Mi (nueva) opinión acerca del uso de libros de texto

Me hago mayor. Quizás por ello y, debido a tener una mayor experiencia (que no me hace ni mejor ni peor profesionalmente, pero sí con más bagaje), soy cada vez menos idealista y más centrado en la realidad objetiva. Es por ello que mis opiniones van cambiando. Quizás no cambien del todo pero, a lo mejor, hay matices que toca tener en cuenta antes de ponerme a afirmar, tal y como hacía antaño, ciertas cosas. Y hoy me toca matizar acerca del uso de libros de texto. Un post que tiene su origen en el siguiente tuit de alguien a quien aprecio, tanto a nivel personal como profesional, que me impele a volver a hablar de un tema que, quizás por no haber hablado del mismo desde hace mucho, no hace que no le dé importancia: el uso de libros de texto en el aula.

Fuente: https://twitter.com/javierfpanadero

Debo reconocer que si se me pregunta hace unos años hubiera respondido, sin ningún atisbo de duda, que los libros de texto son materiales diabólicos, que desprofesionalizan al docente, de muy mala calidad y que solo están para que algunas editoriales saquen tajada. Que cualquier docente es capaz de hacer materiales infinitamente mejores para ser usados en su aula y que, lo lógico sería que fuera la administración la que, con un equipo interdisciplinar, se dedicara a sacar esos materiales educativos en un formato que permitiera, para cada docente, ser adaptados a su contexto. Y que, además, dichos materiales fueran gratuitos para las familias.

Hoy, respetando la creencia (que sigo teniendo) que debería ser la administración la que elaborara y distribuyera esos materiales de forma gratuita, me veo en la obligación de estar totalmente de acuerdo con lo que comenta Javier: los docentes no tenemos tiempo de crear materiales propios (hacemos apuntes de mayor o menor calidad, dedicando muchas horas y con los medios de que disponemos) y los libros de texto, realizados también por docentes (algo que, siempre se olvida puntualizar), tienen su interés al ser un modelo que sirve de guía al alumnado. Todos hemos visto que en época de pandemia, el alumnado que no tenía unos apuntes guiados o un libro de texto (en cualquier formato) ha tenido más tendencia a perderse. Claro que me encantaría que los chavales supieran aprender de forma autónoma e indagaran para realizar su propio aprendizaje, pero soy realista en ese aspecto. Y por mucho que algunos fabulen en esa casuística, no es cierta.

Los libros de texto no desprofesionalizan al docente. Es la falta de profesionalidad docente la que hace que se usen de una u otra forma. Despreciar los libros de texto (que no cuestionar lo que venden algunas editoriales concretas en determinadas asignaturas o, simplemente, partes de los mismos) es como despreciar cualquier otro tipo de libro. Hay, además, mucho trabajo detrás. Lo sé porque conozco a personas que trabajan en el mundo editorial y a algunos de esos docentes que están tras algunos de esos libros. Y ahí está la clave: en el uso que se da a otro material educativo más que, quizás sea bueno para que el alumnado, que necesita tener un hilo conductor de su aprendizaje, disponga de él como referencia. No es malo usar libro de texto. Ale, ya lo he dicho. Lo malo es usarlo de una determinada manera. Puede ser igual de bueno o malo que gamificar, realizar flipped classroom, trabajar por ABP, tener un blog de aula o usar materiales propios. Un detalle, los docentes que crean/hemos creado materiales propios “no copiados” (más del 90% de los materiales que los docentes usan como propios son “cojo esto de este libro de texto, esto de este otro, etc.”) tampoco deberíamos usarlos en varios grupos diferentes. A ver, si una de las quejas que hacemos de los libros de texto es usarlos como materiales en bloque descontextualizados, ¿por qué nuestros materiales que hemos montado para un segundo de ESO determinado, con unas características del alumnado determinadas, nos puede valer para otro segundo de ESO? O valen o no valen. Y nuestros materiales valen tanto o tan poco para ser extrapolados que cualquier libro de texto.

Es imprescindible que el docente adapte materiales a su aula pero, ¿cuál es la función principal del docente? ¿Preparar materiales o hacer que su alumnado aprenda? Si a uno le apetece preparar cosas para sus chavales, me parece perfecto pero, si ya hay disponibles materiales que permiten ser usados en parte (nadie obliga a usar el libro de texto en bloque) y pueden servir para tener una guía, más o menos sólida, de desarrollo de contenidos, ¿por qué no usarlo? Sí, he dicho contenidos porque, al final, algo se ha de aprender.

Lo importante nunca es la herramienta. Lo importante es lo que vaya a hacerse con ella. ¿O ese discurso solo vale para determinadas herramientas? Si es así, no hay más debate.

Finalmente un detalle… si alguno ha llegado hasta aquí pensando que estoy haciendo una defensa a ultranza del modelo de los libros de texto se equivoca. Tampoco tengo ningún interés personal en hacerlo porque, al igual que la persona que realiza el tuit que sirve de hilo conductor, en el aula hacía mucho que no usaba libros de texto. Siendo sincero, creo que de mis veinte años de aula (ahora, como ya sabéis algunos llevo dos años fuera) los usé solo los primeros años. El resto elaboraba materiales propios, dedicando tiempo que, mirado en perspectiva, podía haber aprovechado para preparar actividades complementarias que enriquecieran el aprendizaje porque, al final, mis materiales eran tan buenos o malos como algunos libros de texto. Pero eran materiales que me hacían sentir cómodo. Y dentro de la zona de confort es cuando uno mejor trabaja. 😉

4.6 5 votes
Article Rating
Subscribe
Notifica
guest
4 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
Salvador Pons

Hola Jordi, el principal problema con los libros de texto es, en mi opinión, la progresiva “poda” de contenidos y ejercicios relevantes (hablo de libros de música en secundaria). Es interesante ver como libros de una misma editorial, al cabo de varias ediciones, han ido perdiendo “chicha” en forma de una reducción del contenido y de la forma de redactar ese contenido. En cuanto a los ejercicios prácticos se han ido reciclando ejercicios de años anteriores. Y luego están los ejemplos audiovisuales donde, por ejemplo, en ejemplos de jingles aparece todavía la melodía del Cola-Cao. Desde hace muchos años utilizo… Leer más »

Rafa Fdez.

Una de las claves para que los recursos, fuera de los libros de texto, tuvieran calidad sería tener una buena base sobre la que cada docente pudiera adaptar y modificar.
Sin duda que esta base tendría que ser la administración la que la proporcionara.
Aquí una iniciativa al respecto fuera de instituciones oficiales, http://tecnoprofes.ning.com/group/proyecto-de-colaboracion

VERONICA

Enhorabuena por el artículo. Me ha permitido volver a reflexionar sobre este tema.

Katia

Creo que el libro es una buena referencia, sobre todo para los niveles inferiores y para los padres que intentan seguir una materia con sus hijos.
Quizá lo malo es creer que ese libro es ley sagrada, porque ahí estaría el fallo docente.
Un libro sirve para apoyarte, para tener actividades, para seguir ese hilo, algunas editoriales proponen actividades y proyectos chulos… Y luego salirte por todas las tangentes que se te ocurran

4
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x
Ir arriba
31 Compartir
Compartir31
Twittear
WhatsApp
Email