Ni “inteligencia emocional” ni “múltiples inteligencias”

Lo siento para todos aquellos a los que os la han colado. No existe ni la inteligencia emocional que mercantilizó Goleman ni, por desgracia para vosotros, tampoco existen esas múltiples inteligencias que preconizó Gardner y que, a cada día que pasa, van sumando según algunos personajes sin escrúpulos, nuevos efectivos. De siete, ahora ya llevan más de doce inteligencias y sin visos de haber alcanzado su límite.

Fuente: Desconocida

Si me permitís empiezo por ciscarme en las múltiples para, posteriormente, ponerme a renegar de esa “inteligencia emocional” que, por lo visto, tan interesante resulta para algunos. Incluso se hacen cursos sobre ella. Ya veis el nivel de algunas formaciones y formadores. Y ya no digamos la incapacidad del personal de leer un poco porque, tanto de críticas a las múltiples como a la emocional hay cientos de investigaciones.

INTELIGENCIAS MÚLTIPLES

Las inteligencias múltiples no existen, como ya he dicho en múltiples ocasiones, porque lo que algunos definen como inteligencias son, simplemente, habilidades. Ni el propio autor del concepto lo tiene claro y ha tenido que, para adaptarse a las contradicciones o errores que muestran determinadas investigaciones, inventar unas nuevas inteligencias e, incluso, llegar a confesar que solo las ideó con el fin de poder defender su teoría. No lo digo yo, repito que lo dice el propio Gardner.

Gardner define todas las manifestaciones personales (casos de éxito profesional) como casos en los que se ha manifestado algún tipo de inteligencia. Inteligencias que, según él, pasan de ser un binomio hasta convertirse en ocho tipos distintos. Bueno, en la última actualización de su teoría se ha sacado algunas más de la manga…

Inteligencia lógica – matemática, considerada como la que utilizamos para resolver problemas de lógica y matemáticas. Es la inteligencia que tienen los científicos. Se corresponde con el modo de pensamiento del hemisferio lógico y con lo que nuestra cultura ha considerado siempre como una de las dos inteligencias existentes.

Inteligencia lingüística, la que tienen los escritores, los poetas, los buenos redactores. Utiliza ambos hemisferios. La segunda de las inteligencias consideradas en el modo clásico.

Inteligencia espacial, que consiste en formar un modelo mental del mundo en tres dimensiones.

Inteligencia musical, como la inteligencia relacionada con las melodías, la creación musical, etc.

Inteligencia corporal – kinestésica, o la capacidad de usar el propio cuerpo para realizar actividades o resolver problemas.

Inteligencia intrapersonal, como la que nos permite entendernos a nosotros mismos. concreta.

Inteligencia interpersonal, como la que nos permite entender a los demás.

Inteligencia naturalista, como la que utilizamos cuando observamos y estudiamos la naturaleza.

Las añadidas últimamente son las siguientes:

Inteligencia emocional, que englobaría la interpersonal y la intrapersonal. Basada, no en Gardner sino que «comprada» últimamente por él y procedente de Goleman. No voy a entrar con las críticas al modelo de Goleman pero, si lo de Gardner se está empezando a derrumbar mediante investigaciones científicas, lo de Goleman…

Inteligencia existencial, como paradigma del autoconocimiento y el darse cuenta que uno existe. Sí, podéis reíros pero ésta es la definición… la de existir en un Universo más complejo y darse cuenta de esa pertenencia. Además, en este caso existen pruebas que permiten hacer la gradación de esa «existencialidad». Por cierto, muchos la denominan inteligencia espiritual.

Inteligencia creativa, muy relacionada con la creatividad. Es la que se les supone a todos aquellos que son capaces de innovar de forma continua.

Inteligencia colaborativa, es la que permitiría una mejor adaptación a la hora de realizar trabajos en los que cada uno trabaja codo con codo con el de al lado.

Creo que os estáis empezando a dar cuenta que las últimas inteligencias ya son totalmente indefendibles. Mucho más aún que las primeras.

