de evaluación hasta el infinito, evaluaciones iniciales, reuniones que no sabes muy bien para qué sirven y programas informáticos que, a los equipos directivos, les llevan locos por la gran cantidad de cosas que les piden. Nos han convertido en burócratas. En lo mismo en lo que primero convirtieron a los inspectores. Y ahora han ido a por los docentes. Inspectores a los que han machacado a papeleo que ahora se dedican a machacar a los docentes a papeleo. No es su culpa. La política educativa, gestionada por intereses muy poco educativos, ha provocado lo anterior. Es la legislación educativa la que nos obliga a ser burócratas. Legislación en la que no ha participado (casi) ningún docente en activo, ni personal de inspección. Han participado cuatro que tienen unas ideas muy locas y que hace siglos que no saben que está pasando en las aulas. Salvo alguno que, curiosamente, tampoco da muchas horas de docencia directa.

Antes los docentes huían del aula hacia otros lugares (asesores varios) porque no les gustaba dar clase. Ahora, cada vez son más, los que huyen para no acabarse de quemar. Nos están quemando, apuñalando y matando. Sí, conviene recordar el tema del compañero muerto hace años por disparos de ballesta. Aquí mucho insistir en las condiciones en las que el alumnado da clase y olvidarse completamente de los docentes. Además, un colectivo siempre puesto en la picota. Con ayuda, claro está, siempre de cuatro colaboracionistas que siempre dicen “que no debemos ser corporativistas”. Buscando siempre peros o sacando casos individuales para dejar caer su pulla contra sus compañeros. Ellos siempre impolutos. Por eso en sus aulas las cosas sí que funcionan. Bueno, va a ser que no, pero no os lo van a decir. No permite que vendan sus libros o se les desmonte su ensoñación pedagógica.

Ha salido el informe de la Fundación SM hace poco (aquí). Dice cosas que vemos todos: desafección profunda con nuestra profesión, cada vez más a disgusto en el aula, cada vez un sentimiento de menor valor social de nuestra profesión, cada vez un menor tiempo para dedicarlo a preparar clases porque se nos va en cosas que nos han ido mandando, etc. Es que solo hace falta querer abrir los ojos. Y no estoy hablando solo que lo abramos los docentes. Estoy hablando de que la sociedad, si no ve lo que está pasando en la educación, tiene un problema.

Si saliera ahora de la Facultad, posiblemente, no me dedicaría de nuevo a la docencia. No pagaría el impuesto revolucionario en el que consiste el Máster, ni me apetecería estar en aulas, cada vez más duras, con mayor exigencia a todos los niveles y con unas condiciones laborales que, al menos en mi caso, han reducido mi nivel adquisitivo en más de un 30%. Lo sé, pasa en la mayoría de trabajos. Pero, por favor, que cada uno cuestione lo que está pasando en el suyo y no, porque cobre un sueldo de mierda, quiera que los demás lo cobren. Se ha de ser, como he dicho en múltiples ocasiones, ser muy estúpido para defender que otro tenga peores condiciones laborales en lugar de pedir mejores condiciones laborales para uno mismo.

Por cierto, en algunas Comunidades están proponiendo, ante la falta de docentes de determinadas especialidades, que puedan aumentar su horario lectivo en 6 horas semanales por 400 euros. Sí, habéis leído bien, unos 15 euros la hora. Y, sinceramente, me parece una vergüenza pero, como cada vez la situación económica está peor, seguro que hay compañeros que lo aceptarán si se pone en marcha esto. Eso sí, con el perjuicio en la calidad de las clases que se da porque, al menos a mí, con la experiencia que llevo (que es mucha y doy clase en la ESO y no en Formación Profesional), cada hora de clase me supone media de preparación. Lo que implica que, para ese profesorado, normalmente de FP que no encuentran, esos 15 euros la hora son ficticios y serían unos 6. ¿Qué calidad educativa pretendemos dar con docentes que cobren 6 euros a la hora? Algo que intuyo que veremos en nada de forma habitual.

