¿Por qué hay tanto interés en confundir los conceptos de inclusión e integración en el ámbito educativo?

Debo reconocer que, desde hace ya unos años, hay un concepto que me preocupa a nivel profesional. Bueno, me preocupa a nivel profesional y como padre de una alumna de cuarto de ESO. Me estoy refiriendo al concepto de inclusión. Más bien al interés de confundir los conceptos de inclusión e integración que algunos, seguramente con toda la buena fe del mundo, están haciendo. Algo que, como he dicho antes, me genera mucho desasosiego porque dicha confusión acaba convirtiéndose en determinados empastres organizativos y perjudica especialmente al alumnado más vulnerable.

¿Por qué estoy hablando de la confusión entre los conceptos?

Pues bien, porque integración educativa implica realizar un proceso de enseñanza-aprendizaje en el mismo lugar y sin tener en cuenta ninguna característica del alumnado. Se trata de un modelo en el que se integra por decreto y cuya única premisa es que estén todos escolarizados en el mismo sitio y en el mismo momento. Estoy hablando de su definición educativa. En el caso social, la integración sigue una premisas parecidas.

En el caso de la inclusión educativa, el concepto varía e intenta, a diferencia de la integración, dar un proceso de atención individualizada a todo el alumnado.

La inclusión es vista como un proceso de dirección y respuesta a la diversidad de necesidades de todos los aprendices a través de la participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades y la reducción de la exclusión en y desde la educación. Implica cambios y modificaciones en contenido, enfoques, estructuras y estrategias, con la visión común que cubre a todos los niños de un rango apropiado de edad y la convicción de que es responsabilidad del sistema regular educar a todos los niños.

La definición anterior es la de la UNESCO y, en principio es la que guía todo el discurso imperante acerca del concepto de inclusión educativa.

Pues bien, ¿no hay nada que os chirríe? ¿Cuál es el modelo de inclusión educativa que se defiende desde las administraciones? ¿Cuál es el modelo de inclusión mediatizado por los medios y las redes sociales? Sí, no están hablando de modelos de inclusión. Están hablando de integración que, como ya he dicho antes, no es lo mismo.

La inclusión educativa no obliga a agrupamientos por edad. La inclusión educativa no obliga a cerrar los centros de educación especial. La inclusión educativa no hace que las atenciones educativas deban hacerse dentro del aula. Ni tampoco, aunque algunos os digan lo contrario, la inclusión educativa consiste en mantener aulas multinivel. No. Lo que dice el concepto es que debemos de conseguir que todo nuestro alumnado tenga las mismas posibilidades y recursos para poder alcanzar su máximo nivel educativo. Eso es lo que dice el concepto de inclusión.

Por tanto, ¿a quién le interesa realmente esta manipulación que se está dando en el concepto? ¿Por qué hay tantos que confunden inclusión con integración? ¿Por qué hay compañeros que ven en la diversidad de aprendizajes un problema y exigen que la integración se priorice frente a la inclusión? ¿Por qué estamos perjudicando al alumnado más vulnerable con una integración forzada, sin recursos humanos ni materiales? ¿Quién está tras ese perjuicio que, al final, acaba perjudicando a los más vulnerables y a los no tan vulnerables pero, que por una determinada organización de aulas y centros integradora (no inclusiva), hace que por falta de mucho apoyo familiar, a nivel de recursos económicos y culturales, se vean obligados a mantener los techos de cristal?

La verdad es que me preocupa la confusión entre inclusión e integración. Eso sí, lo que tengo muy claro es que el modelo de integración (que no inclusión) por el que algunos postulan cambiándole torticeramente el nombre, acaba excluyendo a gran parte de nuestro alumnado. Y eso es lo más grave del asunto.

Lo sé. Seguramente algunos buscaréis algún resquicio en mi argumentación para poder seguir manteniendo vuestro confuso relato pero, por favor, lo único que os pido es que penséis en el alumnado. En todo porque, al final, este relato en el que estáis confundiendo conceptos, acaba siendo aplicado por una apisonadora pedagógica, en formato decisiones políticas, que acaba dejando a muchos por el camino.

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2 comentarios

  1. Molt d’acord, Jordi. Vaig ser mestra d’educació especial i comparteixo el que afirmes. Voler tancar les escoles d’educació especial “per principi” no em sembla correcte. Cal posar-se a la pell de l’alumne amb discapacitat intelectual.

    1. S’està confonent integració, barrejada amb caritat, amb inclusió. I això porta a voler fer determinades aberracions com és el cas que comentes. És imprescindible, tal i com molt bé dius, posar-se en la pell de l’alumnat. Una abraçada.

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