Cuando uno se plantea entrar más a fondo en la teoría planteada se encuentran algunas cuestiones que, a mi entender, no quedan demasiado claras y que me generan muchas dudas. Unas dudas que ya se plantean en otros países (donde hace más tiempo que están experimentando con esta teoría en algunos centros educativos) y que nadie, por lo que se ve, se ha propuesto trasladar a nuestro país. Un país donde poner “que tu centro educativo va a trabajar con inteligencias múltiples” está a la orden del día. Un país donde nadie se atreve a criticar algunos puntos que hacen que dicha teoría pueda no ser tan maravillosa como se plantea. Unos puntos como los siguientes:

  • Las ideas de Gardner se basan más en la intuición que en los resultados de investigaciones empíricas (Aiken, Lewis R.)
  • Las formas de inteligencia que propone Gardner no tienen la misma importancia y valor.  ¿Debe considerarse a alguien mentalmente limitado, al igual que uno que no haya desarrollado habilidades lingüísticas, si no tiene sentido del ritmo? (Sternberg, R.)
  • La teoría de Gardner no representa ningún planteamiento novedoso. Lo único que hace es cambiar el concepto “habilidades” (o talentos) que ya se habían formulado por el concepto “inteligencia”. Las habilidades, ya formuladas por otros autores (Thurstone, L.L.) en 1938 pasan a venderse bajo otro vocabulario. ¿Por qué es ahora cuando algo que se propuso hace más de setenta años se pone de actualidad? ¿Qué intereses hay tras ello?
  • La teoría de Gardner no es legítima porque no hay tests específicos para medir las inteligencias que propone.
  • La teoría de Gardner es incompatible con el factor g (o habilidades generales). Se supone que la inteligencia está compuesta por una habilidad general que subyace en todas las funciones intelectuales (Spearman, C.) y, por ello, es incompatible con las inteligencias que se plantean
  • La teoría de Gardner es incompatible con las elecciones personales o los efectos ambientales sobre la inteligencia. Gardner sí que determina genéticamente las inteligencias; lo que no hace es considerar los efectos ambientales (de entorno) sobre la misma. Determinismo que obliga a que alguien sea como es porque genéticamente es así. Algo que impide dar valor al libre albedrío y a las elecciones personales
  • La teoría de Gardner expande la definición de inteligencia más allá de lo que podría ser considerado como útil. Es muy cómodo plantear respuestas a cualquier pregunta. El margen que permiten esas inteligencias es tan grande que permiten justificarlo prácticamente todo (de forma más o menos ficticia).

Sí, todas estas críticas al invento de las inteligencias múltiples, podéis comprobarlas leyendo algo de bibliografía. Y,  por eso, al igual que voy a hacer en el caso de la emocional,

Akpunar, Bürhan & Dogan, Yunus (2011, June). Deciphering the theory of multiple intelligences: An Islamic perspective [Special Issue]. International Journal of Business and Social Science, 2(11), 224-231.

Armstrong, Thomas (2009). Multiple Intelligences in the Classroom, 3rd Edition

Bouchard, Thomas, J. Jr. (1984, July 20). Review of Frames of Mind: The theory of multiple intelligences. American Journal of Orthopsychiatry, 54, 506-508.

Brody, Nathan (1992). Intelligence. 2nd ed. New York: Academic Press.

Carroll, John, B. (1993). Human cognitive abilities: A survey of factor-analytic studies. New York: Cambridge University Press.

Carson, Andrew (2008, March 16). Why has [HEG’s] [MIT] had so little impact on vocational psychology?

Klein, Perry (1997, Autumn). Multiplying the problems of intelligence by eight: A critique of Gardner’s theory. Canadian Journal of Education, 22(4), 377-394.

Matthews, Donna (1988, December). Gardner’s multiple intelligence theory: An evaluation of relevant research literature and a consideration of its application to gifted education. Roeper Review, 11(2), 100-104.

Smith, Mark K. (2002, 2008). Howard Gardner and multiple intelligences. [Online exclusive].

Smolucha, F. (1993, October). [Review of Multiple Intelligences: The Theory in Practice]. Choice, 31(2), 368.

Sternberg, Robert Jeffrey (1983, Winter). How much Gall is too much gall? [Review of Frames of Mind: The theory of multiple intelligences].

Traub, James (1998, October 26.) Multiple intelligence disorder: Howard Gardner’s campaign against logic. The New Republic, pp. 20-23.

Waterhouse, Lynn (2006). Inadequate evidence for multiple intelligences, Mozart effect, and emotional intelligence theories. Educational Psychologist, 41(4), 247–255.

