¿Por qué no se deberían homologar los títulos de las Universidades privadas?

univer_privadaEstos días los alumnos de las diferentes Comunidades están realizando los exámenes de Selectividad. Una prueba que, en muchos casos, va a marcar su futuro profesional. Unas pruebas que, con independencia del modelo educativo que se haya elegido para cursar sus estudios de bachiller (centros públicos, concertados o privados), van a servir para compensar esas desigualdades a nivel de calificaciones que se podrían dar entre los mismos. Un sistema, la Selectividad que, a pesar de lo malo que pueda ser, sirve para dotar de justicia a unas calificaciones que van a permitir que el alumno curse los estudios deseados.

Una vez realizados los exámenes de la tan temida Selectividad (que no lo es tanto) sólo queda esperar las calificaciones, hacer los porcentajes pertinentes con la media de bachillerato y rezar para que cuando publiquen las notas de corte de acceso a las Universidades Públicas permitan que la media les permita acceder a la carrera deseada. Un sistema “justo” (dentro de lo que cabe) que permitirá que la competencia prime por delante de otros factores externos (nivel económico, entorno social, situaciones familiares, etc.).

¿Qué pasa si un alumno no consigue llegar a la media elegida para llegar a sus sueños? ¿Qué pasa si un alumno se queda a las puertas de su Universidad (o de su futuro)? En ese momento se le plantean diferentes opciones: matricularse en una carrera cuya nota de corte le permita acceder a la misma o ir a cursar sus estudios en una Universidad privada. Una Universidad privada que, curiosamente, nunca tiene nota de corte y cuyo sistema de selección se basa en cuestiones bien poco transparentes.

Entre las cuestiones que permiten a un alumno realizar sus estudios en una determinada Universidad privada están las siguientes (algunas de las cuales se han introducido en la LOMCE para eliminar la posibilidad de los que tengan dinero o pertenezcan a determinados grupos influyentes puedan quedarse sin su plaza en la Pública):

  • En la mayoría de Universidades privadas no se exige haber realizado la Selectividad y, por ello, puede haber centros educativos (no de titularidad Pública) que se dediquen a “falsear” las calificaciones de bachiller de sus alumnos. Curiosamente, también se da el caso que algunos centros educativos tienen convenios con determinadas Universidades privadas (el caso más conocido es la relación entre el Opus y la Universidad de Navarra -fundada por José Maria Escrivá, el creador del Opus Dei). Es por ello muy fácil encontrar que los alumnos que acuden a dicho centro educativo proceden habitualmente de centros de secundaria gestionados por el Opus
  • Muchas Universidades privadas exigen el pago de una determinada cantidad de dinero por poder postularse a ocupar una de sus plazas. Mediante este sistema de pago por “petición de entrada” se filtra gran parte del alumnado (especialmente el de bajos recursos económicos)
  • Algunas Universidades privadas realizan una entrevista personal para seleccionar a sus futuros alumnos. Dentro de algunas cuestiones que se comentan que se plantean están la de la formación de los padres, hermanos, divorcios u otras cuestiones más ideológicas que de capacidad académica. ¿Alguien se imagina que ser hijo de padres divorciados o defender el matrimonio homosexual te impida cursar una carrera que permite obtener títulos homologados por el Estado? ¿Alguien se plantea que haya Universidades, como la Universidad Católica de San Antonio que, en lugar de formar médicos forme ideólogos de la medicina (con consignas como negarse a la fecundación invitro, al aborto, etc.)?
  • ¿Por qué no se publican los criterios de acceso de forma transparente, al igual que en la Pública, para entrar en dichas Universidades privadas ya que el título que se va a obtener va a permitir lo mismo que en el primer caso?, etc.

Por tanto, queda bastante claro a la vista de lo expuesto que el Estado, dentro de sus competencias, debería ser el único expedidor de títulos oficiales y, a los alumnos que hayan elegido la vía de la Universidad privada, se les debería hacer una reválida (en este caso necesaria) que permitiera compensar la dificultad de haber accedido a una Universidad Pública bajo criterios de mérito y en total transparencia. Discriminar es ilegal y permitir que las Universidades privadas sigan expidiendo títulos universitarios de validez internacional sin ningún tipo de control… también.

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