Póntelo, pónselo

Follar es sano. Es muy sano, siempre y cuando uno tome las precauciones oportunas. No es lo mismo follar a pelo, que follar sin pelo. No es lo mismo follar con la pareja de siempre, que tener un batiburrillo de parejas puntuales. No, no es lo mismo follar por Tinder que follar por Meetic pero, al final, esto que voy a escribir va poco de follar a lo loco y mucho de follar “al condón”.

Fuente: ShutterStock

No, no penséis que después de leer lo anterior, voy a hablar de la necesaria asignatura de porno y zoofilia para mayores de dieciocho. Tampoco voy a hablar de posturas del misionero, de si uno es pasivo o activo ni, tan siquiera del tamaño de ninguna parte de la anatomía. Tampoco voy a hablar de gonorrea, clamidia o listeria. No tengo claro que esto último se contagie, pero ya puestos…

Voy a hablar de la cantidad de docentes que hacen determinadas cosas sin tomar las debidas precauciones. De condones educativos que no se ponen. De abrazar determinadas metodologías sin ningún tipo de consideración ni diseño previo. Del uso de determinadas herramientas de las que, curiosamente, solo nos fiamos de lo que nos dicen las que nos las venden. En definitiva, de muchas experiencias pedagógicas cuyo único resultado posible a medio plazo, es que se conviertan en un auténtico bluf. Ya son muchas las experiencias sin condón que, por desgracia, llevan a resultados totalmente opuestos a lo que se pretendía en un primer momento.

Aquí parece que todos hayan venido a follar (en versión flippeada, abpada, ticteada o cooperativizada). El folleteo educativo está a la orden del día. Todos van de flor en flor dejando rastros imposibles de digerir. No folla más el que más le da a la zambomba o la que más le da a ese aparatito con forma fálica. Por cierto, allá cada cual con lo que se apetezca meterse por sus agujeros. Son sus agujeros y no afectan a terceros. El problema es cuando a alguien se le ocurre jugar con agujeros de terceros. Ahí tenemos un gran problema. Más aún si no avisa, planifica o funciona en el momento. Es que, al final, uno si no lo tiene claro puede hacer mucho daño.

Al igual que si uno fornicia habitualmente con desconocidos/as se debería proteger y proteger al/a la desconocido/a, uno cuando aplica determinadas cosas en el aula habría de cuidar a los que enseña. Algo que pasa por saber bien qué está haciendo, saber bien para qué lo está haciendo y, como siempre, tener mucho cuidado antes de probar ciertas cosas. No lo digo yo, lo dice el sentido común. Uno de los sentidos, por lo visto, más abandonados por algunos que, sin ningún tipo de consideración, se dedican a meterse en una orgía sin saber qué se va a encontrar. Y al final pasa lo que pasa.

Sed buenos con vuestros alumnos. Tomad las precauciones necesarias antes de abocaros sin remisión a hacer ciertas cosas o usar determinadas herramientas. Pensad en todo el daño que podéis hacer porque, aunque haya cosas que deban cambiarse, no vaya a ser que sea  peor el remedio que la enfermedad. Feliz entrada de curso.

Admito que me taxonomicéis el post, siguiendo la taxonomía denostada de Bloom, como poseedor de tres rombos. Eso sí, dividídmelos por el método ABN ;)

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener el blog, ya sabéis…Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Responder

avatar
  
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
  Subscribe  
Notifica
You May Also Like