Willingham, Daniel T. (2004,Summer). Reframing the Mind: Howard Gardner and the theory of multiple intelligences, Education Next, 4(3), 19-24. Throughout, Willingham critiques Gardner’s Theory of Multiple Intelligences.

INTELIGENCIA EMOCIONAL

Ya aviso, antes de empezar con el concepto y la definición, que algunos me vais a comentar que el concepto no es de Goleman y sí, una adaptación del modelo propuesto por Mayer y Salovey. Sí, lo sé pero, para lo que me interesa, me da igual el autor del despropósito. Así que, antes de nada voy a definir qué se considera como inteligencia emocional, para posteriormente daros suficiente información para que, solo podáis seguir creyendo en ese tipo de inteligencia si no tenéis ganas de leer o se ha convertido para vosotros en una religión. Por desgracia ya sé que algunos convierten ciertas cosas en religión y es muy difícil luchar contra doctrinas que obligan a creer en cosas que no existen porque, por muchas pruebas o evidencias científicas que aportes, siempre se va a primar la creencia frente a la ciencia. Y contra eso no hay cura posible a ciertas alturas. Menos aún si uno ya es docente o tiene unos añitos.

La definición más amplia de inteligencia emocional es la siguiente:

Una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social.

No existe ninguna inteligencia que haga a alguien más capaz o menos de percibir, identificar y gestionar emociones. No hay ninguna demostración científica de que, determinados tipos de trastorno (como son los TEA) que afectan a la empatía o relación de los que lo padecen, tengan asociado tras ese trastorno ningún tipo de lesión en una “inteligencia”. Otra cuestión muy diferente es la capacidad de manipular a terceros y ahí nada tiene que ver el concepto de ser más o menos inteligente emocionalmente. Tiene que ver con el uso de determinadas herramientas que, por estrategias de repetición y mecanismos de propaganda, consiguen hacer más adictiva una idea o producto. Esto lo estamos viendo hoy después del debate electoral -nefasto por cierto- de ayer. Hay mucho trabajo previo de propaganda que hace que, al igual que las realidades, se manipulen en función de ideas preconcebidas. Nada que ver con tener más o menos inteligencia emocional. La manipulación se realiza en base a creencias, no a supuestas inteligencias.

Y ya no quiero entrar en el despropósito de los tests, que algunos están usando, para medir EQ (inteligencia emocional). Son curiosamente tests en los que, con un poco de capacidad intelectual, puedes manipular fácilmente las respuestas para que te den los resultados que quieres. Además, qué valor científico tienen unos tests con preguntas como “es fácil para mí expresar sentimientos” o “permanezco calmado después de una discusión”. Es que, intentar dotar de validez científica a este tipo de tests (muy parecidos a los de cualquier revistucha de esas que te da puntos para ver lo que vas a ligar o si vas a ganar dinero) es de auténticos timadores.

Hay cientos, por no decir miles de investigaciones disponibles en internet, realizadas por numerosas Universidades e investigadores, que desmontan el concepto de inteligencia emocional. En este enlace os pongo algunas para abrir boca.

Por cierto, para los que les guste lo fácil, simplemente pueden leer esta página (mal traducida al castellano) donde se resume fantásticamente bien qué supone la inteligencia emocional: una fuente de dinero para un autor que vive de ella.

Después de lo anterior tenéis dos posibilidades, seguir creyendo en inteligencias múltiples o emocionales o, simplemente, creer en lo que os dice la ciencia. Y, al igual que yo tengo claro que la ciencia dice que el agua no recuerda nada y que, a mayor dilución, menor efecto de un medicamento, el creer en lo anterior lo único que hace es reforzar la idea de que queda mucho por hacer. Y no olvidemos que, gracias a los crédulos, tanto Gardner como Goleman -y todos los mercachifles de sus inteligencias- se están sacando un buen pastizal mientras que, por desgracia, otros intentan aplicar esos errores de concepto al alumnado.

No estoy cuestionando la necesaria gestión de emociones de uno ni, mucho menos el efecto de las emociones en ciertos momentos. Otro tema muy diferente es lo del "salario emocional" y las afirmaciones que van en contra de todas las evidencias e investigaciones científicas ;)

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