Si la función del docente ha dejado de que su alumnado aprenda digámoslo de una vez. Eso sí, por favor, no engañéis a nadie diciendo que en la docencia van a conseguir cambiar la sociedad a mejor porque, al menos los que mandan desde arriba, lo único que quieren es mantener ciertas cosas y cambiarla a peor. Por ello toca, desde hace un tiempo, señalar a los docentes como culpables de todos los males. Lo mismo que, como sabéis, han hecho también con los médicos, con la policía, con los jueces e hicieron con los controladores aéreos. Además a esto se añade la campaña de enfrentamiento entre familias y docentes porque, al final, que nadie se piense que esto no está motivado por terceros. Lo está. Solo hace falta quererlo ver.

A partir del lunes (bueno, el martes en mi caso por festividad en mi Comunidad) seguiré haciendo, por mi alumnado y por ser profesional, lo mejor que pueda y sepa en mi aula. Ya estoy muy mayor para hacer lo que pretenden vender como maravilloso bajo el concepto de mierda de “reinventarse”. Espero que mi hija no se dedique a la docencia. La quiero mucho y no me gustaría. Eso sí, la apoyaré decida lo que decida.

Lo más importante del blog es que os paséis por aquí, pero si queréis colaborar en su mantenimiento…

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33 comentarios

  1. Me he encontrado este blog por casualidad, y me he puesto a leerlo, incluidos los comentarios finales. Llevo casi 20 años enseñando en Secundaria y ahora tengo 46. Me planteo a diario dejarlo, pero me tiran atrás cuestiones como la pensión y poder jubilarme con 60 o 62 años. A veces agradecería que me echasen de la enseñanza para dar el paso. Las faltas de respeto son constantes, ya sea de un modo u otro: alumnos que parecen sordos, que te contestan de malos modos, que se te encaran, que te discuten cualquier nota o incluso lo que impartes y cómo lo haces. Pero efectivamente, al sistema parece que lo único que le importa es el último disparate venido de arriba, en la actualidad la evaluación por competencias que le ha puesto la puntilla a las asignaturas. Os pongo un ejemplo, algo que he sacado de la contestación de un compañero al tutor del grupo que pedía información: “El examen que hemos hecho no ha sido muy brillante. Evalué cinco criterios: en ortografía sacó un 7,14; en concepción literaria, un 2,86; en composición literaria, un 0; en morfología, un 0; y en sintaxis, un 0,57. En cuanto a la prueba de lectura, en los criterios referidos a la comprensión del texto ha obtenido un 7,50; y en los criterios de cuestiones estilísticas y ortográficas, un 5. En la ficha de vocabulario ha obtenido un 10. En el registro anecdótico de la observación directa en el aula, tiene en lo que llevamos de evaluación una media de 3,68”.

    Pues eso, este compañero, con toda su buena intención, trata de seguir los dictados de arriba. Simplemente, nos van volver locos y ni los padres ni los alumnos van a enterarse de nada. Si esto sigue así, vamos a parecer una secta con un lenguaje solo para iniciados. Por cierto, el compañero es de Lengua Castellana, pero es que esto cualquier día lo suscribe uno de Educación Física (recordad: ahora todos evaluamos por competencias).

    1. No soy quién para aconsejarte. Yo estoy hablando de lo que me plantearía si pudiera volver atrás. Eso sí, ahora, al menos en mi caso, es inviable. Además, debo reconocer, que esta profesión me ha acabado gustando y espero que, en lo que me queda, no acabe derivando mucho más. Pero esto de que no pueden ir las cosas a peor es algo que, (no solo) en educación, es difícil que se dé. Siempre va a peor. Y parecía imposible.

