No me vale el argumento

No me vale el argumento del “voto útil” para seguir votando a los mismos que deberíamos haber botado ya hace tiempo. No me vale el pensar que, por obra y gracia de alguna divinidad, partidos políticos que ya han ostentado gobiernos, se conviertan en otra cosa o tomen medidas diferentes a las que tomaron en determinados momentos. No me vale la excusa de que sea necesario votar a unos para, simplemente, impedir el paso a otros. Me parece un argumento, entre endeble y pernicioso. Por eso mañana, cuando vote por “yanomeacuerdolasvecesquelohehecho”, voy a hacerlo teniendo en cuenta qué han hecho algunos partidos políticos cuando gobernaban, qué proponen otros que no han tenido aún posibilidad de hacerlo y, por desgracia esta vez, al igual que las últimas, con una pinza en la nariz. Pero es lo que hay…

Fuente: ShutterStock

No puedo votar a un partido que privatizó la educación con la aprobación de los conciertos educativos. No puedo hacerlo porque, cuando han tenido mayoría absoluta tampoco han revertido esa situación. Ya no entro en las mentiras que nos sueltan, un día tras otro, diciéndonos que derogan la LOMCE cuando no han derogado nada, que devuelven las horas lectivas en diferido y según la administración autonómica de turno o, simplemente mantienen la religión en el sistema educativo. Además, seamos sinceros, un partido político que ha trincado desde hace muchos años (Andalucía, Filesa, el hermano de Guerra, etc.) y se les ha pillado con el carrito del helado, añadiendo a lo anterior las mentiras y discursos volubles de su candidato, no inspira ninguna confianza. Y, aunque confíe en personas a las que aprecio que son militantes -e incluso cargos políticos electos del mismo- no voy a cometer ese error. Y vuelvo a repetir que lo del voto útil me parece una soberana gilipollez que solo beneficia a la derechita cobarde o a la derechita un poco menos cobarde. No, por coherencia no puedo votar a uno de los dos partidos políticos que, en un plisplás cambiaron la Constitución para favorecer a los poderes económicos. No puedo.

Tampoco puedo hacerlo por los ladrones, condenados como partido político, que saquearon Valencia y el resto de España. No puedo hacerlo de ninguna manera. Menos aún recordando lo de la inyección de millones a entidades bancarias, recorte salarial brutal -que me aplicaron estos pero que, aunque no lo haya dicho, también me aplicaron los otros- e intercambio de sobres. Ya no entro en sus políticas educativas, segregando y aumentando la cuota de “centros clasistas”. A mí, personalmente, tampoco me entraría en la cabeza votar a un partido en el que mandan más la Iglesia que el Estado. Y ya no entro en el tema del típico discurso, a la búsqueda del enemigo, para poder ganar votos. Ahora le ha tocado a Cataluña, antes todo era ETA. ¿Qué será lo siguiente? No, no se puede confiar en ellos. Y, al igual que en el caso anterior, también conozco a personas a las que respeto que se presentan por este partido.

¿Partidos políticos catalanes? No se presentan donde voto aunque, sinceramente, votar a los herederos de la corrupción de CiU o a una ERC más interesada en irse a rezar a Montserrat y que apoya a movimientos educativos privatizadores, perpetradores de la Ley educativa más retrógrada y neoliberal (léase LEC), me chirriaría. No lo haría ni con la excusa del argumento de “libertad” que exhiben. Me quiero demasiado. Y no solo a mí, a todos los que me rodean. El tema CUP el problema que tiene es que mezcla ideas interesantes a nivel de procomún con comportamientos muy poco democráticos en ciertos momentos. Eso sí, reconozco que a nivel de propuestas son los que más han hecho en Cataluña. Eso sí, ahora se han ido de madre.

Ahora si me permitís entro con los “nuevos”. Incluso voy a entrar a hablar del de “Más País”. La Rosa Díez chaquetera en formato Errejón. Una jugada muy bien estudiada por algunos para restar votos a la izquierda. Sinceramente, aún no entiendo qué hacemos hablando de izquierdas en este país cuando no existe ningún partido de izquierdas. Incluso Podemos es más un partido socialdemócrata por mucho que se le exageren algunas medidas que propone. Es que, hoy ya te tildan de izquierdas simplemente por defender los servicios públicos. Sí, a este extremo hemos llegado. Es que, cuando uno tiene ganas de llegar a gobernar a cualquier precio…

Ciudadanos no es un partido ni nada. Ya no queda nada de la ideología “de izquierdas” (sí, en algunos casos era muy de izquierdas el ideario) de cuando se creó. Ahora se ha convertido en el partido que defiende la privatización de los servicios públicos, la gestación subrogada (el comprar y vender mujeres) y ha convertido su política en ir sacando cosas a imitación de Doraemon. Un partido sin política que, pudiendo llegar a ser otra cosa, ha acabado siendo otra muy diferente. Una pena porque, al final, se han quedado con un único discurso: “el del 155” y “Cataluña”.

El auge de VOX es lógico. La gente está cabreada al ver cómo se ha robado a manos llenas en los últimos años, cómo se han creado miles de chiringuitos (uno en el que, curiosamente, trabajaba el líder de esta formación), cómo está aumentando el paro (el discurso antiinmigración solo funciona en economías con mucho paro y bajos salarios) y harto de que unos y otros les recuerden hasta la saciedad lo que pasó hace casi cien años. Recordad es sano e imprescindible pero, sinceramente, hay temas que deberían llevarse al margen de lo mediático. Por cierto, votar a un partido que defiende el cheque escolar, la desaparición de la sanidad pública o las pensiones, es muy poco inteligente. Bueno, salvo para los que tengan mucho dinero pero, por lo que conozco, son más bien personas que no tienen ni un euro bajo el colchón. Y también hay personas con alto nivel cultural. Algo que me sorprende.

Y ya cierro con Podemos. Me dejo lo de Unidas porque, al igual que el tema de ser inclusivo solo a nivel lingüístico es algo que no entiendo. Un partido formado por un Rey y una Reina. Muy personalista, con errores cometidos de calado (léase el chalet) pero, al final, con el único discurso que puede comprarse. Sobra el olor a naftalina de algunas ideas de hace muchísimos años, escupidas por un régimen fracasado. Por ahora, sin casos de corrupción en sus filas. Al menos de importancia notoria. Defienden los servicios públicos, el poner freno a los precios de los alquileres y la necesidad de mejorar la equidad. Un discurso basado en demasiadas ocasiones en tópicos. Los monaguillos de la socialdemocracia. Quizás el PSOE de hace 140 años. Eso sí, en formato más “pijo” (aunque se vaya de progre).

Así pues, mañana a votar con una pinza en la nariz. Eso porque no puedo votar por “Teruel Existe”. Votaré con independencia de si es voto útil o no porque, al final, eso se convierte en una falacia interesada que nos han vendido “los que han controlado el cotarro durante más de cuarenta años (en el Estado o en las diferentes Comunidades Autónomas)” . Toca cambiar. Al menos toca abrir las ventanas porque, si uno no abre las ventanas, determinados lugares nunca se ventilan.

Se trata de unas reflexiones muy personales, difícilmente extrapolables. Y sí, puedo estar equivocado.

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener esto, ya sabéis…

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