Déjame ayudarte a encontrar la luz educativa

Soy el gurú educativo ungido por las olas del Mediterráneo

De mí no hablan:

¿Qué puedo hacer por ti?

La verdad es que si das clase poco puedo hacer por ti. Eso sí, si tu confianza está en horas bajas, crees que existe cura para la calvicie o, simplemente, te apetece que alguien, que ya lleva un par de años fuera del aula, te ilumine con su sapiencia, éste es tu lugar.

Soy coach.

Soy un guía educativo 2.0. Ayudo en el proceso de cambio, te ayudo en las estrategias para lidiar con veintimuchos que no te entienden y facilito estrategias para lidiar con la depresión. Te ayudo a alcanzar tu máximo potencial.

Hablo.

Sé de todo. Conozco todas las metodologías habidas y por haber. Además, si no sé de algo, me lo invento. Y se me da muy bien hablar. Hasta las ovejas son capaces de atenderme sin contar a sus congéneres.

Escribo.

Hago pocas faltas de ortografía. Redacto textos sin sentido sobre educación, al nivel de la mayoría de libros  e investigaciones sobre el tema que, seguramente, encontraréis en el apartado libros de El Corte Inglés o publicados en alguna Universidad.

¿Necesitas Consejo?

Todos tenemos un precio. Mis consejos, al igual que los de cualquier finalista del Global Teacher Prize o experto educativo, también lo tiene. Se admite pago en especies.

Mis libros & Cursos

Tengo publicados un par de libros truños y unas propuestas educativas que, por déficit de carajillo, creo que eran demasiado sinceras. Si los queréis, o pasáis por caja con una mínima donación o me los pedís por mail. Y si os portáis bien y el mail es cariñoso (me conformo con educado), incluso puedo enviaros una foto dedicada en bañador. Bueno, mejor tomando una horchata. Los cursos ya si eso…

Testimonios

“ Jordi, para ser catalán, algún día me ha pagado el café por la mañana. Bueno, siendo sinceros, más de un día. Eso sí, los catalanes, aunque tenga un amigo de la zona de Lleida, me siguen cayendo mal. ”

Un anónimo docente que ve demasiado Sálvame

Mi Historia

Hubo un momento en mi vida que, por motivos ignotos, acabé haciendo de docente en un pueblo del Pirineo. De eso hace ya más de un par de décadas y, por desgracia, hasta ahora no ha habido ninguna Primitiva que me libre del yugo de trabajar en una profesión para la que he sido totalmente antivocacional. Eso sí, lo mejor son los ocho meses de vacaciones que tenemos todos los docentes y la gran consideración social de un trabajo que, salvo cuatro, todo el mundo sabe que no es un “aparcaniños”. Lástima que un día vinieran con el lanzallamas y se cargasen gran parte de la cosecha.

Ahora llevo un par de años fuera del aula, ahorrando en psicólogos gracias a Twitter, e intentando, con esta web, sacar tajada al igual que muchos están haciendo con la educación. Un blog no mola. Una web como ésta mola mazo.

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