  2. Cierto todo lo que dice…pero hay un gran PERO…no veo iniciativa, no veo quejarse donde hay que quejarse; no veo negarse a hacer todo lo que no sea de su competencia. Etc. He ahí el gran problema del profesorado. Pasividad. Yo ya soy conocido por el protestón. Me niego a hacer lo que me piden que sea administrativo. Estoy todo el rato sacando la normativa para que no me la.juegem. y si en los claustros hay que hscer lavados de cara, se hacen y que conste en acta. Mis compañeros mientras se quejan mucho y luego no tienen lo que hay que tener para quejarse en público. La ley. Eso es otro cantar…ni izquierda ni derecha. Todos han hechos destrozos y seguís votando a los mismos. Así os va

    1. Quejarse desde el sofá (especialmente con el soma de las redes sociales) es mucho más sencillo. Eso sí, permíteme discrepar de varios matices de tu comentario. Por cierto, la pasividad no solo es a nivel de nuestra profesión. Un saludo.

  3. No puedo estar más de acuerdo en todo… Sólo ampliaría el tema de la peligrosidad que implica que los equipos directivos sean plenipotenciarios y estén, en muchos casos, instalando dictaduras en sus centros, impidiendo la libertad del profesorado, preocupados sólo por lamerle los bajos a la inspección.

    1. Lo del Decreto de Plantillas catalán, en el que los directores pueden elegir a parte de sus plantillas, está generando muchos problemas. Y no estoy hablando solo de cuestiones laborales. El alumnado de esos centros no está aprendiendo más. Eso sí, gusta implantar la dictadura del miedo. Algo que, a algunos, les gusta especialmente.

  4. Aquí uno que lo ha dejado.
    15 años en esto y ahora dar clase es lo de menos.
    Aguantar faltas de respeto constantes de alumnos, padres y madres…
    Burocracia hasta morir, y sobre todo que te culpen de todo si un alumno no aprueba cargandote hasta arriba de informes y planes para quién es un mueble…

  5. Llevo 35 años en esta profesión. Profesor de la Enseñanza Pública. Mi trabajo me sigue ilusionando como el primer día. Pero reconozco que muchas de las ideas que se exponen aquí son ciertas. Para mí, la peor de todas es la falta de respeto y confianza en nuestro trabajo que se traduce en una burocracia insoportable. Ahora bien, mis 35 años de ejercicio docente me han dejado claro que una parte de culpa es nuestra. Nos hemos dejado avasallar como colectivo. Que yo recuerde la última huelga en condiciones que se hizo en educación fue el curso 87-88. Un curso antes de que yo entrara en el cuerpo. Ya ha llovido desde entonces.

    1. Un funcionario es libre, por legislación, de ponerse en huelga en cualquier momento. Quizás deberíamos esperar menos al colectivo e ir más a las acciones individuales pero, al final, la queja permanente de “que el colectivo no se moviliza”, lleva a una menor movilización. ¿Culpa? De todos un poco.

  6. En mis tiempos de estudiante de COU todavía no había universidad en mi región (adivinen cual; la misma por donde aún no pasa el AVE). La alternativa era Magisterio o Seminario. Me convertí en maestro. En el 83 compré mi primer ordenador y aprendí a hacer programas educativos y juegos que ensayaba con mis alumnos. Gracias a eso no me moría de asco y aburrimiento en las clases. El mejor día de mi profesión: el día en que me jubilé con 60 años. En estos tiempos yo tampoco elegiría esta profesión. Suerte a los que no tienen otra. También les llegará por fin la jubilación.

    1. Es una pena que cada vez haya más docentes en las aulas con ganas de jubilarse. Y no lo digo por el tema de “que sea imprescindible hacerlo”. Hablo de la instauración del pensamiento de “huir en el primer momento en el que se pueda”. El abandono de docentes está siguiendo un goteo incesante. E irá, si no cambian las cosas (que no se vislumbra), a más. Disfruta de la merecida jubilación.

