Pesadillas

No sabéis el mal cuerpo que tengo esta mañana. He tenido pesadillas recurrentes acerca de mi profesión. Unas pesadillas que, enlazándose una tras otra, han impedido que descansara de forma angelical. Bueno, sinceramente, desde la operación duermo bastante mal y, a menudo, pienso en todo lo que aún puede salir mal pero, lo de hoy ha sido demasiado.

Fuente: Fotolia CC

He empezando soñando acerca de un banco que tiene de asesor de temas educativos a un youtuber, cuyo objetivo siempre que tuitea es poner a los docentes a parir. Le he sumado a esa pesadilla, la más recurrente de la existencia de varios medios de comunicación que hacen campaña acerca de la necesidad de eliminar a los funcionarios, lo importante que es innovar en el aula para los que están en ella y, al final, cargar TODA la culpa del fracaso escolar en los docentes. Por suerte, al igual que el resto de sueños de esta noche, una vez despierto se habrá dejado atrás esas pesadillas.

También he soñado con un grupo de monjas que, frente a un auditorio formado por docentes procedían a bailar. Y con ellas los que se iban poniendo palote en el público y las que iban mojando las bragas. Además he soñado que pertenecían a un colegio concertado de élite que cobra unos cuantos cientos de euros al mes a sus alumnos para introducirlos en las inteligencias múltiples. Ya rizando el rizo he soñado que en medio del baile se iban sacando la ropa y tiraban las bragas al auditorio. El sonido del orgasmo superaba los decibelios de un avión superando la barrera del sonido. Vaya pesadilla.

A continuación he seguido soñando con un sindicato que invitaba a un mago y a un tipo que jamás ha dado clase en etapas obligatorias, presentándolos como los genios de la innovación educativa. En ese momento me he armado de un bazoka y me he teletransportado para acabar con todo ese espectáculo. Lo sé, las pesadillas, si uno dispone de un bazoka lo son menos. Bueno, o del bazoka o de la vieja del visillo. Para el caso prefiero un bazoka. Ventajas de soñar.

Al final he empezado a soñar con docentes seleccionados a dedo que pretendían que su proceso de selección era mejor que los que pasan por una oposición, directores plagados de saliva en la comisura de sus labios al pensar que podían seleccionar digitalmente a los docentes de su centro (ya imaginaban, incluso, el físico que habían de tener y las visitas que les tocaría realizar a sus bajos) e, incluso, he acabado soñando acerca de una manifestación de payasos denunciando a ciertos docentes y personas relacionadas con la educación por intrusismo profesional.

Me he despertado empapado en sudor después de soñar que César Bona salía en El Intermedio. Por suerte, ahora las pesadillas van a quedar atrás. La realidad seguro que es otra cosa.

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