Nuevo curso, nuevo centro

Este curso toca volver a ser un “novato”. Sí, después de los últimos cursos en los que, por cuestiones varias, me ha tocado estar desterrado a casi dos horas de coche de mi domicilio habitual, puedo decir que, por fin, debido en gran parte a cuestiones legales (una sentencia ganada) y a las nuevas maneras de hacer de la Conselleria de Educación valenciana, me encuentro trabajando a poco más de diez minutos de mi casa. Dejo a muy buenos compañeros y, como no, también dinámicas de centro buenas y malas pero, lo que sí que debo reconocer es que, haciendo un balance global de mis últimos tres cursos, la media me sale muy positiva.

Fuente: https://www.regaclick.com

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Empezar nuevo en un centro es una sensación, lleves los años que lleves en esto -y, en mi caso, ya son diecisiete-, muy extraña. Ilusiones, miedos y, como no, la necesidad de aclimatarte a un nuevo contexto muy diferente del que estabas acostumbrado a lidiar.

La verdad es que por ahora me lo están poniendo muy fácil. El equipo directivo se ha mostrado muy amable y, dentro de lo que supone ser el nuevo, han intentado, en todo momento, hacer que mi incorporación fuera lo más fácil posible. Comparto aulas. Sí, actúo como profesor de apoyo en la parte más práctica de una FP Básica con un compañero que, dentro de las diferencias que todos tenemos en las “formas” de hacer las cosas, tenemos muy claro que vamos a trabajar a una. También, por cierto, estoy compartiendo Matemáticas con otro compañero con el que, también da la sensación, que vamos a congeniar en las formas de trabajo. Voy a pedir ayuda. No es por falta de conocimiento de la materia, es por desconocimiento de cómo poder gestionar el aprendizaje de los alumnos en una materia que, hace muchos cursos que no imparto.

A nivel humano no podría estar más contento. Supongo que también trabajar al lado de casa tiene la capacidad de modificar ópticas para verlo todo de color de rosa. No sé si será por eso pero, lo que sí que tengo claro es que ganas e ilusión no me faltan en esta nueva etapa profesional. Una etapa que va a permitirme, de nuevo, convertirme en aprendiz (no creo que nunca lo haya dejado de ser) y, como no, plantearme a diario si lo que estoy haciendo está bien o está mal. Uno lleva aprendizaje a cuestas pero siempre es bueno tener motivos para replanteártelo todo: lo bueno y lo malo.

A nivel tecnológico… bueno, dejemos un interrogante. El centro, como muchos de la Comunidad Valenciana, tiene una dotación tecnológica deficiente. Se lastra la negativa del antiguo gobierno autonómico en sumarse al proyecto Escuela 2.0. Reconozco que fui y sigo siendo uno de los más críticos acerca de las bondades del mismo y la forma, que tuvo en su momento, de implantación. Eso sí, no puedo menos que reconocer la necesidad, como mínimo, de disponer de un equipo informático, un proyector y un equipo de sonido en cada aula… sin olvidar la necesaria conectividad. Y ahí el gran interrogante.

No hay equipamiento mínimo para usar las TIC. Sí que hay una política de centro para cambiar las cosas. Quieren digitalizar las aulas. Eso es muy importante. Saber lo que se quiere. Así pues, ahora toca poner la ilusión y el trabajo en colaborar, dentro de mis posibilidades, para que lo anterior suceda porque, hay algo que sí que tengo claro desde que me dedico a esto, que hay utopías y realidades alcanzables. Y ésta es de las segundas.

Unas líneas que quería compartir con todos vosotros. Seguimos…

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