  7. Completamente de acuerdo. Felizmente jubilada después de 40 años de docencia. Tengo dos hijos mayores. Solo les he prohibido una cosa en mi vida: dedicarse a la docencia, jamás. Para sufrir todos los días en el trabajo ya estaba su madre. Mucho ánimo.

  8. La enseñanza es una profesión que se ve atropellada por los tiempos. A día de hoy, los profesores están para custodiar a los alumnos hasta que los padres vuelvan del trabajo.
    Puedes tener acceso telematico inmediato al número uno mundial de lo suyo, a golpe de click
    Quieres programar? Lo que quieras desde tu casa
    Marketing?
    Contabilidad?
    Internet favorece la curiosidad

    La educación se ha democratizado y, habiendo gente increíble, no tiene sentido que te eduque gente anclada en la edad de piedra, obsoleta y desmotivada, como mucho profesor y catedrático.
    Qué te enseña alguien que no ha montado una empresa, que no ha trabajado en la privada, que no se recicla?
    La educación principal se debe hacer en casa, el cole sirve para la convivencia. El resto, internet es la biblioteca de Alejandría

    1. Enseñar en un aula tiene poco que ver con trabajar o dirigir una empresa. No se trata de PRODUCIR a toda costa.
      Se nota la típica envidia de siempre de algunos en el número de vacaciones y últimamente la envidia del sueldo..
      Con esto respondo al artículo anterior y a los posteriores similares a él.

  9. 15 euros/h son 2400 brutos a 8h/jornada. Unos 1900 limpios al mes. Muchos de los ingenieros que hacen horas extras no remuneradas cada día para diseñar las estructuras de las casas donde vivimos, los coches que conducimos o muchas cosas más, cobran bastante menos llevándose los problemas a casa. Los señores que a usted en alguno de sus más de 90 días de vacaciones anuales, le ponen la cocacola en sus tiempos de ocio cobran entre 1000 y 1200€/ mes por hacer ese trabajo durante al menos 8H/día.
    Tienen 17,5 h/semanales de clase por contrato, ni trabajan navidades las navidades de los niños, la semana santa de los niños, ni los veranos de los niños, además, hacen todos los puentes posibles, habidos y por haber.

    Por favor….si tan mal están que usted se plantea no ser docente del sistema público no lo plantee…. Váyase al sistema privado. A veces un baño de realidad sienta bien para saber qué valores transmitir….

    1. No voy a entrar a debatir con usted porque, curiosamente, ya me he planteado antes de escribir este artículo que alguno iría por aquí. Por eso he puesto textualmente que… “Si saliera ahora de la Facultad, posiblemente, no me dedicaría de nuevo a la docencia. No pagaría el impuesto revolucionario en el que consiste el Máster, ni me apetecería estar en aulas, cada vez más duras, con mayor exigencia a todos los niveles y con unas condiciones laborales que, al menos en mi caso, han reducido mi nivel adquisitivo en más de un 30%. Lo sé, pasa en la mayoría de trabajos. Pero, por favor, que cada uno cuestione lo que está pasando en el suyo y no, porque cobre un sueldo de mierda, quiera que los demás lo cobren. Se ha de ser, como he dicho en múltiples ocasiones, ser muy estúpido para defender que otro tenga peores condiciones laborales en lugar de pedir mejores condiciones laborales para uno mismo.

