¿Mejorar la educación?

Llego a casa, enciendo la tele y encuentro a gente hablando de lo mal que va la educación y de la incapacidad de los políticos para mejorarla. Al día siguiente vuelvo a mi clase, y al salir me pongo a pensar, a reflexionar…

Fuente: http://www.rtve.es

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Me cuesta mucho enseñar y educar cuando me encuentro con clases de 30, 35 alumnos. No puedo explicar como debería, me cuesta hacer que  la clase sea interactiva, que pueda atender a mis alumnos de forma individualizada, que la clase permanezca en orden, que pueda dar clases innovadoras. Me apena el ver que el nivel de la clase baja porque no puedo explicar con tranquilidad los conceptos de mi asignatura, porque no puedo resolverles las dudas, porque veo que pierdo más tiempo haciendo de policía del que debería. Me pone de mal humor el pensar que si en vez de ser 30, fueran 12, o 15, la clase sería mucho mejor, que mis alumnos obtendrían mejores resultados, y además, ellos y yo disfrutaríamos mucho más de las clases.

Pienso qué bueno sería que las clases pudieran estar desdobladas, que hubiera refuerzos, que tuviera un profesor de apoyo en mi aula, para que cada alumno pudiera recibir la atención personal que necesitara, sí, como en Finlandia.  Me cuesta tener que atender al mismo tiempo al alumno que lo entiende todo rápido y al que requiere mucha más atención, y me apena, porque no puedo atender, ni a uno…, ni al otro.

Me da rabia cuando me encuentro con  alumnos entristecidos porque, a los pocos días de curso ya abandonan por motivos que poco tienen que ver con el sistema educativo o con lo que podemos hacer los docentes, por mucho que algunos se piensen que debemos hacer de todo en todos los aspectos de la vida de esos chavales. Me molesta porque al final, los profesores acaban rebajando el nivel para intentar recuperarlos y, al final los niños -ellos y los otros- van cada vez peor preparados.

Me apena ver que el psicólogo no puede atender a los 400 alumnos del centro (y doy fe que se vuelca con ellos), con toda la gran amalgama de problemas de los niños y jóvenes de hoy. Me molesta mucho el pensar que si en cada colegio e instituto hubiera dos o tres educadores sociales a su lado, se podría ayudar a muchos niños, se resolverían muchos problemas de conducta, de absentismo,…

Me entristece el poco reconocimiento que se da a los tutores, que invierten tanto y tanto esfuerzo, y que, por falta de tiempo, no pueden llegar donde quisieran. Me apena el ver como la relación entre familia y profesor, donde se fundamenta gran parte del éxito de los alumnos, no se valora como es debido. Me duele el ver que si los tutores tuvieran la descarga horaria justa, podrían atender de una forma más intensa a los chiquillos, pero junto a sus familias, y, sin duda, mejorarían sus notas.

Me da rabia cuando veo lo solos que nos sentimos en muchas ocasiones los profesores, cómo somos tratados…

Y lo que más me apena, lo que más me entristece, es ver cómo la sociedad antepone lo soez a lo culto, la vida fácil al esfuerzo, lo banal, lo grosero, al gusto por las cosas, la vulgaridad a tener valores, el tener al ser, al saber.

Pero luego, al llegar a casa y poner la tele de nuevo, allí están esos tertulianos hablando sobre la educación, de que si los políticos, que si bla, bla, bla…, vaya, de sus cosas.

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