Parad el mundo, que me bajo

No sé si es por la proximidad de pasar por una sesión de chapa y pintura por lo que estoy más susceptible de lo habitual. No sé muy bien a qué causa puedo achacar mi incapacidad de ver luz al final del túnel en la educación de nuestro país pero, a veces, hay cuestiones que me superan y que no puedo digerir con normalidad. Ya, ya sé que seguramente todo es producto de mi imaginación, de mi mente perversa y de mi incapacidad de disfrutar con todo lo que está sucediendo y lo mucho que se habla del tema. Lo siento, soy así y me veo incapacitado de encontrar sentido positivo a muchas cosas. Más aún cuando creo que lo he visto todo y, cada día que pasa, surgen nuevos disparates educativos que algunos faltos de sentido -entre ellos algunos docentes- compran y muchos otros aplauden a rabiar. Vivimos en el contexto de la marginalidad intelectual, del espíritu crítico inexistente y de la frase fácil. No, no creo que convenga buscar problemas más allá de lo que saquean, los que mienten y, los que pervierten todo lo anterior para convertirlo en luces de colores para que algunos lo entiendan como lo que no es.

La verdad es que en los últimos días, si uno analiza qué ha ido sucediendo, qué tuits han vertido algunos en las redes sociales y, procedemos a contextualizarlo un poco, nos damos cuenta que algo no funciona del todo bien. Que ese engranaje ya imperfecto de por sí que supone ser humano, se convierte en algo que, más que un engranaje, supera cualquier tipo de ficción y se convierte en un absurdo como muchas de las situaciones de las películas rodadas por el actor al que se le atribuye el título de este post. Y no, no estoy quedándome corto en mis apreciaciones, más bien peco de prudente y mesurado.

¿Empiezo por la huelga educativa del jueves nueve de marzo? No, no cuestiono ni a los que, libremente, la han hecho ni a los que, libremente también, han ido a trabajar. Me voy a centrar en un simple tuit. Sí, un tuit vertido por un inspector andaluz al que conocemos bastante bien los que usamos Twitter habitualmente.

Fuente: Twitter

La verdad es que tiene tela que insinúe que los alumnos no se esfuerzan, los docentes andamos faltos de técnica y las familias no respetan a los docentes. ¿De verdad se cree lo anterior? Bueno, si uno analiza su currículum, observa algunos detalles curiosos. Entre ellos el que destacaría es la facilidad que ha tenido en acceder a inspección a los pocos años de haber aprobado sus oposiciones de maestro. Uno de los más precoces desertores de la tiza que conozco en la actualidad. Eso sí, lo anterior aderezado con una denuncia por delito contra la integridad moral en el momento en que estaba en cargos políticos que, se desestimó no por no haberse cometido el mismo sino simplemente por haber prescrito. Sí, lamentablemente este personaje tiene un pasado y es por ello que, sin entrar en profundidad en el asunto, sigo sin entender por qué me preocupan sus tuits que siempre van en la misma línea (defensa de la reducción de inversión en educación para mejorar resultados, tildar a los docentes de golfos y maleantes y, un largo etcétera de despropósitos). A propósito, la información está en Google y los tuits son suyos. Yo, simplemente, la recopilo así que, si tiene que acusar a alguien por decir “falsedades”, que se lo pida a quien toca 🙂

Quiero seguir con otro esperpento. Bueno, en este caso muy relacionado con quien gestiona la innovación de la Comunidad de Madrid Alguien que, más allá de distribuir en varias ocasiones datos muy cocinados y poco aprovechables para el docente de aula, hizo ayer un tuit histórico defendiendo la homeopatía educativa de Gardner (sí, ese tipo de las inteligencias múltiples que ha sido refutado en más de una ocasión) alumbrándonos con una nueva inteligencia múltiple.

Fuente: Twitter

La verdad es que me preocupa que alguien tan inteligente y preparado como Ismael Sanz haga un tuit sobre algo que es más parecido a la imposición de manos para sanar el cáncer que algo serio. Ya, los que somos profesionales de aula sabemos -al menos la mayoría- que una gran cantidad de producto paraeducativo debe venderse para seguir satisfaciendo las cuentas de resultados de algunos y la posibilidad de que sigan saliendo en las fotos pero, ¿alguien se cree que la administración educativa debería dar pábulo a estas magufadas (véase magufo)? Por cierto, ¿en qué consistirá esta inteligencia? ¿En la capacidad natural de uno para ser docente? ¿Harán un test para ver si uno tiene esa inteligencia, como hasta ahora los que permiten inferir ese timo de las inteligencias múltiples o, simplemente, meterán una sonda al interfecto después de acabar magisterio o el máster de profesorado, para saber si tiene los genes docentes? Sin comentarios.

No, no podía haber dos sin tres. Bueno, iremos después a por la cuarta porque hoy me he levantado bravo. La tercera es la propuesta para darle el premio Princesa de Asturias a Montserrat del Pozo, denominada sor innovación para muchos docentes, que aplica el timo de las inteligencias múltiples en sus exclusivos centros educativos concertados. Sí, centros que no segregan pero obligan a satisfacer cuotas mensuales astronómicas (caso del colegio Montserrat que, después de mi artículo, hizo desaparecer toda referencia a esas cuotas ilegales de su página web) que sólo permiten estudiar ahí a los hijos de familias adineradas. Eso sí, mientras, al ser un centro concertado, les pagamos el salario de todos sus docentes y el mantenimiento con dinero de todos.

Fuente: Twitter

A propósito, ¿realmente alguien se cree que una monja o aquella que, en una imagen viral como respuesta a un artículo de Pérez Reverte, se enfunda en una camiseta reivindicando los derechos de las mujeres, haciendo una peineta y llevando un hiyab, son los mejores ejemplos para hablar de escuela igualitaria, defensora de los derechos humanos y, cómo no, integradora? La verdad es que yo no lo veo en ninguno de los dos casos. Menos aún cuando uno enfundado en un hábito pretende ser la gran innovadora educativa y otra llevando otro símbolo que, en muchas ocasiones, está asociado a la opresión, la de las libertades. Y algo entonces no me cuadra.

Bueno, para no hacerme pesado voy a liquidar mi abandono del mundo con una noticia que, no vais a oír en los grandes medios, acerca de la sustracción de todo el dinero destinado a guarderías públicas en los últimos años en Cataluña para dárselo a los centros concertados (entre ellos, algunos tan exclusivos como los que dirige la gran experta en innovación educativa que os he comentado anteriormente).

Fuente: Twitter

Y al final, como siempre, acabo cabreándome…

Nunca pretendo ofender a nadie con mis artículos. Eso sí, creo que tengo la libertad de poder hablar sin tapujos acerca de ciertas cuestiones que, como docente y padre, me preocupan. Y éstas son sólo algunas de ellas.

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