      Eso sí, lo repito, más allá de no entrar en que una hora de trabajo de aula no implica solo esa hora de trabajo de aula, se ha de ser muy estúpido para ponerse a cuestionar las condiciones laborales de terceros en lugar de pedir la mejora de las condiciones laborales de uno. Así nos va. 🙁

      1. soy ingeniero. en mi vida, para costearme los estudios he tenido 14 trabajos distintos, entre ellos, 2 de docente. conozco las condiciones generales de la profesión de ingeniería y las de profesor y funcionario porque tengo muchos familiares y amigos profesores y funcionarios. cobro más que esos 15 euros la hora de que habla su compañero. pero es k mi trabajo implica jornadas de semanas enteras de 17,si 17 horas al dia fuera trabajando. me he juntado con profesores de formación profesional y NINGUNO tiene ni flores del estado de la tècnica de la actividad industrial que enseña. sus alumnos tienen problemas para saber en qué sentido se afloja un tornillo…. y para eso no hay excusa que valga. no es un tema envidia. es un tema de que, en general, y reconozco que queda algún buen profesor, los que cobran por ser profesor, hoy día son personajes acomodados que se meten a la docencia con la idea de un sueldo X y unas vacaciones eternas k acaban pareciendoles poco en cuando se acostumbran a ello. estas condiciones, a parte de ser discriminatorias totalmente hacia los trabajadores k pagamos sus sueldos, no se justifican con un nivel de exigencia de calidad de su trabajo. si un profe viene a clase sin preparar su temario, no pasa nada. si los alumnos le importan un pimiento, no pasa nada. si en los 15 días siguientes a la evaluación no aparecen por el cole o el bar es el punto de Reunión por 2h oras al día y luego a casita, no pasa nada, si se coje las horas del medico o los tramites personales k puede hacer por las tardes, en las mañanas, y preferiblemente en viernes o lunes, y con ello hace puente y tiene un día (mas) libre y deja a sus alumnos en la estacada, no pasa nada. si la administración les complementa la pensión con un plan de pensiones privado ( si, ese de la caixa de la generalitat) , se quejan porque es poco. USTEDES SON EL EJEMPLO DE LO PUBLICO Y DEL BUEN USO DE LOS IMPUESTOS Y SON LOS PRIMEROS, EN GENERAL EN APROVECHAR QUALQUIER RESQUICIO DE LA ADMINISTRACION PARA ESTRUJAR MAS AL SISTEMA O TRABAJAR MENOS.
        si para usted 38000€ DE SAQUE + trienios +estadios +complementos de todo tipo +tutorias no es un sueldo digno por un nivel de exigencia nulo y por 700 y pocas horas docentes, hagaselo mirar y vaya a explicar la realidad de sus condiciones laborales a un congreso de trabajadores de la construcción o de industria o de hostelería, o de empleados de gestoria, o comercio…. y si no llega porque le parece que cobra poco tiene toda la libertad del mundo de hacer horas por las tardes, o en los veranos clases de refuerzo, eso sí, hágalas declarando las horas, no en negro, que recuerde que su sueldo se paga con nuestros impuestos, pero luego a muchos de los empleados públicos les cuesta una enormidad no defraudar en cuánto tienen la más mínima oportunidad… pero resulta que ante tan horrendas y precarias condiciones laborales y salariales el 98% de los maestros, ni cambia de trabajo ni hace una mísera hora extra… así que tan mal no estaremos.

    2. Don Carlos ¿es usted docente para saber lo que gana “limpio” un docente? No debe de serlo. Tampoco sabe que no son 90 días de vacaciones, ni 17,5 horas de clase, ni si los docentes se llevan o nonlos problemas a casa. Usted miente o inventa ¿A qué ingenieros conoce usted? Si tan vergonzósamente ventajoso le parece todo, hágase docente y sí podrá opinar. Mientras tanto, siga aspirando a un sueldazo sin formación ni esfuerzo, que es lo que se pretende hoy día e este país.

    3. Carlos, si un ingeniero cobra menos que un profesor, mal ingeniero será. Y trabajo a casa… lo dices como si los profesores no nos lleváramos trabajo y disgustos (bastantes) a casa.

      Ahora, compararnos con los camareros… que nivel. Los camareros lo tienen fácil, solo es sacarse el bachiller con nota para entrar en la carrera, hacer los 4 años (en mi época 5) después otro año más del master (otros 3000€) y después empezar de interino y intentar sacarse una oposición. Lo que se dice de haber estudiado, vamos. Y te lo dice uno que hace 4 años que es profesor y fui 14 años camarero. Y he tenido más dolores de cabeza (migrañas tensionales) depresión y ansiedad (nunca me he comido una baja, que ya veo por dónde vas) en estos 4 años que en los 14 pasados.

      Y tranquilo que me estoy replanteando que haré, si seguir de docente o no, no te preocupes por eso tampoco.

      No vayas dando lecciones por ahí y dando baños de realidad ni abriendo la boca confirmando que eres tonto.

      1. víctor, si un ingeniero cobra menos que un profesor en el 80% de su profesión y al menos en casi todos sus rangos. te pongo un ejemplo. el convenio de industria para un ingeniero de primer año establece 24000euros brutos al año. el de secundaria en Catalunya 38000 ( creo k en Castilla 35 que es de los mas bajos) . está publicado. seguimos?

  10. Magnifico artículo. Cuanta verdad en todo lo expuesto.
    Que poco compañerismo hay en la docencia, dónde deambulan la mayoría de docentes con gran cinismo e hipocresía sudando la gota gorda. Acomplejados y aborregados sin ningún tipo de autocrítica, adormecidos intelectualmente. Sin ninguna otra pretensión que mirar el reloj y dejar pasar el tiempo. Es un prostíbulo dónde venden su dignidad por un puñado de euros. Pocos lo reconocen pero no hay más que mirar sus caras para ver cómo les delatan. Sus hechos no se corresponde con lo dicen.
    Por mi parte, he tirado la toalla, ya sólo me queda mirar el reloj para ver cuando me cae la jubilación. Soy de Informática. Cada año le cambian el nombre a mi materia. Y tengo que pelearme con ordenadores del siglo pasado.

    1. No comparto lo de que estemos mirando solo el reloj dejando pasar el tiempo. Creo que la inmensa mayoría estamos/están interesados en que el alumnado aprenda. Eso sí, totalmente desconcertados con lo que está pasando en nuestra profesión y en su evolución. Lo de la renovación de los centros educativos, a nivel material, es algo que merecería un capítulo aparte (como ya he comentado algunos ejemplos). Un saludo y ánimo. Seguiremos haciendo, como he dicho en esta respuesta, lo que podamos porque, al final, somos profesionales de esto.

  11. Xec, no dius res en concret. Les condicions són una merda? Ok. L’alumnat és idiota i els pares, també? Ok. Paguen poc i fas molta burocràcia? Ok. Què seria l’ideal?
    Jo, el que veig a la pública és molt poqueta responsabilitat docent. Poquetes hores i no els hi toquem gaire la pera. Molt poquet nivell i molta pamplina pseudo-educativa.
    Es va veure durant la pandèmia, que vau desaparéixer de la terra i us van obligar a tornar a les aules.

    1. Qui ha dit que l’alumnat i les famílies són idiotes? Això no és cert. He parlat de les condicions en les quals es desenvolupa el nostre treball cada cop són pitjors. El que manca és una avaluació de tot el sistema i de posar-hi mitjans per tal, no només de fer que sigui una feina atractiva laboralment. Fer que pugui ser una feina en la que s’ofereixi el millor servei (aprenentatge) a l’alumnat. Una feina avaluada, ben gestionada i amb bones condicions laborals (no només per la part econòmica) pels seus treballadors, fa que es realitzi millor. I no estic parlant només de la docència.

      En referència al tema de la “desaparició de les aules durant la pandèmia” crec que ni mereix resposta. Va passar el mateix que a totes les professions. I amb el mateix percentatge. Com en l’actualitat en l’existència de bons i mals professionals (en mateix percentatge que en qualsevol professió).

    1. Lo de cierto es una “reflexión personal”, con todos los matices que ello implica. Lo de triste, al menos para mí, sí que lo es.

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